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lunes, 21 de enero de 2019

EL ÚLTIMO GRAN DRAGÓN


“No hacer honor a la vejez es demoler la casa en la que hemos de dormir por la noche”.

Alphonse Karr


Autora: Elizabeth Segoviano

Antaño habitaban en los imponentes templos que dominaban las ciudades, y toda la gente acudía a ellos por consejo, pero con el paso del tiempo los fueron olvidando porque ya no eran “fashion” ya no estaban “in” eran cosa del pasado, y lentamente se fueron convirtiendo en un montón de cuentos ... en mitos ... en rumores... apenas en un susurro.   Sin embargo seguían allí, entre las nubes, por detrás de la luna, en los secretos recovecos de las montañas, esquivando relámpagos, y ocultos en las profundidades de los bosques, seguían vigilando atentos los milenarios dragones, quienes se habían dispersado por todo el mundo para seguir su labor de cuidar y evitar toda clase de injusticias; porque los dragones, lejos de ser pavorosos monstruos, son seres sensibles, inteligentes, sabios, poderosos y sumamente mágicos, cuya naturaleza es la de proteger a todo y todos los que se encuentren a su alrededor.

 

    Ocurrió así que un día estaba el gran dragón Tung-Jen Lung paseando invisible a  los ojos de todos por un bosque de bambú, cuando de repente vio a un par de jóvenes en bicicleta gritarle a un ancianito que acarreaba una enorme pila de leños.

“¡Eh! ¡Tú! ¡Pedazo de dinosaurio, a ver si te vas quitando del camino, que no tenemos tu tiempo!”

Sin embargo el ancianito no podía escuchar bien y al no hacerse a un lado los jóvenes lo empujaron tirando su leña al río. Él, adolorido por la caída sólo se limitó a llorar en silencio viendo como el agua se llevaba el trabajo de toda una mañana. Al ver esto el dragón Tung-Jen Lung se deslizó rápidamente por el bosque recogiendo más madera, la apiló junto al anciano, y convirtiéndose en una ráfaga de viento le ayudó a incorporarse, el viejecito bien sabía quién le estaba ayudando, pues recordaba las antiguas leyendas que le habían contado de pequeño sus abuelos, así que le agradeció con una reverencia al gran dragón y siguió su camino.

 

    Entonces Tung –Jen Lung decidió seguir a los irrespetuosos chicos que habían maltratado al viejecito y se sorprendió enormemente al llegar a la moderna ciudad plagada de altísimos edificios cubiertos de cambiantes luces que opacaban por completo el cielo estrellado y presenció cómo los jóvenes agredían, maltrataban y se burlaban de toda la gente mayor, ya fueran sus profesores, sus vecinos, sus propios abuelos e incluso completos extraños. Los chistes crueles, los gritos, empujones y groserías estaban a la orden del día, aquella situación molestó profundamente al gran dragón, porque en antiguos tiempos a la gente mayor se le respetaba, se le tomaba en cuenta, se le consultaba y se le apreciaba por su conocimiento y experencia; Tung Jen Lung no comprendía en que momento la gente que había criado y educado a aquellos jóvenes se había vuelto obsoleta, no entendía el porqué de la falta de respeto y sensibilidad de parte de los chicos y otros no tan chicos; así que el gran dragón decidió tomar el asunto en sus manos y enseñarle a toda ésa gente una lección importante.

Ésa misma noche Tung-Jeng Lung se convirtió en una suave neblina que cubrió toda la ciudad y lanzó un poderoso hechizo que dice así:  “para cultivar hay que plantar, para comprender hay que sentir, para sentir hay que vivir, para aprender hay que crecer y hoy todos van a envejecer”.

 

    A la mañana siguiente, cuando el sol despertó a todos, se dieron cuenta de que ya no eran tan rápidos, fuertes y jóvenes como hasta la noche anterior lo habían sido; les costaba mucho esfuerzo hacer sus actividades cotidianas, se dieron cuenta de que necesitaban ayuda, y nadie les hacía caso, era como si de un momento a otro se hubieran vuelto invisibles; los visitantes de otras ciudades los ignoraban, se mofaban y los insultaban, no importaba cuantas veces ellos intentaran explicarles lo que había sucedido, los jóvenes se limitaban a decir: “si, si abuelo, mejor váyase a dormir la siesta”.

Los habitantes de la ciudad se sentían frustrados, desesperados, nadie quería ayudarlos, ni si quiera oírlos, fue entonces cuando se hizo presente el gran dragón Tung-Jen Lung, el último que custodiaba aquellas tierras, y posándose sobre los rascacielos dijo: yo también soy viejo, pero no por ello menos poderoso o menos sabio... igual que los ancianitos que ustedes tan infamemente maltrataron.

He sido yo quien los ha hechizado y no volverán a la normalidad hasta que me demuestren que han aprendido su lección.

La vida no es sencilla, es la experiencia la que nos ayuda a seguir adelante y ustedes están aquí, desdeñando toda la experiencia de estas personas que son tan valiosas como cada uno de ustedes ... algún día mis queridos jóvenes, se despertarán y verán en el espejo que su cabello se ha hecho gris y querrán entonces ser respetados, escuchados y valorados, algún día necesitaran de una mano amiga que les brinde cuidado y ayuda, siembren ahora despecho, ignorancia y groserías, y de soledad, amargura y tristeza será la cosecha de sus últimos días”.

Así, todos los habitantes se miraron avergonzados, ¡cuánta razón tenía el milenario dragón! Largo tiempo le habían dado la espalda a su propio pasado, a sus raíces... a aquellos que con tanto cariño los habían educado, no, no era correcto comportarse así.

Tung-Jen Lung por fin vio el arrepentimiento en sus ojos y regresó a todos a la normalidad, sabiendo que ahora las cosas serían diferentes porque los jóvenes habían aprendido la lección en su propia piel, y porque el último gran dragón Tung-Jen Lung seguiría siendo el atento guardián contra toda injusticia.   

















lunes, 14 de enero de 2019

LA PEQUEÑA GRAN HISTORIA DE ESTORNUDO




Incluso los seres pequeños pueden tener grandes historias, y llevar a cabo increíbles hazañas ... eso es lo que pensaba Estornudo, uno de los últimos grandes dragones que existen ... bueno, Estornudo no era grande, pero sí que era un dragón, bastaba verlo estornudar para saberlo, pues cada vez que lo hacía salían sendas llamaradas de su nariz y su bocaza, que era muy grande para un dragoncito de su talla.
El problema residía en que Estornudo era alérgico a todo ... está bien, quizá exagero; estornudo solo tenía alergia de las flores ¡todas! (hasta de las de plástico) también era alérgico al maní, a las fresas, frambuesas, zarzamoras, a las manzanas, al polvo, al perfume, al jabón de color azúl, a la lana, al poliéster, al pescado y los mariscos, al queso roquefort (¡pero al cheddar no!) a los pájaros y sus plumas, al pasto, al agua del grifo, a los gatos, los insectos, los perros ... bueno a los perros no, a ellos solo les tenía pavor. Le tenía alergia a las hadas, a los duendes, e incluso a los elfos de santa claus. También a las cosas navideñas ... pero sólo cuando estaban hechas de plastico chino ... en fin, total, estornudo era alérgico a casi todo, y aquello había provocado muchos incendios, por lo que no era muy querido, y no lo invitaban a las fiestas, ni a los días de campo ... ¡aunque a las parrilladas sí! Pero esas sólo eran en verano, cuando había muchas abejas y polen por doquier y eso le causaba mucha alergia y Estornudo prefería no ir.

