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jueves, 13 de octubre de 2016

IZÚ REGRESA A CASA




    Todo era diferente, la dulce voz del río, el fresco rocío que acariciaba su rostro, el olor de las frutas maduras a punto de caer de los árboles, la suavidad de las hojas de las altas palmeras, el viento veloz que peinaba sus alas, el cálido abrazo del sol, las voces de sus amigos las guacamayas y quetzales, de los jaguares y los monos, el constante mordisqueo de las orugas, los tiernos besos de las mariposas, el molesto zumbar de los mosquitos ... pero sobre todo las voces de sus hermanos y de su mamá ... todo era diferente, cada escenario y árbol habían sido drásticamente cambiados por altos edificios y el inmenso azul del cielo se había tornado gris, el mundo entero de Izú, un periquito tan verde como los platanitos verdes que le gustaba devorar, le había sido arrebatado así, sin más, una noche sin luna en que muchos pasos se escucharon en las profundidades de la jungla y unos brazos largos y fuertes le lanzaron una red áspera y dura que su piquito no pudo romper. Izú fue metido a empujones en una caja y lanzado a una destartalada camioneta.
Ya no había más ruidos de la jungla ni aire fresco, ahora todo olia a humo de autos, habia un calor seco y ya no podía escuchar la voz de su mamá.
Luego de largos días por fin alguien abrió la caja y lo metió a una jaula grande donde había más pajaritos, canarios, guacamayas, palomas, cotorritos australianos e incluso un enorme tucán.
-          ¿En dónde estoy? –decía temeroso Izú–
-          En una tienda de mascotas.
-          ¿Tienda ... mascotas? ¿cuándo me van a regresar a la jungla?
-          ¡Uy niño! –clamaba el tucán – ¡nunca!
-          ¿Nunca? ¡pero yo no pertenezco a este lugar! ¡esta no es mi casa!
-          No te asustes periquito ... ya te acostumbrarás ... ¿cómo te llamas?
-          Izú ¿y usted?
-          Balam ... yo también vivía en la jungla ... pero eso fue hace muchas lunas.
-          ¿Porqué nos han traído aquí Balam?
-          No le sé con exactitud amiguito, creo que porque a algunos humanos les gusta coleccionar aves para adornar sus casas.
-          Pero nosotros no somos adornos ... –Izú no acababa de decir lo que pensaba cuando de repente, el dueño de la tienda tomó a Balam, lo puso en otra jaula y se lo llevaron, y, en seguida regresó por nuestro pequeño amigo que fue nuevamente apretujado en una jaula aún más pequeña y se lo llevó una ancianita  de larguísimas trenzas que enrollaba sobre su cabeza.
Los ojitos de Izú no alcanzaban a vislumbrar nada verde, a lo largo de las enormes y ruidosas calles no había podido contar ni un sólo árbol, y el cielo estaba cubierto por enormes edificios de acero y cristal. Luego de un rato de caminar por aquí y por allá, de dar una vuelta y otra más, por callejones, andadores y avenidas, finalmente Izú y la viejecita llegaron a una casa modesta, pero linda, con un jardín repleto de macetas con girasoles y tulipanes, en cuyas paredes colgaban varias docenas de jaulas con todo tipo de pajaritos.
-          ¡Ya llegamos mis niños!-decía la viejecita- les traigo otro hermanito, éste es un periquito, traído de la jungla ... muy difícil de encontrar ... y muy caro también, pero valdrá la pena porque le enseñaré a hablar.
-          Hola-decían los demás pajaritos tratando de hacer sentir a Izú bienvenido, pero la jaulita de nuestro amigo no la dejaron en el jardín, no, la metieron dentro de la casa, detrás de una ventana muy estrecha cubierta con barrotes, ahí casi no le llegaba el sol ni el viento y entonces Izú comenzó a llorar desconsoladamente-.
