sábado, 9 de agosto de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO VI



CAPÍTULO VI
EL MOMENTO MÁS OSCURO ES ANTES DEL AMANECER


Desde lo alto del espeso follaje en un árbol, el gran búho recobraba la conciencia, pero sus ojitos no lograban distinguir más que un mar de sombras con grotescas muecas simulando algún tipo de sonrisa, en ningún rincón había un solo atisbo de luz y se preguntó si acaso eso era todo, si la batalla estaba perdida y si el mundo que había conocido sucumbiría ante aquel maléfico hechizo que no tenía sentido ... el búho se entristeció y comenzó a llorar, sus lágrimas se deslizaron a través del plumaje en su rostro y cayeron entre las hojas; el ave notó que sus lágrimas resplandecían, reflejando alguna luz, la oscuridad pareció arreciar igual que un viento invernal, lo que hizo a las lágrimas brillar como un puñado de estrellas ... entonces lo escuchó fuerte y claro, el sonido inconfundible de la maltrecha armadura de Aldebarán todavía ofreciendo batalla, a pesar de que las maléficas sombras habían encajado sus negras garras en su blanca piel, sin importar si mientras lanzaba otra estocada los horribles colmillos de aquellos seres se hundían más y más, Aldebarán seguía luchando.
En aquel momento el búho pensó que debía ser igual de fuerte que Aldebarán y no rendirse, si había tanta oscuridad tratando de detenerlos debía ser porque  los seres mágicos no estaban lejos. Entonces levantó presuroso el vuelo, sintiendo como las sombras le arrancaran las plumas de las alas y trataran de tirarlo, ignoró los macabros sonidos burlones que emitían, solo le importaba encontrar la luz de los seres mágicos.
Volando a todo lo que le daban sus alas el búho cruzó el retorcido sendero que desembocaba en un bosque diferente, uno lleno de luces, colores y vida;

-            ¡Buuhoo, auxilio! ¡en el nombre de Aldebarán guardián de los sueños, ayuda buuhoo!
-            ¿Aldebarán? –dijo una voz clara y melodiosa que parecía surgir de entre las nubes-
-            Si buuhoo, el guardián de los sueños, está siendo atacado junto con su protegida en el sendero oscuro ¡ayuda!
-            ¿Sin armadura? ... ¡imposible!
-            Buuhoo la pequeña nos hizo una armadura, buuhoo
-            ¡imposible! ¡que locura! ... –luego de un momento en silencio resonó en el ambiente el profundo llamado de un caracol de mar invocando a los seres mágicos- ¡Elfos prepárense!  ¡luciérnagas, libélulas vayan con las hadas arqueras! ¡dos líneas de ataque por los flancos! jinetes del viento conmigo, hadas de la luna en la retaguardia, guardianes de las estrellas en las catapultas ¡vamos! ¡por los sueños, por todo lo que es pequeño, inocente y bueno! ¡vamos por el honor del reino de las hadas, por la luz dentro de todos, por Aldebarán!
-            ¡POR ALDEBARÁN! –se sumaron miles de voces de seres mágicos, insectos y animales

Ante los atónitos ojos del búho, miles de criaturas pequeñas aparecieron abarrotando el cielo, había elfos montados sobre colibríes, diminutas y menudas hadas con relucientes arcos y flechas de plata a lomos de libélulas, abejas y luciérnagas, había mariposas con monturas esperando a que cientos de duendecillos alistaran sus espadas, a lo lejos aparecieron decenas de seres luminosos cargando sacos cuidadosamente atados en las catapultas, había cervatillos, ardillas, lobos, pájaros de todo tipo, una familia de osos ... todos con armaduras refulgentes. El búho no podía creer que todos esos seres estuvieran dispuestos a unirse a la batalla, pero algo interrumpió su contemplación, una decena de hadas lo rodeaba confeccionándole una cota de malla tan ligera como sus plumas, también un casco que brillaba como hielo pero que era cómodo y abrigador, después volvió a resonar el caracol de mar y al grito de ¡ALDEBARÁN!  Aquel incontable ejército comenzó a marchar hacia el oscuro sendero retorcido, y al frente por fin descubrió a la criatura detrás de todas las órdenes, un elfo de gran estatura (comparado con las hadas) de barbas azules trenzadas y a juego con su larga cabellera enfundado en una armadura dorada y un casco con cuernos de toro, el gran búho supo que era el guardián de la estrella de Aldebarán y con renovados bríos también se unió a la marcha para volver a darle batalla a las sombras.

En el fondo del retorcido sendero plagado de oscuridad, Aldebarán cubría el cuerpo inconciente de Soleil sintiendo que sus fuerzas menguaban con cada segundo, sin embargo en ese momento en que todo parecía demasiado oscuro resonó un caracol, el sonido se alzó sobre los gruñidos, chillidos y aullidos de las sombras, luego la inconfundible voz de su amigo búho y después todo fue un mar de luces y voces que clamaban su nombre.
-            ¡ALDEBARÁN NO PELEA SOLO!
-            BUUHOO EL GUARDIÁN NUNCAESTÁ SOLO BUUHOO
-            ¡ALDEBARÁN, ALDEBARÁN, ALDEBARÁN!