Estornudo había buscado la ayuda de los doctores, pero ellos al ver que era un dragón ... (uno pequeño, pero todo un dragón) le tenían miedo y no querían ni verlo, aquello hacía llorar a estornudo y las lágrimas le daban alergia y pufff el resultado había sido una docena de médicos chamuscados.
Entonces el buen Estornudo decidió llevar un cubrebocas hecho de un suave material hipo alergénico y limpiaba toda su casa constantemente con jabón morado ... que ese no le hacía  estornudar y pasaba los días trabajando en su computadora diseñando páginas web, porque ni las computadoras ni el internet le hacían estornudar.
Así descubrió un blog llamado “manual de dragones, la guía dracónica que todo dragón debe leer”. Estornudo disfrutaba mucho leyendo de aquella información que pensaba era inventada, porque le parecía muy pero muy poco probable  que el blog de unos niños contuviera alguna verdad.
Cada viernes los niños actualizaban su blog, en el hablaban de las diferentes razas de dragones, de los grandes dragones que habían existido en la historia, hacían dibujos y esquemas de sus alas, hablaban de la comida favorita de los dragones, de sus pasatiempos, sus costumbres etc, etc, etc.
Y cada viernes nuestro dragón leía muy entretenido la información y dejaba un comentario siempre firmando como Estornudragón,
Pero llegó un viernes sin nueva información y luego otro y luego otro, aquello le parecía curioso al dragoncito, quien ya se había encariñado con los autores de ese blog y los extrañaba, pero pensó que quizá se habían cansado de hablar de dragones, sin embargo una vocecita en la cabeza de Estornudo le decía que algo no estaba bien, así que mandó este mensaje :
Queridos draconólogos,
Extraño mucho sus historias y su útil información, espero vuelvan pronto, saludos, Estornudo, el dragón.
Al firmar así su mensaje nuestro amigo dio a entender que el era en realidad un dragón y unas horas después le llegó esta respuesta :
Estornudo dragón ....
Si quieres volver a saber de tus amigos draconólogos entrometidos ven solo al viejo campanario de nuestra señora de las sagradas palomas rechonchas, si no vienes puedes despedirte de tus amiguitos.
Atentamente Sir Drakon Blacken Tongue.

Al leer aquellas palabras Estornudo se sobresaltó ¿acaso aquello era una broma? ¿de verdad estaba pasando? ¿era posible? ¿y porque aquel extraño nombre le sonaba tan familiar?
Nuestro dragón decidió teclear ese nombre en el buscador y de inmediato vio porque le era conocido, Drakon Blacken Tongue era el nombre de un antiguo dragón que había acechado buena parte del viejo continente, sus fechorías habían sido documentadas en libros medievales ahora perdidos y los amigos de Estornudo habían hablado de él en su última entrada.
Estornudo decidió que esa bizarra situación era total, descabellada y completamente cierta, así que reunió toda la información importante que pudo y tomando su mochila y dos cubrebocas hipo alergénicos se encaminó al viejo campanario de las sagradas palomas rechonchas.

Aquel torreón abandonado era macabro, oscuro y lleno de telarañas, con ruidos extraños que salían de cada rincón, pero Estornudo estaba decidido a rescatar a los chicos así que se abrió camino con una linterna en una mano y su spray desinfectante en la otra.
¡Drakon Blacken Tongue! –gritaba Estornudo– su voz recorrió el lugar con un eco escalofriante ... esperó unos segundos y volvió a gritar ¡Drakon Blacken Tongue! ... de nuevo el eco que parecía envolverlo como los vendajes envuelven a las antiguas momias, luego de un momento por fin escuchó unos murmullos apagados al final de un corredor retorcido y polvoso.
-            Es Sir, Sir Drakon Blacken Tongue, un título que me gané –Estornudo se ocultó entre los ladrillos faltantes de una pared, trató de calmarse abrió cuidadosamente su mochila e intentó sonar como un verdadero dragón-
-            Un título noble sin duda, título que te otorgaron  hace siglos por haber protegido un reino, en una época en la que tenías honor, pero esos tiempos según veo han quedado atrás porque ¿qué clase de Sir amenazaría a unos niños? ¿qué honor hay en eso? El código dracónico es muy simple, un dragón debe ser justo, proteger a los débiles e inocentes y ser honorable ¡ahora no eres más que un vulgar delincuente!
-            ¿Honor? ¿tu me hablas de honor? ¿qué honor tienen esos chiquillos pretenciosos que se hacen llamar draconólogos? ¿qué derecho tenían de contar nuestros secretos y exponer nuestras historias?
-            ¡Sólo son niños! ¡niños inocentes que admiran a los dragones! ¡niños que soñaban con las antiguas eras en las que los caballeros y los dragones protegían los reinos! ¡niños que no tenían nada más que admiración por un legendario dragón mítico llamado Sir, Drakon Blacken Tongue!
-            Esos niños se atrevieron a escalar mi montaña, buscaron mi guarida, tomaron fotos y todo lo pusieron en su tonto blog, en un abrir y cerrar de ojos tenía gente extraña tratando de llegar a mi guarida ... en cualquier momento te buscarán a ti también y terminaremos en uno de esos monstruosos laboratorios rodeados de médicos y científicos crueles y chiflados que querrán abrirnos en dos para estudiarnos; si quieres que te regrese a esos niños babosos tendrás que pasar sobre mi cadáver.
-            Sir Drakon Blacken Tongue ... un nombre grandioso para un dragón grandioso, es increíble que tengas miedo de unos niños, pero si así lo quieres ... ¡que así sea!

Estornudo salió de su escondite y cuando Sir Drakon lo vio emitió una carcajada que podría haberle dado la vuelta al mundo, el dragón Estornudo no era más grande que una lagartija, era escuálido, pálido, usaba gafas y bufanda y sostenía una ridícula espada de cartón y una botella de desinfectante.
   
