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sábado, 22 de junio de 2013

ALAS DE HADA (con todo cariño para Oliver)


Soñadores, se que normalmente escribo cuentos para los pequeños, cuentos muy felices y graciosos o extravagantes, pero hoy les pido una disculpa si este cuento no es así, este relato iba a ser parte de una antología de cuentos acerca de la importancia de la donación de órganos que estaba creando Oliver Herrero, el fundador de un blog llamado http://artistasunidoscontraleucemia.blogspot.mx/
algunos de ustedes colaboraron con él, algunos de ustedes eran sus amigos, al igual que yo, y hace unos días Oli partió al cielo, no se si más adelante podamos continuar con el proyecto de la antología, pero este es mi pequeño homenaje  con todo mi cariño, admiración y respeto, este cuento es para ellos.
ALAS DE HADA
para Oliver gracias por haber hecho una diferencia
Autora: Elizabeth Segoviano
Más allá de donde tus ojos pueden mirar … allá, entre las constelaciones que aún no tienen nombre, existe y siempre ha existido el mundo de la hadas, visible solo para quienes saben ver más allá de la realidad.
Allí vivía feliz Liberyth, un hada juguetona, traviesa y curiosa que todo lo quería investigar y explorar, 
Así se hizo amiga de todos los unicornios y domó a más de un dragón, conoció a los elfos más sabios y a los duendes más juguetones, pero una noche un tanto oscura en la que no había ninguna luna sobre el cielo de las hadas, Liberyth vio un destello cruzar la azul inmensidad, y quiso seguirlo.
Empezó a volar detrás de esa hermosa estela de luz rogándole que se detuviera, pues tenía mil preguntas por  hacerle, pero aquella luz era una estrella fugaz, y no tenía tiempo de detenerse a jugar y platicar, pues las estrellas fugaces deben recorrer todos los cielos en donde quiera que haya uno para cumplir deseos y hacer sueños realidad. Y al tratar de seguir a la estrella, las alas de Liberyth comenzaron a desgarrarse cayendo a la tierra como un fino polvo que hizo a las luciérnagas brillar, y con el polvo también había caído Liberyth, un hada curiosa, juguetona y distraída que ahora no tenía alas, y sin ellas no podría regresar al lugar del cual había venido.
Liberyth se encontró en un mundo sin doce lunas en el cielo, ni agua de colores, un mundo sin unicornios que la llevaran a donde quisiera, ni dragones que la defendieran, un lugar sin elfos sabios que la aconsejaran, ni flores hechas de luz de soles para dormir dentro de ellas ... Liberyth se asustó, estaba perdida, adolorida, cansada y completamente sola, se recargó en una roca y cerró los ojos tratando de contener las lágrimas.
Cuando de repente, un sonido peculiar que jamás había escuchado antes le hizo levantar la mirada:
-         Gurr, gurr ... gurr, gurr?
Frente al hada se encontraba una esponjosa paloma que la observaba con suma curiosidad.
-         ¿cómo? –decía Liberyth– habla más despacio
-         ¿Gurr, eres un hada, gurr, gurr?
-         Así es ...
-         ¿Y gurr qué haces aquí gurr, gurr?
-         Estaba siguiendo una estrella ... mis alas se desgarraron ... caí ...
-         ¿Gurr, no puedes ir a casa, gurr, gurr?
-         No ... no sin mis alas.
-         Gurr, no puedes quedarte aquí, gurr, gurr, podría morderte un gato, o podrían meterte en una jaulita para que cantes todo el día. Gurr, gurr, mejor ven conmigo, gurr, gurr, anda, sube a mi lomo, te llevaré al viejo campanario donde vivo,gurr, gurr es calientito, y se ve toda la ciudad, gurr, gurr.
El hada, agradecida, se montó en la paloma y juntas remontaron el cielo de aquella enorme ciudad, sorteando rascacielos, girando a la derecha, luego a la izquierda, a toda velocidad, por fin llegaron a una antigua iglesia abandonada y la paloma depositó suavemente a Liberyth en su nido, donde le dio a beber agua de lluvia y miguitas de pan que había guardado para la cena.
Después de tan largo día el hada quedó rendida y se acurrucó bajo las alas de la paloma durmiendo plácidamente.
Pero la paloma no dormía, estaba preocupada por el hada, pues sabía que un hada sin alas no podía vivir mucho tiempo en la tierra, y sabía también que las hadas eran importantes porque confeccionaban los sueños de los niños, porque hablaban con los ángeles guardianes y los protegían, entonces, la paloma comenzó a arrancar su plumaje, todo, no le quedó ni una pluma, pero con ellas confeccionó un par de alas para el hada, y para cuando despuntó el alba, la paloma ya se las estaba poniendo a Liberyth.
-         ¿qué has hecho palomita?
-         Gurr, gurr, un hada es más importante que una paloma, gurr, gurr, debes volver a casa, gurr, gurr.
-         Pero sin tus plumas no puedes volar, es invierno y no sobrevivirás.
-         Viviré –decía la paloma– a traves de ti gurr, gurr. Seré tus alas, estaré por siempre contigo, tu me recordarás y así nunca moriré, tu serás parte paloma y yo seré parte hada, jamás te dejaré.
El hada conmovida ante tal acto de bondad, solo podía prometerle a la paloma que sería la mejor hada de todas, que siempre protegería a los niños y que su historia sería por siempre contada por los sabios elfos.
Ráfagas heladas entraban en el campanario, el frío era intenso, y la paloma estaba quedandose dormida, le dió una última mirada tierna a Liberyth y cerró los ojos, el hada lloró y sus lágrimas cubrieron a la paloma, entonces de entre las estrellas bajó un suave resplandor, era Lebenryth, el elfo más sabio y poderoso de todo el mundo de las hadas.
-         Vamos a casa Liberyth, te necesitamos
-         ¡Lebenryth! –decía entre sollozos el hada– ¡la paloma!
-         He visto el increíble sacrificio que hizo por ti, y me la llevaré a nuestro hogar entre las estrellas, ahí será un hada y su historia será escrita en nuestros pergaminos, una justa recompensa por darte sus alas.
Desde aquel día la paloma es conocida como Dovenryth el hada de la vida, el hada que ganó sus alas, dándole alas a Liberyth. 

OLIVER HERRERO siempre fue un ángel, contagiaba alegría y optimismo, todo lo que hacía estaba lleno de un amor total y completamente puro ... fue una de las personas que me ayudó a creer un poco más en mí, un muy buen amigo, un alma deslumbrante, un guerrero admirable ... y yo tuve la fortuna de ser su amiga, de colaborar con él, de ser iluminada por su luz ... hoy ya no está más aquí, le fueron concedidas sus alas, pero Oliver marcó a todos los que le conocimos ... ¡dejaste una huella en el mundo Oli! tu vida no pasó desapercibida, nos  dejaste muchas lecciones de amor y de lucha.
Amigo querido, jamás serás olvidado, se que ahora sonríes entre las estrellas ... hasta siempre Oliver, hasta que la luna nos encuentre o nos fundamos con el sol ...