Luego de unas horas la viejecita se alarmó porque el periquito no se calmaba, ella le ofreció semillas, algo de fruta fresca, pero nada lograba tranquilizarlo, Izú estaba asustado, agotado, no podía extender sus alas en aquel espacio tan reducido y sólo pensaba en su amada jungla y en que quería surcar aquellos cielos abiertos y claros una vez más al lado de su familia.
-          Ya no llores periquito-decía la viejecita-serás feliz conmigo, seremos amigos y me harás compañía ¿qué no vez que estoy solita? No tengo nadie con quien hablar y tú serás mi confidente, te pondré un nombre bonito, uno muy especial ... te llamaré ... ¡Kalizú! ...¿sabes que quiere decir Kalizú? Significa viento.
-          ¿Viento?-dijo tristemente Izú-
-          ¡Pero sabes hablar!-exclamaba sorprendida la anciana-
yo no quiero estar aquí señora, ni yo ni los demás pajaritos somos adornos o juguetes que se puedan coleccionar ... y yo me llamo Izú ... y Yo no quiero ser un viento domado que quede atrapado en el cielo gris de alguna enorme ciudad.
Ni quiero ser brisa tibia que arrulle el verde follaje de los campos al atardecer ¡no!
Yo quiero ser ráfaga valiente que congele las puntas de las montañas.
Quiero ser huracán en medio del desierto e ir al galope con leopardos y hienas y empujar a las manadas en la espesura de la jungla.
No quiero ser un viento domado encerrado tras una ventana ¡no!
Yo quiero bailar con las nubes hasta el amanecer y juntos crear tormentas y olas gigantescas que corran libres por la arena.
Quiero que cuando me vean todos digan “¡ahí viene la libertad!”
¡Qué lindo! ¡qué bonito debe ser poder recorrer el mundo a placer!
Yo no quiero ser un viento domado que olvide como volar, ni quiero quedarme quieto a ver pasar la eternidad ¡no!
Yo quiero ir a la par con las parvadas que huyen del invierno, quiero llevármelo a otro lado donde sea verano y volver loco al padre tiempo.
Yo no quiero ser un viento domado al que le corten las alas para mantener cautivo ¡no!... mi madre me llamó Izú, y quiere decir libertad ... y usted cree que porque pagó muchas monedas le pertenezco y puede apartarme de mi hogar y mi familia  y eso no es justo ... ¿si yo pudiera pagar muchas monedas podría ponerla en una jaula para adornar mi casa?
La viejecita se quedó muy pensativa, se sintió avergonzada y comenzó a llorar. Aquel animalito, aunque pequeño, tenía toda la razón, nadie puede adueñarse de la vida de nadie aunque sean hermosos y exóticos animalitos están todos nacidos para ser libres y vivir felices en su hábitat y ser protegidos por nosotros, para aprender de ellos y compartir la azul burbuja que llamamos hogar. Así que la anciana sacó la jaulita de Izú al jardín y le abrió la puerta y también a los demás, que de imediato salieron extendiendo por primera vez en mucho tiempo sus alas, buscando las nubes para abrirse el camino de regreso a casa, e Izú voló con todos ellos alto y más alto, rápido y más rápido, hasta que el cielo gris quedó atrás y se volvió azul y el verde cubrió el horizonte ... lejos y más lejos, entre gotas de lluvia y rayos de sol, entre luz de estrellas y la plateada luna llena hasta que escuchó la voz del río, y sintió de nuevo el dulce rocío empapar su rostro y la fragancia de los frutos maduros lo perfumó de pies a cabeza ... Izú había regresado ¡Izú estaba en casa!  