-            ¿Acaso vas a desinfectarme hasta morir? ja ja ja ja ¡con ese ridículo nombre debí suponer que no eras más que un remedo, una burla de dragón! ¡ahora lárgate y déjame con mis asuntos!
-            En este caso Sir Drakon, sus “asuntos” son mis asuntos – entonces Estornudo desplegó sus diminutas alas y volando hacia el rostro del inmenso dragón roció el desinfectante justo en los ojos, Sir Drakon chilló y se alejó frotándose los irritados y llorosos ojos, pero Estornudo no retrocedió, se arrancó los cubrebocas y metió su gran bocaza en la mochila, adentro había guardado un ramillete de dientes de león, la flor a la que era más alérgico, también metió unos adornos navideños acabos de traer desde china, un puñado de frambuesas, una bolsa de jabón azul, un suéter de lana y un kilo de pimienta de shezuan, los olores de aquella mochila se metieron en lo más profundo de la nariz de Estornudo, y éste se retorció, gruñó, brincó, aulló, hizo bizcos y su panza comenzó a inflarse más y más como si fuera un globo de fiesta, ante tal espectáculo Sir Drakon quedó desconcertado, y cuando quizo salir de ahí un estornudo de dimensiones épicas salió volando a un millón de kilómetros por hora, de la nariz y la bocota de Estornudo, las flamas que de él provenían eran gigantescas, y de todos colores. Y no dejaba de estornudar.
-            Aaaaaccchuuuuuuuuuuuuuuu, aaaaaaaccccchhhhhuuuuuuuuuuuuu
Cada estornudo traía más y más flamas que envolvían a Sir Drackon Blacken Tongue, quien no podía ver por donde caminaba, el calor era insoportable como si estuviera en las entrañas de un volcán y solo atinó a cubrirse el rostro.
-            ¡me rindo! ¡me rindo! ¡me rindo! ¡me rindo! –decía lloroso-
Después de escuchar aquello nuestro valiente dragoncito Estornudo, sacó de la mochila un frasco de loción de menta, lo único que podía calmar sus alergias, y el último accchuuuu fue uno lleno de mocos de colores que apagó todas las llamas.
-            ¿En dónde estan los niños?
-            Ay ay ay de mí- decía chamuscado Sir Drakon- nunca había sentido un calor como ése ¡y yo soy un dragón! Ay ay ay ay de mi ... tus amigos draconólogos están en el sótano .... ay ay ay ay de mi...
-            Cálmate, y ven conmigo, te quedarás en mi casa hasta que te sientas mejor y te encontremos una nueva montaña, les pediré a mis amigos que digan que todo lo que escribieron eran historias que inventaron, y que las fotos de tu guarida estaban hechas en computadora, después de todo no queremos terminar en un frasco en un laboratorio ... pero ya no te diré Sir, no mereces ése título, deberás ganártelo otra vez.
-            Ay ay ay ay de mi ... está bien ... no me comporté como un buen dragón, ay ay ay de mi ....

Aquel día nuestro pequeño gran héroe rescató a los niños y juntos buscaron un nuevo hogar para el viejo Drakon Blacken Tongue, quien le dio su título de Sir a nuestro amiguito ... Sir Estornudo, guardián de los niños, gran devorador de libros y comentarista de blogs y fanático del desinfectante morado.

Elizabeth Segoviano Copyright©2019

domingo, 6 de enero de 2019

LA LEYENDA DE DRALIÓN


Autora: Elizabeth Segoviano 

Nada es eterno, sólo el tiempo ... aunque ... a veces, sólo a veces, hay actos que lo sobreviven todo  y se convierten en leyendas; y ésta es una de esas pocas hazañas que ha vencido la eternidad ... la leyenda de Dralión.

Más allá, donde se duerme el sol ... oculto entre mundos que sólo podemos imaginar, nació hace mucho, muchísimo tiempo, un dragón colosal, de duras escamas doradas y ojos tan azules como el cielo más azul que puedas recordar, su voz era profunda y dulce, apacible y capaz de calmar las tormentas, ventiscas y el enfurecido oleaje del mar.
Dralión solía pasar días enteros recorriendo las galaxias, admirando la belleza de las estrellas, nombrándolas y hablando con cada una de ellas para saber sus historias ... ¿de dónde venían? ¿cual era su propósito? ¿cuales eran sus sueños? ... ¿qué había en lo más profundo del corazón de una estrella? ...
Así, día a día, noche a noche, y de estrella en estrella, el buen Dralión fue convirtiéndose en el guardián de los secretos más profundos y sagrados de todas las estrellas, él sabía muy bien, porqué, para qué y a dónde  se dirigían las estrellas, porqué, para qué y por quién habían sido creadas (pero ésa es otra historia) y como guardián, y como dragón, juró protegerlas hasta el fin de los tiempos.
Pero sucedió que un día en su recorrido habitual, el colosal dragón notó que una de las estrellas más hermosas y gigantescas llamado Sol estaba profundamente triste, se quedó en silencio, con la mirada perdida en el horizonte, y de a poco, su luz comenzaba a opacarse, Dralión sabía que algo muy grande e importante estaba ocurriendo, (aunque ... incluso las cosas más pequeñas son enormes en la vida de una estrella) y muy lentamente el dragón comenzó a acercarse, porque, contrario a lo que se pueda pensar, las estrellas pueden ser muy tímidas y reservadas.


Al principio el guardián sólo se sentaba en una de ésas rocas flotantes en silencio, después se sentó más cerca ... y más cerca ... y más cerca mientras el Sol lo miraba con curiosidad, y así pasaban mucho tiempo, en silencio uno al lado del otro ... se diría que Dralión escuchaba el silencio del Sol ... sí, porque incluso en silencio uno puede decir muchas cosas.
Fue así que el dragón guardián notó que el Sol se iluminaba y su fuego crecía cada vez que se levantaba en el horizonte una gran roca blanca que era el satélite de un planeta llamado Tierra, se llamaba Luna, y ella se sonrojaba tanto que brillaba aún más, pero entonces el Sol se ponía triste, bajaba la mirada y suspiraba ... ¡el Sol estaba enamorado de la Luna!
-                 Amigo Sol –decía Dralión–  tu corazón suspira por ésa Luna, y deberías ir con ella.
-                 No puedo ...
-                 ¿Porqué no? todas las estrellas viajan, todas se unen a otras estrellas ...
-                 ¿Ves aquel planeta allá a lo lejos? ¿aquel que es azul?
-                 ¿Qué hay con él?
-                 En ése lugar hay mucha vida, y toda es hermosa, y frágil, muy frágil, si yo me fuera, ellos no podrían existir, todo ahí me necesita ... y yo los necesito también, los he visto crecer, conozco cada historia, cada criatura grande, pequeña o microscópica, cada hoja y cada flor ... igual que tú conoces todas las estrellas, así como tú nos amas y nos brindas tu protección, así también los quiero yo, y la Luna también es su guardiana, ella conoce todos sus sueños, ella puede calmar todos sus miedos; son criaturas únicas las que habitan ése lugar, los humanos se creen muy fuertes, pero la verdad es que no les gusta estar solos, ni les gusta la oscuridad, son tan felices cuando me acerco y los abrazo y los calmo, y les digo que yo, desde lo alto siempre estoy a su lado ... no podría jamás dejarlos Dralión, son mis protegidos.