Una lluvia de flechas encendidas con un polvo mágico hizo un cerco alrededor del oso y Soleil, las sombras que intentaron traspasarlo chillaron terriblemente y desparecieron, dos filas de elfos a lomos de aves y lobos comenzaron a repartir golpes de espadas de plata, los cervatillos envestían con sus cuernos protegidos en cotas de malla a cuanta grotesca criatura encontraran envuelta en sombras, sobre el viento viajaban seres luminosos lanzando bolas de un fuego color violeta que encendía a las sombras como si fueran paja, y detrás de ellos llegaron unas catapultas en las que lanzaban sacos de polvo de estrellas que al ser lanzados al aire se encendían y al caer perforaban toda oscuridad, Aldebarán se incorporó y comenzó a golpear lo que quedaba de aquellos seres con su escudo de atrapa sueños y pronto aquel sendero que antes parecía un abismo de oscuridad estaba iluminado como la vía láctea .
Por encima de los árboles aún se levantaba una gigantesca criatura sombría que gruñía y enseñaba los colmillos, pero que se fue desvaneciendo lentamente en la bruma de la mañana.
-            ¡Buuhoo vencimos!
-            Al menos por ahora –dijo el elfo- habrá otro ataque ... esas sombras están enfurecidas.
-            ¿Pero porqué? –preguntó Aldebarán mientras cargaba en brazos a Soleil quien seguía inconciente-
-            Mi señor –el elfo hincó una rodilla en el suelo en señal de respeto y todas las demás criaturas luminosas se quitaron sus cascos  e hicieron lo mismo- guardián por favor perdónenos por haber tardado tanto en ir a su encuentro, había mandado a un grupo de elfos a buscarle pero jamás regresaron ... yo ... yo no puedo creer que hayan llegado hasta aquí, su voluntad es muy fuerte, al igual que la de su pequeña protegida ... sin duda alguna las estrellas les concedieron su gracia.
-            Un poco de suerte, un poco de fuerza, pero sobretodo amor, mi señor elfo, el amor que Soleil siente por su abuela, por sus amigos, por sus sueños, por el mundo bueno que conoce su corazón, esa fue la luz que nos guió ... pero no entiendo ¿porqué tanta oscuridad? ¿porqué tanta saña contra una niña que nunca ha hecho ningún mal?
-            Para averiguarlo mi señor Aldebarán, necesitamos a Soleil, debemos llevarla a al castillo de Mizar, nuestro padre, el elfo más poderoso y sabio que existe,  sabrá encontrar la respuesta.
-            Andando, no podemos esperar más mi señor elfo.
-            Aldebarán, su viaje ha sido largo, la pelea ha mermado sus fuerzas, permítanos llevarlos a Mizar con el honor, el respeto y el lujo que merecen ...
-            No hay necesidad, puedo llevar a mi pequeña ...
-            Buhoo ¡pero estás herido! Y Soleil también, deja que los lleven, no seas testarudo, buhoo
-            Su amigo el valiente búho tiene razón mi señor guardián, además llegaremos más rápido si nos permiten llevarlos.
-            ... está bien mi señor elfo ... pero también llevarán al búho ¿verdad?
-            Por supuesto.


El elfo guerrero silbó una bella tonada y en un segundo estaban frente a él una deslumbrante carreta de oro tirada por unicornios, cubierta con delicadas sedas y llena de almohadas que parecían nubes, de su interior bajaron cuatro hadas que ayudaron a recostar a Soleil al tiempo que le cantaban los más dulces y tiernos arrullos que jamás se hayan escuchado, luego subió el búho quien no aguantó la curiosidad y se echó sobre los almohadones de un salto para descubrir que en verdad eran nubes, esponjosas, vaporosas, cálidas y al contacto olían a lluvia, a pasto recién cortado, a rosas y lavandas, a moras y  vainilla, aquellas fragancias envolvieron al búho quien de inmediato se quedó dormido, Aldebarán sonrió y también subió a la carreta y dos hadas se ocuparon de retirarle la armadura destrozada y remendar los cortes que tenía en la piel. El oso no quería perder ningún detalle del viaje, pero la calidez de las almohadas, el canto de las hadas, los tenues perfumes que despedían, el suave vaivén de la carreta y el tremendo cansancio pudieron más y cerró los ojos para sumergirse en un sueño esperanzador en donde se veía en la habitación de Soleil sentado ante su mesa de juguete vistiendo un elegante chaleco de terciopelo púrpura mientras tenían una fiesta de té rodeados de aves, hadas y sus juguetes. Era como si ninguna preocupación u oscuridad hubieran existido nunca, el guardián sonrió  y en ese momento una melodiosa voz resonó claramente en su sueño, la voz decía : “así será ... tu sueño, como todos los sueños son posibles, si vienen del lugar más puro de tu corazón, ellos tocarán la luz del amanecer” ...
Aldebarán sintió renovadas sus fuerzas y lentamente abrió los ojos para toparse cara a cara con el gran elfo de Mizar quien tenía las manos llenas de una luz hermosa que se estaba derramando sobre el oso como si fuera el agua de una dulce cascada.
CONTINUARÁ ... ;)  

jueves, 10 de julio de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO V


EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS
CAPÍTULO V
A DONDE TU VAYAS, YO VOY
Autora:Elizabeth Segoviano copyright©2014