viernes, 21 de junio de 2013

CUENTOS EMPOLVADOS: LA LEYENDA DE DRALIÓN

Soñadores, este cuento empolvado que puse hace mucho tiempo, me lo ha pedido un soñador que está enamorado y que quiere que le dedique esta historia porque le encanta, algunos de ustedes la han leído en inglés http://stories4dreamers.blogspot.mx/2012/07/the-legend-of-dralion.html
pero nunca hace mal releer una historia que nos gusta :) y con todo cariño le dedico esta leyenda a Samuel y a su luna.
LA LEYENDA DE DRALIÓN

Autor: Elizabeth Segoviano ©Copyright TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14



Nada es eterno, sólo el tiempo ... aunque ... a veces, sólo a veces, hay actos que lo sobreviven todo y se convierten en leyendas; y ésta es una de esas pocas hazañas que ha vencido la eternidad ... la leyenda de Dralión.
Más allá, donde se duerme el sol ... oculto entre mundos que sólo podemos imaginar, nació hace mucho, muchísimo tiempo, un dragón colosal, de duras escamas doradas y ojos tan azules como el cielo más azul que puedas recordar, su voz era profunda y dulce, apacible y capaz de calmar las tormentas, ventiscas y el enfurecido oleaje del mar.
Dralión solía pasar días enteros recorriendo las galaxias, admirando la belleza de las estrellas, nombrándolas y hablando con cada una de ellas para saber sus historias ... ¿de dónde venían? ¿cual era su propósito? ¿cuales eran sus sueños? ... ¿qué había en lo más profundo del corazón de una estrella? ...
Así, día a día, noche a noche, y de estrella en estrella, el buen Dralión fue convirtiéndose en el guardián de los secretos más profundos y sagrados de todas las estrellas, él sabía muy bien, porqué y para qué y a dónde se dirigían las estrellas, porqué, para qué y por quién habían sido creadas (pero ésa es otra historia) y como guardián, y como dragón, juró protegerlas hasta el fin de los tiempos.
Pero sucedió que un día en su recorrido habitual, el colosal dragón notó que una de las estrellas más hermosas y gigantescas llamado Sol estába profundamente triste, se quedó en silencio, con la mirada perdida en el horizonte, y de a poco, su luz comenzaba a opacarse, Dralión sabía que algo muy grande e importante estaba ocurriendo, (aunque ... incluso las cosas más pequeñas son enormes en la vida de una estrella) y muy lentamente el dragón comenzó a acercarse, porque, contrario a lo que se pueda pensar, las estrellas pueden ser muy tímidas y reservadas.
Al principio el guardián sólo se sentaba en una de ésas rocas flotantes en silencio, después se sentó más cerca ... y más cerca ... y más cerca mientras el Sol lo miraba con curiosidad, y así pasaban mucho tiempo, en silencio uno al lado del otro ... se diría que Dralión escuchaba el silencio del Sol ... sí, porque incluso en silencio uno puede decir muchas cosas.
Fue así que el dragón guardián notó que el Sol se iluminaba y su fuego crecía cada vez que se levantaba en el horizonte una gran roca blanca que era el satélite de un planeta llamado Tierra, se llamaba Luna, y ella se sonrojaba tanto que brillaba aún más, pero entonces el Sol se ponía triste, bajaba la mirada y suspiraba ... ¡el Sol estaba enamorado de la Luna!
- Amigo Sol –decía Dralión– tu corazón suspira por ésa Luna, y deberías ir con ella.
- No puedo ...
- ¿Porqué no? todas las estrellas viajan, todas se unen a otras estrellas
- ¿Ves aquel planeta allá a lo lejos? ¿aquel que es azul?
- ¿Qué hay con él?
- En ése lugar hay mucha vida, y toda es hermosa, y frágil, muy frágil, si yo me fuera, ellos no podrían existir, todo ahí me necesita ... y yo los necesito también, los he visto crecer, conozco cada historia, cada criatura grande, pequeña o microscópica, cada hoja y cada flor ... igual que tú conoces todas las estrellas, así como tú nos amas y nos brindas tu protección, así también los quiero yo, y la Luna también es su guradiana, ella conoce todos sus sueños, ella puede calmar todos sus miedos; son criaturas únicas las que habitan ése lugar, los humanos se creen muy fuertes, pero la verdad es que no les gusta estar solos, ni les gusta la oscuridad, son tan felices cuando me acerco y los abrazo y los calmo, y les digo que yo, desde lo alto simpre estoy a su lado ... no podría jamás dejarlos Dralión, son mis protegidos.
Entonces el inmenso dragón se retiró, se fué volando hacia la Tierra y la recorrió toda, admirando su cambiante belleza y mirando cuidadosamente a todas las personas, y entonces lo vió, aquellos seres de comportamiento un tanto excéntrico eran como girasoles, toda su vida y sueños giraban en torno al calor y la luz que les daba el Sol, pero no sólo éso, en sus ojos y en sus sonrisas había ése mismo resplandor que tenían la Luna y el Sol, así Dralión se fué al pico de una altísima montaña y comenzó a entonar un canto : “ por el agua, sobre el cielo y más allá del mar, entre estrellas, sobre el tiempo y sin dudar, que se abran los portales, que se den las señales, un minuto, un suspiro y nada más, una vida y un sueño hecho realidad; por el poder de mi voz, por la fuerza de mi alma, por todos los secretos de los que soy portador, le pido al universo que de tiempo en tiempo la Luna y el Sol puedan vivir su amor”.
Justo después de entonar aquellas palabras ¡algo increíble ocurrió! El medio día se oscureció y La luna apareció majestuosa sobre el cielo cubriendo al Sol con un abrazo que sólo dejaba ver su brillante silueta; así, juntos, como siempre habían querido estarlo, para contarse sus secretos, para besar sus mejillas, para ser uno sobre el cielo de aquel azul planeta que llamaban hogar, el milagroso encuentro sólo podía durar unos cuantos segundos, pero incluso un segundo basta y es más que suficiente cuando se puede convertir un sueño en realidad.
Esta es pues la leyenda de Dralión, el dragón que ocacionalmente se convierte en una especie de cupido cuando sucede el asombroso milagro que nosotros, simples humanos de comportamiento un tanto extraño, llamamos “eclipse” ... pero ahora ya saben que es lo que realmente significa, así que la próxima vez que sonrían no olviden que llevamos el brillo de nuestros hermosos guardianes, porque estamos hechos de Luna y de Sol.