Entonces el inmenso dragón se retiró, se fue volando hacia la Tierra y la recorrió toda, admirando su cambiante belleza y mirando cuidadosamente a todas las personas, y entonces lo vio, aquellos seres de comportamiento un tanto excéntrico eran como girasoles, toda su vida y sueños giraban en torno al calor y la luz que les daba el Sol, pero no sólo éso, en sus ojos y en sus sonrisas había ése mismo resplandor que tenían la Luna y el Sol, así Dralión se fue al pico de una altísima montaña y comenzó a entonar un canto : “ por el agua, sobre el cielo y más allá del mar, entre estrellas, sobre el tiempo y sin dudar, que se abran los portales, que se den las señales, un minuto, un suspiro y nada más, una vida y un sueño hecho realidad; por el poder de mi voz, por la fuerza de mi alma, por todos los secretos de los que soy portador, le pido al universo que de tiempo en tiempo la Luna y el Sol puedan vivir su amor”.



Justo después de entonar aquellas palabras ¡algo increíble ocurrió! El medio día se oscureció y La luna apareció majestuosa sobre el cielo cubriendo al Sol con un  abrazo que sólo dejaba ver su brillante silueta; así, juntos, como siempre habían querido estarlo, para contarse sus secretos, para besar sus mejillas, para ser uno sobre el cielo de aquel azul planeta que llamaban hogar, el milagroso encuentro sólo podía durar unos cuantos segundos, pero incluso un segundo basta y es más que suficiente cuando se puede convertir un sueño en realidad.
Esta es pues la leyenda de Dralión, el dragón que ocasionalmente se convierte en una especie de cupido cuando sucede el asombroso milagro que nosotros, simples humanos de comportamiento un tanto extraño, llamamos “eclipse”  ... pero ahora ya saben que es lo que realmente significa, así que la próxima vez que sonrían no olviden que llevamos el brillo de nuestros hermosos guardianes, porque estamos hechos de Luna y de Sol.



martes, 9 de septiembre de 2014

LA PEQUEÑA GRAN HISTORIA DE ESTORNUDO

LA PEQUEÑA GRAN HISTORIA DE ESTORNUDO
Elizabeth Segoviano Copyright©2014


Incluso los seres pequeños pueden tener grandes historias, y llevar a cabo increíbles hazañas ... eso es lo que pensaba Estornudo, uno de los últimos grandes dragones que existen ... bueno, Estornudo no era grande, pero sí que era un dragón, bastaba verlo estornudar para saberlo, pues cada vez que lo hacía salían sendas llamaradas de su nariz y su bocaza, que era muy grande para un dragoncito de su talla.
El problema residía en que Estornudo era alérgico a todo ... está bien, quizá exagero; estornudo solo tenía alergia de las flores ¡todas! (hasta de las de plástico) también era alérgico al maní, a las fresas, frambuesas, zarzamoras, a las manzanas, al polvo, al perfume, al jabón de color azúl, a la lana, al poliéster, al pescado y los mariscos, al queso roquefort (¡pero al cheddar no!) a los pájaros y sus plumas, al pasto, al agua del grifo, a los gatos, los insectos, los perros ... bueno a los perros no, a ellos solo les tenía pavor. Le tenía alergia a las hadas, a los duendes, e incluso a los elfos de santa Claus. También a las cosas navideñas ... pero sólo cuando estaban hechas de plástico chino ... en fin, total, estornudo era alérgico a casi todo, y aquello había provocado muchos incendios, por lo que no era muy querido, y no lo invitaban a las fiestas, ni a los días de campo ... ¡aunque a las parrilladas sí! Pero esas sólo eran en verano, cuando había muchas abejas y polen por doquier y eso le causaba mucha alergia y Estornudo prefería no ir.

Estornudo había buscado la ayuda de los doctores, pero ellos al ver que era un dragón ... (uno pequeño, pero todo un dragón) le tenían miedo y no querían ni verlo, aquello hacía llorar a estornudo y las lágrimas le daban alergia y pufff el resultado había sido una docena de médicos chamuscados.
Entonces el buen Estornudo decidió llevar un cubre bocas hecho de un suave material hipo alergénico y limpiaba toda su casa constantemente con jabón morado ... que ese no le hacía  estornudar y pasaba los días trabajando en su computadora diseñando páginas web, porque ni las computadoras ni el internet le hacían estornudar.
Así descubrió un blog llamado “manual de dragones, la guía dracónica que todo dragón debe leer”. Estornudo disfrutaba mucho leyendo de aquella información que pensaba era inventada, porque le parecía muy pero muy poco probable  que el blog de unos niños contuviera alguna verdad.
Cada viernes los niños actualizaban su blog, en el hablaban de las diferentes razas de dragones, de los grandes dragones que habían existido en la historia, hacían dibujos y esquemas de sus alas, hablaban de la comida favorita de los dragones, de sus pasatiempos, sus costumbres etc, etc, etc.
Y cada viernes nuestro dragón leía muy entretenido la información y dejaba un comentario siempre firmando como Estornudragón,
Pero llegó un viernes sin nueva información y luego otro y luego otro, aquello le parecía curioso al dragoncito, quien ya se había encariñado con los autores de ese blog y los extrañaba, pero pensó que quizá se habían cansado de hablar de dragones, sin embargo una vocecita en la cabeza de Estornudo le decía que algo no estaba bien, así que mandó este mensaje :
Queridos draconólogos,
Extraño mucho sus historias y su útil información, espero vuelvan pronto, saludos, Estornudo, el dragón.
Al firmar así su mensaje nuestro amigo dio a entender que el era en realidad un dragón y unas horas después le llegó esta respuesta :
Estornudo dragón ....
Si quieres volver a saber de tus amigos draconólogos entrometidos ven solo al viejo campanario de nuestra señora de las sagradas palomas rechonchas, si no vienes puedes despedirte de tus amiguitos.
Atentamente Sir DrakonBlackenTongue.