Aldebarán salió al jardín cuando los rayos del sol ya bañaban todo en un resplandor rosado, con calma se recostó sobre su barriguita sintiendo el húmedo rocío en el césped y cuidadosamente le acercó el hocico a una florecilla de diente de león ... la flor entonces abrió sus diminutos ojos y le hizo un guiño, el guardián sonrió y comenzó a soplar hasta que los finos pelillos de la flor salieron flotando con la brisa, todos los pelillos se dirigieron hacia el oeste para perderse en un sendero olvidado.
El guardián supo que tendría que recorrer ese sendero si deseaba la ayuda de los seres mágicos ... sin embargo, aquel sendero era largo, retorcido, oscuro y no había sido recorrido en muchos años, no sería fácil adentrarse en él.
-         ¡Decisiones, decisiones! –se escuchaba un susurro-
-         ¿Quién anda ahí?- dijo Aldebarán incorporándose rápidamente, pero no logró ver nada o a nadie-
-         ¡El guardián necesita tomar decisiones! –susurró la voz mientras una brisa juguetona revolvía el pelaje del oso- ¡el guardián necesita observar, observar con cuidado todas las señales!
Aldebarán supo que podía confiar en esa voz ... la voz del viento, que era muy sabio por todo lo que había visto y recorrido, también por todas las voces que había escuchado; el oso observó a su alrededor viendo el follaje de los árboles estremecerse y finalmente miró al cielo, en aquel gigantesco lienzo azul, el viento había dibujado algo, un enorme círculo con líneas entrecruzadas y plumas colgando ...
-         ¡un atrapa sueños! –gritó Aldebarán-
-         un atrapa sueños, una armadura y una filosa espada debe construir mi señor guardián, si acaso el sendero intenta cruzar- susurró el viento-
-         ¡Serás un caballero! –gritó de repente el gran búho blanco que ya había despertado-
-         Eso indican las señales, amigo búho.
-         Pero ... buuhoo ... aquí no hay quien te haga una armadura buuhoo ¿cómo vas a conseguir esas cosas? Buuhoo
-         ¿Nunca has escuchado ese sabio dicho, amigo búho?
-         ¿¿buuhoo??
-         ¡Donde hay voluntad, hay manera!

La voz del guardián había despertado a Soleil, quien desde la ventana escuchaba atenta la conversación, y al enterarse de que Aldebarán necesitaba una armadura, corrió a la cocina recogiendo coladores de pasta y ralladores de queso, un rollo de papel aluminio, un par de cucharones de latón, los cubiertos de plata de su abuela y un par de charolas para hornear. Y salió corriendo haciendo tremendo escándalo con todos sus artefactos de cocina.
Al llegar al jardín tiró todos cachivaches en el césped mientras Aldebarán y el gran búho blanco la miraban extrañados, hasta que Soleil le puso un colador de pasta en la cabeza al oso y entonces entendieron que con aquellas ollas y charolas podían hacer una armadura.
-         buuhoo ¡yo también quiero una armadura!
-         ¡no! –gritó el guardián– tu no puedes ir conmigo amigo búho, es muy peligroso.
-         Pero necesitas ayuda, sé que me necesitas.
-         Es muy arriesgado ... –Aldebarán entonces miró a Soleil y notó que sus ojos resplandecían de fiereza y valor, y supo que ella también quería ir, ¡a donde tu vayas, yo voy! Es lo que clamaban los pensamientos de la niña–  quizá es lo mejor, iremos los tres, juntos nadie podrá vencernos.
-         ¡buuhoo! ... pero todavía necesitamos un atrapa sueños.
-         De eso me encargo yo, ayúda a Soleil con nuestras armaduras.

