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lunes, 30 de enero de 2012

NOCHE


NOCHE
Autora: Elizabeth Segoviano
Copy right ©2012

Con cariño para Erika Currea, por ser una auténtica hada :)

Noche, llegas ya ... a despedir el día con caricias que tiñen las nubes con cálidos y hermosos colores.

Noche, llegas ya ... para cubrirnos con un manto estelar, a darnos sueños deslumbrantes y dulce tranquilidad.

Noche, llegas ya ... a abrir las puertas de mundos lejanos, imaginarios, que bajo tu encanto podemos sentir tan reales y suaves como el aletear de las aves.

Noche, llegas ya ... volando como gentil mariposa a enseñarle nuevas canciones al viento y ver a la luna brillar.

Noche, llegas ya ... con tus amigas luciérnagas listas para bailar entre hojas que vuelan para encontrarse con el mar.

Noche, llegas ya ... con tus leyendas de héroes y hadas que triunfan aún en la oscuridad.

Noche, llegas ya ... sobre mi almohada dejas besos dulces que me ponen a soñar.
Noche, llegas ya ... a mecer al mundo en tus brazos y poner al sol a roncar.
Noche ... ¡eres dulce! Noche, eres magia y cuentos, eres destellos en el cielo, eres confidente de la luna y guardiana de los sueños que mañana se harán realidad.  

jueves, 4 de agosto de 2011

LA LLUVIA ME CONTÓ


Autor: Elizabeth Segoviano

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

SEP-INDAUTOR registro público

03-2011-101711562800-14

La lluvia me contó mientras caía lo que vió cuando la ciudad dormía.

Me habló de la vida que crecía a escondidas, rebelde, casi furtiva entre las calles de esta enorme ciudad.

La lluvia me contó de un roble sinvergüenza, muy valiente que se atrevió a crecer entre un banco y un centro comercial.

Él pensó que tendría una vida corta y que pronto alguien al notarlo lo mandaría talar.

Pero el roble ya había visto veinte primaveras, y a veces, sólo a veces, pasaba algún humano soñador y le regalaba una mirada, una sonrisa ... o si era un día de suerte ... hasta una caricia.

La lluvia me contó mientras caía lo que vió cuando la ciudad dormía.

Me dijo de una numerosa familia de colibríes que vivían a gusto, libres y felices entre las tupidas ramas de un arbusto de bugambilias que adornaba el muro de un colegio preescolar.

Ahí, entre las risas de los niños los colibríes podían entonar sus poemas, rimas y canciones con toda libertad.

La lluvia me contó mientras caía lo que vió cuando la ciudad dormía.

Me reveló en un susurro ... casi un suspiro, que los gatitos callejeros son en realidad ángeles encubiertos paseándose en los tejados de la gente buena y soñadora, para que al amanecer puedan ver sus deseos hechos realidad.

Es por esto que los gatitos cantan y bailan toda la noche sin parar celebrando que en el mundo aún quedan almas buenas que ayudar.

La lluvia me contó mientras caía lo que vió cuando la ciudad dormía.

Me relató un tanto celosa sobre las palomas aventureras que hacen de cualquier corniza su temerario hogar.

A ellas el viento les cuenta primero que a nadie hermosas leyendas de lejanas tierras y poemas que viajan en las olas del mar.

La lluvia me dice que las palomas están dispuestas a contar esas historias a cualquiera que desee escuchar ... por el módico precio de unas cuantas migas de pan.

La lluvia me contó mientras caía lo que vió cuando la ciudad dormía .

Me dijo que al espiar por las ventanas encontró gente como yo, unos cuantos rebeldes, sinvergüenzas, soñadores furtivos recorriendo la ciudad.

Gente quele sonríe a los árboles y tararea las melodías de los colibríes, gente que no ahuyenta a los gatitos callejeros, gente que está dispuesta a escuchar los cuentos y leyendas de las palomas ... por el módico precio de unas cuantas migas de pan.

La lluvia sabe que incluso en las grandes y ruidosas ciudades hay gente que quiere escuchar lo que la lluvia quiere contar.


lunes, 21 de junio de 2010

MIRA LA LUNA


MIRA LA LUNA
Autor: Elizabeth Segoviano
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14

Cuando la oscuridad parezca cubrir las estrellas, mira la Luna y ella llenará tus manos de dulces luciérnagas.
Cuando tengas hambre de verdad y sed de belleza, mira la Luna, ella te contará todas las historias que la rodean.
Cuando muchos caminos se presenten frente a tí, y no sepas cual elegir, mira la Luna, ella calmará tu interior con su suave voz e iluminará tus ojos para que veas más allá de la neblina y más allá de los destellos de mil atardeceres.
Si un día el miedo invadiera tu corazón, sólo mira la Luna, porque ella te mira, ella te abraza, te besa y te guía ... y si de verdad te sintieras solo, muy solo, mira la Luna que estaré mirando yo, y bajo su luz estaremos juntos ...tú la Luna, y yo.

viernes, 9 de abril de 2010

PARA LLAMAR A LA LUNA


Autor: Elizabeth Segoviano
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14
Para llamar a la Luna no se necesita ser científico, ni hechicero, ni loco, ni malo, ni bueno.
Sólo debes ser tú mismo y llamarla con todas tus ganas, y verás que te seguirá de la noche a la mañana.
Tal véz pienses que con el primer rayo del alba ella te olvide y se vaya; pero la Luna no es así.
La Luna es como tú y como yo, juguetona, caprichosa, berrinchuda ¡ah! Pero éso sí, amiga fiel en las buenas y en las malas.
Llámala ésta noche y verás como llega corriendo hasta tu ventana para arrullarte cada madrugada, verás cómo su luz es capaz de ahuyentar monstruos de debajo de la cama, duendes y sombras tercos y tramposos que se esconden cuando a mamá llamas.
Llámala de día y, si en el cielo no la vez aparecer, entonces mira alrededor, pues talvéz te esté guiñando un ojo desde el plato de leche de un gato orgulloso, o quizá esté hecha garabato entre dibujos y borrones o en aquellas hojas hechas girones.
Para llamar a la Luna no hace falta dinero, ni aparatos extraños o complejos; basta con que la llames cualquier noche de abril u octubre o cuando sea que la necesites y ella gustosa tomará tus manos, las llenará de luz de estrellas, de soles ¡en fín! De todo cuanto ella ve a sus alrededores y te contará en sueños historias de los siete mares, leyendas del otro lado de la tierra, te dirá de los tesoros enterrados en lejanas arenas.
Sabrás las canciones más hermosas que el viento le ha cantado a las nubes y a las rosas; te relatará de sus amigos los unicornios y del valle encantado que habitan en un sol muy lejano.
Si llamas a la Luna será por siempre tu fiel compañera, y te darás cuenta cómo cada noche la hallarás en puntual espera, con su tenue luz encendida por si la noche miedo te diera ; porque la Luna es como tú y como yo, curiosa, aventurera, valiente y traviesa, gentil princesa que busca en tu cabeza un escondite que sólo tú y ella conozcan, donde ambos puedan soñar sin que nadie les diga que volar no es posible o que las estrellas no se pueden ni se deben alcanzar.
La Luna sabe que éso es mentira, que si la llamas y se hacen amigos no habrá para tí camino cerrado o cielo que no puedas surcar; porque al llamar a la Luna ésta será tuya y nadie te la podrá quitar.
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