Al leer aquellas palabras Estornudo se sobresaltó ¿acaso aquello era una broma? ¿de verdad estaba pasando? ¿era posible? ¿y porque aquel extraño nombre le sonaba tan familiar?
Nuestro dragón decidió teclear ese nombre en el buscador y de inmediato vio porque le era conocido, DrakonBlackenTongue era el nombre de un antiguo dragón que había acechado buena parte del viejo continente, sus fechorías habían sido documentadas en libros medievales ahora perdidos y los amigos de Estornudo habían hablado de él en su última entrada.
Estornudo decidió que esa bizarra situación era total, descabellada y completamente cierta, así que reunió toda la información importante que pudo y tomando su mochila y dos cubre bocas hipo alergénicos se encaminó al viejo campanario de las sagradas palomas rechonchas.

Aquel torreón abandonado era macabro, oscuro y lleno de telarañas, con ruidos extraños que salían de cada rincón, pero Estornudo estaba decidido a rescatar a los chicos así que se abrió camino con una linterna en una mano y su spray desinfectante en la otra.
¡DrakonBlackenTongue! –gritaba Estornudo– su voz recorrió el lugar con un eco escalofriante ... esperó unos segundos y volvió a gritar ¡DrakonBlackenTongue! ... de nuevo el eco que parecía envolverlo como los vendajes envuelven a las antiguas momias, luego de un momento por fin escuchó unos murmullos apagados al final de un corredor retorcido y polvoso.
-            Es Sir, Sir DrakonBlackenTongue, un título que me gané –Estornudo se ocultó entre los ladrillos faltantes de una pared, trató de calmarse abrió cuidadosamente su mochila e intentó sonar como un verdadero dragón-
-            Un título noble sin duda, título que te otorgaron  hace siglos por haber protegido un reino, en una época en la que tenías honor, pero esos tiempos según veo han quedado atrás porque ¿qué clase de Sir amenazaría a unos niños? ¿qué honor hay en eso? El código dracónico es muy simple, un dragón debe ser justo, proteger a los débiles e inocentes y ser honorable ¡ahora no eres más que un vulgar delincuente!
-            ¿Honor? ¿tu me hablas de honor? ¿qué honor tienen esos chiquillos pretenciosos que se hacen llamar draconólogos? ¿qué derecho tenían de contar nuestros secretos y exponer nuestras historias?
-            ¡Sólo son niños! ¡niños inocentes que admiran a los dragones! ¡niños que soñaban con las antiguas eras en las que los caballeros y los dragones protegían los reinos! ¡niños que no tenían nada más que admiración por un legendario dragón mítico llamado Sir, DrakonBlackenTongue!
-            Esos niños se atrevieron a escalar mi montaña, buscaron mi guarida, tomaron fotos y todo lo pusieron en su tonto blog, en un abrir y cerrar de ojos tenía gente extraña tratando de llegar a mi guarida ... en cualquier momento te buscarán a ti también y terminaremos en uno de esos monstruosos laboratorios rodeados de médicos y científicos crueles y chiflados que querrán abrirnos en dos para estudiarnos; si quieres que te regrese a esos niños babosos tendrás que pasar sobre mi cadáver.
-            Sir DrakonBlackenTongue ... un nombre grandioso para un dragón grandioso, es increíble que tengas miedo de unos niños, pero si así lo quieres ... ¡que así sea!

Estornudo salió de su escondite y cuando Sir Drakon lo vio emitió una carcajada que podría haberle dado la vuelta al mundo, el dragón Estornudo no era más grande que una lagartija, era escuálido, pálido, usaba gafas y bufanda y sostenía una ridícula espada de cartón y una botella de desinfectante.

-            ¿Acaso vas a desinfectarme hasta morir? ja jajaja ¡con ese ridículo nombre debí suponer que no eras más que un remedo, una burla de dragón! ¡ahora lárgate y déjame con mis asuntos!
-            En este caso Sir Drakon, sus “asuntos” son mis asuntos – entonces Estornudo desplegó sus diminutas alas y volando hacia el rostro del inmenso dragón roció el desinfectante justo en los ojos, Sir Drakon chilló y se alejó frotándose los irritados y llorosos ojos, pero Estornudo no retrocedió, se arrancó los cubre bocas y metió su gran bocaza en la mochila, adentro había guardado un ramillete de dientes de león, la flor a la que era más alérgico, también metió unos adornos navideños acabos de traer desde china, un puñado de frambuesas, una bolsa de jabón azul, un suéter de lana y un kilo de pimienta de shezuan, los olores de aquella mochila se metieron en lo más profundo de la nariz de Estornudo, y éste se retorció, gruñó, brincó, aulló, hizo bizcos y su panza comenzó a inflarse más y más como si fuera un globo de fiesta, ante tal espectáculo Sir Drakon quedó desconcertado, y cuando quiso salir de ahí un estornudo de dimensiones épicas salió volando a un millón de kilómetros por hora, de la nariz y la bocota de Estornudo, las flamas que de él provenían eran gigantescas, y de todos colores. Y no dejaba de estornudar.
-            Aaaaaccchuuuuuuuuuuuuuuu, aaaaaaaccccchhhhhuuuuuuuuuuuuu
Cada estornudo traía más y más flamas que envolvían a Sir DrackonBlackenTongue, quien no podía ver por donde caminaba, el calor era insoportable como si estuviera en las entrañas de un volcán y solo atinó a cubrirse el rostro.
-            ¡me rindo! ¡me rindo! ¡me rindo! ¡me rindo! –decía lloroso-
Después de escuchar aquello nuestro valiente dragoncito Estornudo, sacó de la mochila un frasco de loción de menta, lo único que podía calmar sus alergias, y el último accchuuuu fue uno llenode mocos de colores que apagó todas las llamas.
-            ¿En dónde están los niños?
-            ¡Ay, ay, ay de mí!- decía chamuscado Sir Drakon- nunca había sentido un calor como ése ¡y yo soy un dragón! ¡ay, ay, ay, ay de mi! ... ¡tus amigos draconólogos están en el sótano! .... ¡ay, ay, ay, ay de mi! ...
-            Cálmate, y ven conmigo, te quedarás en mi casa hasta que te sientas mejor y te encontremos una nueva montaña, les pediré a mis amigos que digan que todo lo que escribieron eran historias que inventaron, y que las fotos de tu guarida estaban hechas en computadora, después de todo no queremos terminar en un frasco de laboratorio ... pero ya no te diré Sir, no mereces ése título, deberás ganártelo otra vez.
-            ¡Ay, ay, ay, ay de mi! ... está bien ... no me comporté como un buen dragón ¡ay, ay, ay de mi! ....