El guardián se paró en el centro del jardín y susurró : a todos los guardianes llamo yo, pequeños y grandes por igual, de todos los puntos cardinales, tráiganme sus señales, todos juntos por un bien mayor, préstenme su sabiduría, préstenme su luz, juntos somos invencibles, juntos somos todos la magia que protege aquello que es pequeño, puro y bueno.
Apenas terminó de pronunciar aquellas palabras, el jardín entero pareció despertar de un sueño, los árboles se movían al ritmo del viento y dejaron caer suaves y flexibles ramas que el oso tomó y doblándolas las entretejió para hacer un enorme y fuerte círculo perfecto, apenas lo sostuvo en las garras una decena de arañas salieron de entre los arbustos y treparon al círculo de ramas para empezar a tender sus fuertes hilos plateados elaborando  una preciosa y complicada red que sostenía entre el tejido una roca de río, un trocito de cuarzo y el viejo caparazón que había desocupado un caracol, por último llegaron un gorrión, una paloma, un mirlo, un colibrí y por su puesto el gran búho blanco para donar todos una pluma de sus preciosas alas y sujetarlas al enorme atrapa sueños que habían confeccionado.
Acto seguido, guardián, protegida y búho se ataron sus armaduras improvisadas y emprendieron el viaje por el camino oscuro para encontrar la ayuda de las hadas y seres mágicos que aún habitaban en alguna parte del corazón del bosque.

Apenas se habían internado unos cuantos metros en el sendero cuando un extraño rugido estremeció árboles y arbustos que cayeron al piso formando una alta y densa muralla obstruyendo el camino a sus espaldas, ahora ya no había vuelta atrás, la única salida se encontraba hacia adelante. Incluso la luz del sol se había oscurecido; por ello el gran búho blanco lideraba el paso, pues con su vista nocturna bien aguzada podía descubrir cualquier criatura o peligro que estuviera al acecho.
Luego de media hora de caminar en calma, el inconfundible y penetrante espantoso chillido de un halcón rompió el tenso silencio haciendo que los tres amigos se agacharan al mismo tiempo, el búho de inmediato escudriñó el cielo pero no podía ver al ave que cada vez chillaba más y más fuerte.
Pero Aldebarán creyó ver algo cruzar apenas por el rabillo del ojo, de inmediato tomó su escudo de atrapa sueños, e instintivamente Soleil apuntó la luz de su linterna hacia la piedra de cuarzo en el centro del escudo, entonces la descomunal sombra con forma de halcón chilló aún más terriblemente, de repente aulló y se convirtió en temible coyote, luego otro chillido y se volvió una rata, otro chillido y ... ¡puff! la luz que emitía la piedra en el escudo de Aldebarán la convirtió en un humo negruzco que el escudo absorbió.
-         ¡Era un explorador! –decía con seguridad el guardián–
-         ¿buuhoo? ¿explorador?
-         Si, ahora saben que estamos en camino ... ¡debemos apresurarnos! ¡búho, no importa lo que pase, no voy a permitir que te lastimen ni a ti ni a Soleil.
A partir de ese momento cientos de sombras de todos tamaños y formas comenzaron a acecharlos, con sus garras de doble filo y largos colmillos retorcidos, pero Aldebarán parecía haber sido hecho para esa batalla, aunque tenía una cara tierna y una barriguita suave, se movía como el viento dando certeras estocadas con el atizador de chimenea que le había dado Soleil, aunque el papel aluminio había cedido con los arañazos de las sombras, el resto de su armadura soportaba las duras envestidas, y Aldebarán no dudaba en cubrir a la pequeña con su cuerpo peludo, al igual que el gran búho blanco que también estaba peleando fieramente en el aire con otras tantas sombras malévolas, y tiraba de ellas con su fuerte pico lanzándolas al escudo de Aldebarán que las absorbía a todas como si fuera una aspiradora.
Soleil tampoco se quedaba atrás y repartía estocadas por doquier, imitando a su guardián, pero las sombras enfurecidas se arremolinaban sobre ellos como un enjambre de abejas hasta que se vieron envueltos en una oscuridad profunda y temible poblada de todo tipo de aullidos, chillidos y gruñidos.
Una inmensa sombra que cambiaba de forma entre un gran lobo, una pantera  un ogro logró golpear al búho y éste salio despedido hacia un tupido árbol en donde quedó inconciente, la terrible sombra cambió de forma otra vez para atacar a Soleil, en la oscuridad solo brillaban un par de ojos infernales que la miraban con odio, Aldebarán corrió para interponerse entre aquellos ojos y la niña, que asustada había caído, perdiendo parte de su armadura, el atizador que usaba como espada y su linterna. Las enormes fauces de la bestial sombra se abrieron preparadas para hundir los colmillos en la niña, pero se toparon con el escudo de Aldebarán que ante el ataque empezó a resplandecer, la fuerza de la sombra era arrolladora y después de un día completo de batalla el valiente Aldebarán estaba débil, sacando fuerzas del coraje, el oso blandió su atizador justo hacia el ojo derecho de la sombra, ésta se retorció y gritó, pero no se dio por vencida, y empezó a tirar mordidas por doquier, una de ellas aterrizó en el brazo de Aldebarán que sintió como perforaba su endeble armadura y su piel, Soleil lloraba horrorizada e impotente al no poder gritarle a aquella aparición que se detuviera, pero tomando fuerza cogió una rama y golpeó el ojo herido de aquel ser, luego sintió tremendo golpe en el pecho que la dejó sin aliento y todo se oscureció ...
CONTINUARÁ ;)


sábado, 10 de mayo de 2014

UN HERMOSO PREMIO QUE LLEVO CON ORGULLO :D

Mis queridos soñadores hoy interrumpo un poco el flujo de nuestra historia de aventuras para compartir con ustedes una hermosa y conmovedora sorpresa que he descubierto esta mañana.
… y justo cuando necesitaba una buena noticia :) me llega este detalle tan lindo.