Aquel día nuestro pequeño gran héroe rescató a los niños y juntos buscaron un nuevo hogar para el viejo DrakonBlackenTongue, quien le dio su título de Sir a nuestro amiguito ... Sir Estornudo, guardián de los niños, gran devorador de libros y comentarista de blogs y fanático del desinfectante morado.





viernes, 2 de agosto de 2013

EL ÚLTIMO GRAN DRAGÓN


Este cuento lo escribí hace algunos años y varios soñadores me hicieron notar ¡que nunca lo había subido a mi blog! pues ahora mismo arreglo este error y los dejo con el último gran dragón :D y algo de música relajante que va bien con la historia ;) los quiere Eliz, brujita soñadora ;)


EL ÚLTIMO GRAN DRAGÓN
Autor: Elizabeth Segoviano
©Copy Right 2009 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
“No hacer honor a la vejez es demoler la casa en la que hemos de dormir por la noche”-

Alphonse Karr




Antaño habitaban en los imponentes templos que dominaban las ciudades, y toda la gente acudía a ellos por consejo, pero con el paso del tiempo los fueron olvidando porque ya no eran “fashion” ya no estaban “in” eran cosa del pasado, y lentamente se fueron convirtiendo en un montón de cuentos ... en mitos ...  rumores ... apenas en un susurro.   Sin embargo seguían allí, entre las nubes, por detrás de la luna, en los secretos recovecos de las montañas, esquivando relámpagos, y ocultos en las profundidades de los bosques, seguían vigilando atentos los milenarios dragones, quienes se habían dispersado por todo el mundo para seguir su labor de cuidar y evitar toda clase de injusticias; porque los dragones, lejos de ser pavorosos monstruos, son seres sensibles, inteligentes, sabios, poderosos y sumamente mágicos, cuya naturaleza es la de proteger a todo y todos los que se encuentren a su alrededor.

Ocurrió así que un día estaba el gran dragón Tung-Jen Lung paseando invisible a  los ojos de todos por un bosque de bambú, cuando de repente vio a un par de jóvenes en bicicleta gritarle a un ancianito que acarreaba una enorme pila de leños.

“¡eh! ¡tú! ¡pedazo de dinosaurio a ver si te vas quitando del camino, que no tenemos tu tiempo” – Sin embargo el ancianito no podía escuchar bien y al no hacerse a un lado los jóvenes lo empujaron tirando su leña al río.

El ancianito, adolorido por la caída sólo se limitó a llorar en silencio viendo como el agua se llevaba el trabajo de toda una mañana. Al ver esto el dragón Tung-Jen Lung se deslizó rápidamente por el bosque recogiendo más madera, la apiló junto al anciano, y convirtiéndose en una ráfaga de viento le ayudó a incorporarse, el ancianito bien sabía quien le estaba ayudando, pues recordaba las antiguas leyendas que le habían contado de pequeño sus abuelos, así que le agradeció con una reverencia al gran dragón y siguió su camino.

Entonces Tung –Jen Lung decidió seguir a los irrespetuosos chicos que habían maltratado al viejecito y se sorprendió enormemente al llegar a la moderna ciudad plagada de altísimos edificios cubiertos de cambiantes luces que opacaban por completo el cielo estrellado y presenció cómo los jóvenes agredían, maltrataban y se burlaban de toda la gente mayor, ya fueran sus profesores, sus vecinos, sus propios abuelos e incluso completos extraños. Los chistes crueles, los gritos, empujones y groserías estaban a la orden del día, aquella situación molestó profundamente al gran dragón, porque en antiguos tiempos a la gente mayor se le respetaba, se le tomaba en cuenta, se le consultaba y se le apreciaba por su conocimiento y experiencia, Tung- Jen Lung no comprendía en que momento la gente que había criado y educado a aquellos jóvenes se había vuelto obsoleta, no entendía el porqué de la falta de respeto y sensibilidad de parte de los chicos y otros no tan chicos; así que el gran dragón decidió tomar el asunto en sus manos y enseñarle a toda esa gente una lección importante.

Aquella misma noche Tung-Jeng Lung se convirtió en una suave neblina que cubrió toda la ciudad y lanzó un poderoso hechizo que dice así : “ para cultivar hay que plantar, para comprender hay que sentir, para sentir hay que vivir, para aprender hay que crecer y hoy todos van a envejecer”.

A la mañana siguiente, cuando el sol despertó a todos, se dieron cuenta de que ya no eran tan rápidos, fuertes y jóvenes como hasta la noche anterior lo habían sido, les costaba mucho esfuerzo hacer sus actividades cotidianas, se dieron cuenta de que necesitaban ayuda, y nadie les hacía caso, era como si de un momento a otro se hubieran vuelto invisibles. Los visitantes de otras ciudades los ignoraban, se mofaban y los insultaban, no importaba cuantas veces ellos intentaran explicarles lo que había sucedido, los jóvenes se limitaban a decir: “sí, sí abuelo, mejor váyase a dormir la siesta”.

Los habitantes de la ciudad se sentían frustrados, desesperados, nadie quería ayudarlos, ni si quiera oírlos, fue entonces cuando se hizo presente el gran dragón Tung-Jen Lung, el último que custodiaba aquellas tierras, y posándose sobre los rascacielos dijo : yo también soy viejo, pero no por ello menos poderoso o menos sabio ... igual que los ancianitos que ustedes tan infamemente maltrataron.

He sido yo quien los ha hechizado y no volverán a la normalidad hasta que me demuestren que han aprendido su lección.

La vida no es sencilla, es la experiencia la que nos ayuda a seguir adelante y ustedes están aquí, desdeñando toda la sabiduríaa de estas personas que son tan valiosas como cada uno de ustedes ... algún día mis queridos jóvenes, se despertarán y verán en el espejo que su cabello se ha hecho gris y querrán entonces ser respetados, escuchados y valorados, algún día necesitaran de una mano amiga que les brinde cuidado y ayuda, siembren ahora despecho, ignorancia y groserías, y de soledad, amargura y tristeza será la cosecha de sus últimos días”.

Así, todos los habitantes se miraron avergonzados, ¡cuánta razón tenía el milenario dragón! Largo tiempo le habían dado la espalda a su propio pasado, a sus raíces ... a aquellos que con tanto cariño los habían educado, no, no era correcto comportarse así.

Tung-Jen Lung por fin vio el arrepentimiento en sus ojos y regresó a todos a la normalidad, sabiendo que ahora las cosas serían diferentes porque los jóvenes habían aprendido la lección en su propia piel, y porque el último gran dragón Tung-Jen Lung seguiría siendo el atento guardián contra toda injusticia.



sábado, 8 de octubre de 2011

LA LEYENDA DE LOS GUERREROS DRAGONES

DEDICADO A TODOS LOS PEQUEÑOS GUERREROS DRAGONES, EN DONDE SEA QUE ESTEN

Cuenta el viento que hace muchas eras, cuando la tierra era habitada por todas las criaturas imaginarias de las que hemos escuchado en cuentos, como los unicornios, gnomos, elfos, hadas, ninfas sirenas, hechiceros, brujas, y animales parlantes, reinaban como amos y señores guardianes de toda las criaturas vivientes una centena de poderosos dragones de escamas de colores tan hermosos y cambiantes como las puestas de sol.