Javier y Pablo los nuevos administradores de el blog ARTISTAS UNIDOS CONTRA LA LEUCEMIA http://artistasunidoscontraleucemia.blogspot.mx
me han concedido el premio BARCOS SOLIDARIOS por haber participado en las dos antologías de cuentos de este magnífico blog … pero soy yo quien tiene que agradecerles a ellos y a los creadores del blog Oliver y Silvia porque a través de ellos aprendí muchas lecciones importantes y hermosas, porque ampliaron mi visión del mundo y de la solidaridad y porque la amistad que tuve con Oliver aunque breve, ha dejado una huella profunda en mí …¡ una huella buena! para quien no sepa de que se trata este blog los invito a visitarlo a leer y a participar ya que Javier y Pablo les aseguro los tratarán con todo el respeto que merecen, solo puedo darles las gracias chicos y poner este premio con orgullo y espero poder seguir participando con ustedes, de todo corazón GRACIAS.

viernes, 2 de mayo de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS : CAPÍTULO IV


EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS
CAPÍTULO IV
¡UN GUERRERO INDEFENSO!
Autora: Elizabeth Segoviano Copy right©
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Un par de murciélagos descomunales habían salido al encuentro del oso, pero éste no les temía, se quitó la pañoleta que tenía atada al cuello y la convirtió en una especie de honda con la que les arrojó algunas rocas para poder quitárselos de encima; el inmenso bosque parecía interminable y en la espesa oscuridad se ocultaban toda clase de obstáculos y criaturas que podían erizarle los pelos a cualquiera, pero no al guardián, quien corría a toda velocidad con un solo pensamiento, llegar con Soleil. Sin embargo, un destello capturó la atención del guardián, una luz entre los arbustos que lentamente se hacía más débil, el oso escudriñó la escena y escuchó un sollozo lleno de dolor, de inmediato trozó las ramas de los arbustos y entonces descubrió una pequeña criatura cubierta de fango, con las alas rotas y los diminutos brazos llenos de rasguños, el osito pensó que esa criatura era un tanto extraña para ser un ave, pero toda criatura merecía ayuda, en especial si estaba lastimada, así que el guardián puso a la extraña ave en su pañuelo y trepó a un alto árbol donde había un nido de búhos de cara blanca.
-         buuhoo –dijo el guardián–
-         buuhoo –respondió un enorme y hermoso búho– ¿eres un oso?
-         Si, un oso y un guardián
-         Buuhoo ¿cómo te llamas?
-         Aún no tengo nombre, mi protegida debe escoger mi nombre
-         Buuhoo ... comprendo ¿y qué puedo hacer por ti guardián?
-         Encontré esta ave lastimada y me preguntaba si podía dejarla contigo
-         ¡Buuhoo, buuhoo, buuhoo! ¡esa no es una ave, es un hada!


-         ¿un hada? ¿y que hace tan lejos de los bosques mágicos?
-         Buuhoo, tal vez se perdió, pero mi familia y yo la cuidaremos, ella sanará ... buuhoo, sabes , han estado pasando cosas extrañas, hay tenebrosas sombras que han cruzado por mi bosque hacia la ciudad, he visto murciélagos enormes y enfurecidos, y tormentas que no tienen explicación ... ¿es por eso que has venido?
-         Eso creo, debo llegar cuanto antes con mi protegida, la luna me ha dicho que hay un peligro acechando ¡debo detenerlo!
-         Buuhoo ... será más rápido llegar si te llevo en mi lomo.
-         ¿Y qué hay del hada?
-         Buuhoo, no te preocupes, mi esposa cuidará de ella, en nuestro nido no le pasará nada malo.
-         Entonces vámonos señor búho.

El guardián se sujetó fuertemente al gran búho y emprendieron el vuelo.
Desde las alturas el oso pudo ver que las terroríficas sombras se cernían poco a poco sobre la ciudad, dirigiéndose a la casa de Soleil. Aquella oscuridad crecía para apoderarse de todo lo que fuera bueno.
El búho apresuró el vuelo, sin embargo, al irse acercando, las monstruosas presencias comenzaron a rodearlos para detenerlos.
Las terribles visiones que poblaban la oscuridad hacían que el búho quisiera huir a toda prisa a su bosque, al fondo de su nido donde se sentía a salvo, pero el guardián le susurró al oído que no se asustara, que no alimentara al miedo, y llenara su mente con recuerdos hermosos, entonces el guardián posó sus manitas peludas y rechonchas sobre los ojos del búho y como por arte de magia el ave se vio transportado a las bellas tardes de verano cuando sobrevolaba el bosque mientras el ocaso teñía el cielo de incontables colores, y a la mañana de primavera cuando sus queridos polluelos habían comenzado a romper su cascarón, con aquellos recuerdos inundando su mente, el búho voló directamente hacia las sombras y las atravesó.
Las tenebrosas apariciones chillaron de coraje y se retorcieron formando tétricas garras gigantescas que intentaban atrapar al búho en vano, y enfurecidas se apresuraron a entrar en la casa de Soleil.


En la recámara de la niña las paredes parecían gruñir, extraños ruidos emanaban del guardarropas y por debajo de la cama ... la niña quiso levantarse y correr con sus padres, pero al poner sus piecitos desnudos en el piso, sintió que extrañas garras frías y viscosas querían atraparla, entonces estiró su brazo para encender la lámpara, al hacerlo ésta salió volando al otro lado de la habitación, así que Soleil, aterrada, abrazó sus mantas y se cubrió con ellas el rostro esperando que todo fuera un horrible sueño del que despertaría pronto.
El corazón de Soleil latía tan rápido y tan fuerte que pensó que en cualquier momento se le saldría del pecho, pero fue en ese momento, cuando creyó que ya no podría soportar más, que se escuchó el cristal de la ventana romperse, la niña haciendo uso de todo su coraje se destapó la cara y notó que entre las penumbras revoloteaba  un búho blanco y montando al ave iba un deslumbrante oso de peluche que para su enorme sorpresa hablaba y recitaba con una voz fuerte, clara y firme unas palabras que ella no comprendía : “Lunare licht, Sun licht, non shatten postare” aquellas palabras hicieron que las sombras retrocedieran y el oso saltó del lomo del búho a la cama de Soleil  tomando la linterna que estaba en su buró y con ella apuntó a las sombras que comenzaron a huir en parvada.


Pero repentinamente un par de sombras que acechaban bajo la cama salieron enfurecidas enseñando sus negras fauces a la niña, el búho y el oso; sin embargo el guardián era rápido y cruzó la habitación de un salto para descolgar un espejo que apuntó hacia la ventana donde brillaba la luna llena y reflejó los rayos plateados y puros sobre las sombras, estas se estremecieron  convirtiéndose en un fino polvillo que salió volando por la ventana.

Soleil no daba crédito de lo que había presenciado, y aunque había algo acerca del oso que la tranquilizaba, no lograba comprender que estaba sucediendo.
El guardián con calma recogió la lámpara y la encendió,  de inmediato subió a la cama de la pequeña y la abrazó.
-         tranquila mi niña, no voy a permitir que nada ni nadie te lastime, nada ni nadie te tocará, ni perturbará tus sueños, yo soy tu guardián, he sido mandado por Nani, tu abuela, y voy a resolver esto -la niña tomó lápiz y papel para escribir lo que quería decir, pero el oso la interrumpió y dijo que no había necesidad de eso, pues el podía escuchar sus pensamientos- .
-         ¡todo es mi culpa! –pensó la niña–  ¡mi abuelita no despierta! ¡mis amigos se han convertido en sombras!
-         Nada de esto es tu culpa Soleil –decía el oso con una voz suave y tierna mientras secaba las lágrimas de la pequeña con sus pulgares regordetes- arreglaremos esto juntos, no estás sola.
-         ¿Cómo te llamas?
-         Tu debes ponerme nombre, y cuando lo hagas nada podrá separarnos.
Soleil pensó y pensó, rebuscando en su cabeza un nombre especial, uno que fuera digno de su guardián ... entonces un sólo nombre vino a ella, se dirigió a la ventana y señaló la estrella más brillante de la constelación de tauro, luego señaló al oso y el guardián lo comprendió, el nombre que Soleil le había elegido era ALDEBARÁN, y como si aquella estrella a tantos años luz de distancia pudiera comprenderlo todo, brilló y titiló más fuerte que antes regalándole al oso sus más hermosos rayos de luz. Acto seguido, el oso tomó las manos de la niña y dijo : “Aldebarán, Soleil, Soleil, Aldebarán, bajo el resguardo de las estrellas nuestros nombres se unirán, por siempre te juro lealtad, soy tu guardián protector y nada de ti me separará jamás”.
La pequeña abrazó al oso y comenzó a sentir los párpados cansados, todo su cuerpo se sentía lento y pesado como un ancla que cae lentamente en las profundidades del mar, y cerró los ojos para dormir tranquila por primera vez en muchos días, Aldebarán la cubrió cariñosamente con el edredón, le dio un beso en la frente y le pidió al gran búho que se quedara con ellos hasta que amaneciera pues no era seguro volar hasta el bosque aquella noche, el búho, también cansado se posó sobre una repisa y se dispuso a descansar.
Aldebarán tomó un lápiz, le sacó una punta bien afilada y recogió el espejo para usarlo como escudo.
    -    Duerman tranquilos pequeños –susurró– Aldebarán vigilará sus sueños.
Ni bien acababa de decir aquellas palabras cuando un viento helado entró azotando la ventana, pero el guardián ya estaba listo, la ráfaga giró rápidamente tratando de esquivar al oso pero Aldebarán le cortó el paso con el espejo y la ráfaga se convirtió en un espectro que al ver su horripilante reflejo retrocedió y el oso le metió tremenda estocada con su lápiz, un pedazo de aquel ser se desgarró y atemorizado ante aquel increíble hecho desapareció.
-         Buuhoo – ululó el gran búho que aún no estaba del todo dormido– un guardián necesita armas, armas de verdad Aldebarán, no puedes seguir peleando así  ¡eres un guardián indefenso!
-         Lo sé querido Búho, solo debo resistir hasta el amanecer y entonces buscaré las armas que me ayuden a librar de esas sombras a mi princesa.
El resto de la noche ya no hubo ataques, aunque sí muchos ruidos extraños, pero al menos Soleil había dormido tranquila y eso era todo lo que importaba.