Aquellos dragones no eran aterradores, porque debes saber que los dragones son las criaturas más sensibles y justas de todas, siempre dispuestos a ayudar a todo el que lo necesite y siempre luchando contra todo mal que pueda avecinarse. Así, por muchos siglos los majestuosos dragones mantuvieron el orden y la paz ... pero cuando supieron que los hombres habitarían pronto la tierra, las criaturas mágicas se ocultaron en un mundo entre los mundos, para que los hombres pudieran crear su propia magia y crecieran libres para pensar, crear y creer en todo aquello que pudieran imaginar; sin embargo los dragones, como los eternos guardianes que

son, decidieron que de vez en cuando contactarían a algunos humanos, los más especiales, los queposeyeran una fuerza inagotable, los de espíritu indomable, humanos que podían escuchar la voz del viento y de las estrellas,humanos con un corazón tan grande como el mismo cielo, humanos que no tuvieran miedo de llamarse soñadores y han sido nombrados por aquellos antiguos guardianes, ¡LOS GUERREROS DRAGONES! ¡y los hay por doquier! ¡y los hay de todas formas, tamaños y edades! ... sí ... incluso los niños y las niñas son guerreros y guerreras dragones ... sí, incluso los pequeños guerreros que han enfermado y siguen luchando todos los días desde su casas o en una habitación de hospital ¡USTEDES SON GUERREROS DRAGONES! con almas invencibles de escamas doradas invisibles, porque los antiguos guardianes les han otorgado su fuerza, valentía y poder, porque ustedes están hechos de antiguos polvos estelares y la magia corre por cada poro de su piel.

En sus ojitos todos podemos ver que son más sabios de lo que deberían ser, porque ustedes no son normales, son guerreros dragones que todo lo podrán vencer, porque sus almas brillan con toda la fuerza del sol y no habrá nube alguna que se atreva a posarse sobre

su cielo, porque ustedes son tan poderosos, que con sólo desearlo iluminarán el mundo entero, porque ustedes son guerreros dragones, son valientes soñadores, son temerarios portadores de antigua magia y serán los guardianes de este mundo que los necesita tanto.

Y ahora que ya saben quienes son ustedes y de donde viene todo su poder, no tengan miedo

de decir a todos los que conocen que ustedes son guerreros dragones, guardianes de los sueños que pronto se harán realidad y portadores de los secretos de cien dragones que pueden ahuyentar toda oscuridad.

ESTE CUENTO FUE ESCRITO PARA EL BLOG, artistas unidos contra la leucemia

COMO PARTE DEL PROYECTO CON UN POCO DE TI

Autora: Elizabeth Segoviano TODOS LOS DRERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14


miércoles, 30 de junio de 2010

UNA ENORME RESPONSABILIDAD


UNA ENORME RESPONSABILIDAD.
Autor Elizabeth Segoviano
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14