Aldebarán supo que aquellas apariciones no habían llegado sin una razón, habían sido conjuradas ... pero aquel conjuro debía tener algo extraño, pues si una bruja común y corriente las hubiera llamado, ya habrían desaparecido, el guardián necesitaba respuestas, y para ello tendría que buscar el consejo de seres sabios, seres mágicos como los que habitaban en el bosque de las hadas, pero no podía ir sin armas y sobre todo, no podía ir dejando desprotegida a Soleil ...
CONTINUARÁ ;) 
  

martes, 8 de abril de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS : CAPÍTULO III


EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS
CAPÍTULO III
LA AYUDA VA EN CAMINO
Autora: Elizabeth Segoviano ©Copy Right 2014 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Algo muy extraño comenzó a suceder desde que Nani había partido de la ciudad, si bien las pesadillas de Soleil se habían detenido tan abruptamente como iniciaron, la niña notaba que sus amigos estaban cambiando, siempre estaban nerviosos, agotados y se enojaban a la menor provocación, era como si estuvieran convirtiéndose en sombras ...
Justo como le había sucedido a ella antes de que su abuela llegara ... pero los pensamientos de Soleil se vieron interrumpidos al ver que sus compañeros comenzaban a rodearla.
A simple vista parecían los niños de siempre, pero al mirar al piso, Soleil notó que sus sombras no eran normales, sus sombras tenían el aspecto de aquellos monstruos que había dibujado y quemado, la niña no podía creer lo que veía ¿cómo era posible? ... de repente Soleil lo comprendió ¡las pesadillas habían cobrado vida!  ¡y se estaban apoderando de sus amigos!
La niña, comenzó a alejarse lentamente tratando de no lucir asustada mientras cerraba con fuerza la mano donde tenía puesto el anillo de Nani.
Pero al igual que pasaba en las pesadillas, Soleil no tenía a donde escapar, así que quiso correr a buscar a alguno de sus maestros, mas al hacerlo tropezó y al caer, el anillo de su abuela se le zafó y fue a parar en una alcantarilla.

                                                            ***

En un recóndito bosque a las afueras de la ciudad, Nani por fin llegaba a su destino, una antigua y hermosa cabaña de madera que se camuflaba perfectamente con los árboles, apenas se podía distinguir por el aromático humo que despedía la chimenea. Aquel era el hogar de Zumeriel, una verdadera y auténtica bruja blanca que salvaguardaba el bosque y todo lo que en él habitaba.
La abuela Nani sabía muy bien que si alguien podía ayudar a su nieta, era ella.
Justo antes de que tocara la puerta, ésta se abrió y se escuchó la voz dulce y clara de Zumeriel, quien ya había puesto la tetera al fuego.
-         Por favor –decía la bruja blanca– toma asiento, has hecho un viaje muy largo ... tienes una gran preocupación ... cuéntame
Al calor de la chimenea y el tenue perfume del té de jazmín, la abuela le contó detalladamente la extraña situación de su nieta, Acto seguido, Zumeriel se acercó a un caldero que burbujeaba alegremente, en él arrojó unas cuantas hojas y algunos polvos, se acercó al vapor, en él se rebelaron rápidamente las imágenes, pudo ver a Soleil y las pesadillas que amenazaban a sus amigos, también observó que la niña había perdido el anillo de protección, el peligro era inminente ... la pequeña necesitaba ayuda cuanto antes ...  una ayuda especial, muy poderosa y mágica que pudiera proteger sus preciados sueños, una ayuda que la defendiera contra toda oscuridad.
Sólo había una posible solución, Zumeriel se dirigió al ático, lugar donde guardaba todos sus pergaminos y libros mágicos, y luego de una intensa búsqueda por fin lo encontró “el hechizo del guardián”.
La bruja blanca comenzó a reunir algunos exóticos ingredientes, un frasco de agua de lluvia primaveral, un cofre de plata donde guardaba la luz de una luna llena y la de una estrella fugaz, polvo de rosas azules y aceite de vainas de vainilla que le había regalado un pajarito llamado papán, gotas de néctar traídas por un colibrí, la escama de un dragón, viejo amigo suyo, aliento de luciérnagas, una ráfaga otoñal, la pluma de un ave fénix, también la de un pavo real y por último un rizo de un arcángel llamado Galadriel, uno de los arcángeles que vela por los niños. Acto seguido la bruja sacó unos metros de suave felpa y se puso a confeccionar una hermosa y tierna criatura con una linda barriguita peluda y orejas redonditas, piernas y brazos rechonchos y bellos ojos de cristal ... ¡un osito! Pero no un osito cualquiera, sobre él Zumeriel vertió su pócima de exóticos ingredientes mientras susurraba en las orejas del osito las siguientes palabras :
“Luna, cielo, sol y mar,
Arcángel querido ven a tocar tu arpa y trompeta para despertar a este guardián.
Dale fuerza para abatir toda oscuridad, dale valentía para nunca fallar. Estrellas todas, vengan a mi, Vega, Aries, Mizar y Orión regalen su estela de luz a este guardián, que proteja a Soleil y sus sueños también.
De día y de noche estará atento el guardián, pues nada más poderoso que él habrá”.
Cuando la bruja blanca terminó de hablar un deslumbrante resplandor dorado envolvió al osito y Zumeriel supo que había despertado al gran y único guardián que podría proteger a la niña. Lo puso cuidadosamente en una cajita de madera tallada a mano y se la dio a Nani, quien, agradecida emprendió el camino de regreso a la ciudad, resiste Soleil, pensaba la abuelita, la ayuda va en camino.