Dicen que para resolver los problemas, el primer paso es admitir que se tiene uno ... pues yo soy Lirón (sí, ése es mi nombre, pero no es el mayor de mis problemas) y admito que tengo un problema, el segundo paso es hablar de ello, así que ésta es mi historia:
Todo comenzó cuando tenía cuatro años y ví en televisión un programa de competencias caninas, por supuesto quedé fascinado y al instante le pedí a mis padres que me compraran un cahorrito, sin embargo, al vivir en un diminuto apartamento mis padres me lo negaron alegando que no había espacio, que yo era muy pequeño para sacarlo a caminar, que ellos no tenían tiempo, y claro, la frase que todo padre digno de llamarse padre usa: “es una enorme responsabilidad”; así que decidí pedirles algo más pequeño, un gatito, a lo cual me respondieron con la misma cantaleta agregando que los gatos no son muy buenas mascotas porque son muy huraños; entonces pensé bajar un poco más mis expectativas y pedí un hamster, desde luego que mi madre se horrorizó tanto con la simple idea de tener un roedor en la casa que de inmediato se trepó a una silla, se aferró a su falda y comenzó a gritar “¡un hamster no!”.
Yo seguía intentando y les rogué que me dejaran tener un par de pececitos dorados, pensé que ya los tenía asegurados pero mis padres me miraron de pies a cabeza y me dieron un rotundo ¡NO! A lo que respondí indignado con un muy buen dicurso, les dije que los peces no ocupaban mucho espacio, ni había que sacarlos a pasear, que tampoco comían mucho y que no ensuciaban, no hacían ruido, eran bonitos, no morderían los muebles y que no asustarían a mamá. Y su respuesta fué : “¡pues por éso! ¡los peces no hacen nada ¿cómo vas a tener unas mascotas tan aburridas?” .
Debo admitir que ésa respuesta nunca me la esperé, y que por ser tan originales y tramposos, mis padres habian ganado la batalla ... pero no la guerra.
Ante tal escenario no me quedaba más que acatar sus órdenes ... o jugar mi último as bajo la manga.
Así comenzó mi obsesión por tener mascotas; primero fueron unas cuantas hormiguitas que alimentaba en el alféizar de la ventana, pero luego de unos días fueron llegando más y más y más, hasta que el apartamento completo se convirtió en un hormiguero gigante y tuvimos que irnos a un hotel mientras fumigaban el lugar, porque además nos dijeron que entre tanta hormiga había unas caníbales de raza africana sumamente peligrosas ... ¿cómo llegaron hasta el apartamento hormigas africanas? Aún no lo sé. Con éso debió bastarme para darme cuenta de que tener mascotas no era lo mío ... ¡ah pero no! Yo estaba terco conque encontraría una mascota digna de mí.
Después de aquel día todo fue de mal en peor, porque cuando me encontré un ratoncito ... o lo que parecía serlo, cerca de una alcantarilla, se me ocurrió llevarlo a escondidas a casa, pero al pasar de los días el ratoncito fue creciendo y creciendo hasta que un día al volver de la escuela mis padres me veían con ojos de furia cuando tuvieron que llamar a los cuidadores del zoológico para que se llevaran a mi ratón, que había resultado ser un canguro y que le había quebrado en tres partes la nariz a mi papá con tremenda patada cuando quizo entrar a mi habitación.
Después de dejar pasar un tiempo luego del desafortunado incidente, volví a las andadas, aunque ésa vez fue por pura suerte ... mala suerte, porque al estar caminando por el parque me topé con un chico muy peculiar, con el cabello de colores y bien puntiagudo, gafas oscuras y pantalones de cuero, una camiseta agujerada y una chaqueta toda vieja y apestosa sobre la cual cargaba una guitarra electrica muy bien cuidada.
- oye niño-me dijo el extraño chico- ¿no podrías quedarte con mi gato? Es que me voy de gira y ya no podré cuidarlo, quisiera que encontrara un hogar en el que sea querido.
- ¡Seguro!-respondí más rápido que un rayo- ... pero ¿si es un gato verdad? Digo no es un cahorro de tigre o de león o alguna cosa rara o sí?
- No, sólo es un gatito común y corriente. ¡Ah! se llama aullido, le gusta escuchar música y por favor ve que no le falte su leche ...
- ¡Claro!-dije de lo más contento mientras me enfilaba a casa para cuidar al gato.
Desde que el chico me dijo el nombre del animal debí sospechar que algo raro pasaba ¿qué clase de gato se llama “aullido”?
Llegué a casa y muy cuidadosamente oculté al gato, y cuando mis padres se durmieron lo solté en mi habitación, el minino estuvo explorando un rato y cuando se se cansó se encaramó sobre el monitor de mi computadora y se quedó profundamente dormido, yo no dejaba de admirarlo y ya soñaba en que sería mi mejor amigo por largos años, y con ése pensamiento me fuí a dormir tranquilo; pero justo a las dos de la mañana el condenado gato me dejó saber porqué se llamaba aullido, se me trepó encima y comenzó su extenso repertorio de alaridos, aullaba como si lo estuvieran torturando, jamás antes había escuchado de un gato que aullara pero ahí lo tenía, lo cargué, lo acaricié para tratar de calmarlo y sólo empeoré las cosas, pues con cada segundo sus aullidos se hacían más fuertes y agudos, entonces pensé que debía tener hambre y corrí a la cocina a buscar leche, pero justo cuando tenía la botella en las manos mis padres se despertaron al escuchar al loco gato, y antes de que pudieran interrogarme o yo defenderme, el gato lanzó tal aullido que todos los cristales del edificio estallaron en mil pedacitos, aterrando a todos los vecinos, activando todas las alarmas de los autos y atrayendo a cientos de policías a mi casa.
Claro que no opuse resistencia cuando el ejército vino por el gato para ponerlo en un entrenamiento militar y usarlo como un arma aturdidora.
Sé que ahí debí aprender mi lección y quedarme en paz ... ¡y por un tiempo lo hize! Pero cierto día fuimos de excursión a unas cuevas y escalando unas rocas encontré un pequeño huevo, por más que busqué no encontré el nido y se me hizo fácil llevarlo a casa, lo puse en una cajita y por días lo mantuve abrigado usando una lámpara, las semanas pasaron y el huevo seguía igual, pero seguí cuidándolo de todas formas, al llegar de la escuela me gustaba contarle de mi día y sé que suena tonto, pero pienso que me escuchaba; resulta que una tarde el cascarón comenzó a quebrarse y algo emergió de él ... sólo que no era un ave, tenía alas, pero parecía una especie de lagartija, como no sabía que era me dirigí a la biblioteca, y luego de varias horas y docenas de libros llegué a la conclusión de que mi extraño amiguito ¡era nada más y nada menos que un auténtico y genuino dragón! Tenía un par de alas muy flexibles, brillantes y duras escamas, garras, colmillos, cola y con el paso de los días parecía que intentaba escupir fuego, de inmediato busqué toda la información que pude acerca de los dragones y me enteré de que adoran guardar objetos, sobre todo si son brillantes, y están obsesionados con comer rocas, que según creo las usan para poder escupir fuego. Como podrán imaginarse yo no sabía que hacer, por un lado sabía que no podría cuidar de un dragón en mi habitación y por otro ... ¡era mi amigo! Así que decidí cuidarlo lo mejor que pude hasta que ya no tuviera más remedio que decirle a mis padres.
Junté cientos de rocas y las forré con papel aluminio y otras las pinté con colores metálicos para que mi dragón,que porcierto llamé Dorito, se mantuviera entretenido mientras yo iba a la escuela, pero con el paso de las semanas Dorito notó que aquellas rocas no eran un verdadero tesoro y una mañana cuando la casa estaba vacía se le hizo fácil meterse al guardarropa de mamá y tragarse todas sus joyas. Pero éso no fué todo, también su apetito se incrementaba y los emparedados de jamón y queso o jalea y crema de maní que le daba ya no le eran suficientes, así que también se comió todo lo que había en la despensa y el refrigerador ... ¡se tragó el refrigerador completo! ¡con cubitos de hielo y todo! Y también un buen trozo de las paredes de la casa, que además resultaron ser de la piedra exacta que Dorito necesitaba para escupir bocanadas de fuego ... y como nunca antes lo habia hecho no pudo controlarse y chamuscó todo el apartamento, ése día cuando iba saliendo de la escuela y ví los camiones de bomberos ir a toda prisa por la calle supe sin ninguna duda que se dirigían a mi casa;así que con más miedo que otra cosa corrí hacia allá para encontrar a los bomberos y mis vecinos completamente boquiabiertos mirando a través del boquete en los muros cómo mi dragón se disponía a sentarse en el sofá a ver televisión como lo hacíamos todas las tardes.
- ¡Que alguien llame a la guardia nacional!-gritó una señora-
- ¡No!-dije yo a todo pulmón-¡Dorito no es malo! Sólo es un bebé dragón ...
Cuando Dorito escuchó mi voz se alegró tanto que salió volando a toda prisa para encontrarme sin darse cuenta que en su desenfrenada carrera volteó el camión de bomberos, abrió otros dos enormes boquetes en el edificio,aplastó los autos de mis vecinos y nos chamuscó a todos un poquito dejándonos sin cejas.
Como ya podrán imaginarse la ciudad entera, incluyendo a mis padres estaban sumamente furiosos conmigo y con Dorito, claro está, y aunque el dragón sigue siendo mi amigo ahora vive en el campus de la universidad, donde puede volar a sus anchas y es vigilado por los mejores y más reconocidos científicos ... y yo ... pues tengo que trabajar todos los fines de semana vendiendo las hamburguesas al carbón que prepara Dorito para poder reparar todos los daños que causó, causa y muy seguramente seguirá causando.
Que mi historia sirva de lección para todos aquellos niños que se empeñan en no escuchar los sabios consejos de sus padres; porque sin duda alguna tener una mascota ¡es una enorme responsabilidad! No importa si estamos hablando de unos pececitos, un gato o un perrito ... y mucho menos de un dragón que apenas está aprendiendo a ser dragón.
Yo soy Lirón, sí, ya sé ... pero ése no es mi mayor problema ¡porque mi mascota es un dragón!