                                                              ***

El destino es un montón de finos hilos entretejidos de forma misteriosa ... pero al final todos esos hilos llevan al mismo sitio ... quizá por ello Darkleryth no había podido llegar muy lejos en su ansiado viaje de aventuras; aunque siendo un hada tan despistada no era de sorprenderse que se hubiera perdido en lo profundo del bosque solo para toparse con una bandada de furiosos murciélagos a quienes había despertado de su largo sueño invernal, la persecución ya llevaba más de una hora, los empujones, aletazos, dentellones y zarpazos que Darkleryth recibía de los murciélagos eran despiadados, y con el pasar de los minutos las frágiles alas de el hada se debilitaban más y más, ella trataba de esquivar a los furiosos animales mientras pronunciaba un hechizo fallido tras otro, pero nada de lo que salía de su boca podía protegerla ... un intento más –se dijo el hada casi desfallecida- “¡omnious, magnus, alleryth!

Las desbocadas palabras de Darkleryth resonaron en el bosque y regresaron a ella con un eco fuerte y claro, lo que ella pretendía era agrandar sus alas, pero lo que pasó fue que los murciélagos comenzaron a crecer, cuadriplicando su tamaño y su furia, un solo altazo bastó para mandar a la pobre hada al otro lado del bosque, justo donde empezaba la carretera, y fue a chocar intempestivamente en el parabrisas del coche de Nani, ella se asustó, perdió el control del vehículo y chocó contra un árbol, todas las ventanillas estallaron en pedazos y con el impacto salió volando la caja de madera que contenía al guardián de Soleil.

                                                       ***

En una habitación de hospital dormía Nani, tenía  algunos golpes y rasguños pero regresaría a casa pronto ... los monstruos que acechaban a Soleil lo sabían, y  debían impedir que ella protegiera a la niña, así que esta vez ellos se infiltraron en los sueños de Nani, convirtiédolos en una pesadilla interminable en donde ella veía como su nietecita era tragada por las oscuras garras de aquellos seres maléficos sin que ella pudiera hacer nada.
Nani había caído en un sueño tan profundo que nadie podía despertarla …

En la cabaña del bosque la gran Zumeriel sintió que algo no estaba bien, el escalofrío que recorría su espalda le indicaba que su guardián no había llegado a su destino, entonces se quitó el cristal de cuarzo blanco que llevaba al cuello salió, se arrodilló bajo la luna llena, sostuvo el cristal en sus manos y dijo “Luna guardiana, Luna pura que todo lo bañas, hilos de plata, aliento estelar, despierta al guardián, guía su camino, haz que llegue a salvo a su destino” en ese instante un precioso rayo plateado salió del cristal y recorrió como saeta el bosque entero, sorteando toda clase de obstáculos hasta llegar a la zanja donde estaba la caja de madera, y entonces el rayo la cubrió, esta quedó abierta y el rayo se metió en el pecho del osito, al hacerlo, éste abrió los ojos, se incorporó y con una voz dulce y firme dijo ¡Soleil la ayuda va en camino! ...

CONTINUARÁ ... ;)

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO 1 - ROSTRO DE HADA, BOCA DE BRUJA lo encuentran acá 
EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO 2- CONSERVA TUS SUEÑOS, DAME TUS PESADILLAS lo encuentran acá