jueves, 29 de marzo de 2012

RECORDANDO NUESTRA ENTREVISTA CON LYDIA GIMÉNEZ LLORT


Es un verdadero HONOR así con letras mayúsculas contar en esta ocasión con la presencia de una escritora que no sólo es única y maravillosa sino también absolutamente encantadora y mágica, es uno de ésos pocos seres humanos que de verdad son ángeles caminando entre nosotros para mejorarnos con su toque único, SOGNARE PROFUNDERE SE VISTE DE GALA Y EXTIENDE SU ALFOMBRA ROJA PARA RECIBIR A LYDIA GIMÉNEZ LLORT.



Lydia en sus propias palabras ...




Hablar de uno mismo resulta siempre difícil. Hablan de mí mis cuentos, o cuando menos son los que mejor retratan mis pensamientos, mis reflexiones,
mis temores y mis dudas, mis soluciones a los males y las piedras que encuentro en mi camino, lo que digo y lo que no me atrevo a decir, mis anhelos y mis ilusiones, mis pasiones y aquello que me hace feliz, también lo que me entristece o me causa pesar, lo que me emociona o me roba el alma, mis sueños, mis recuerdos y mi visión del futuro. En definitiva... mi manera de ver y entender la vida. Luego, claro está, siempre le queda a uno contarlo que otro tipo de papeles escritos dicen de uno...que nació aquí o allí, ese día o ese otro, que es de tal o tal nacionalidad... pero eso, creo yo, son cosas circunstanciales, que aunque sean las que nos dan valor, nunca elegimos...
Yo, por suerte, o fortuna la mía, nací en El Masnou, una villa benéfica y marinera, junto a la brisa del mar, del Mediterráneo... pero el río Blando (ríoTuria) y la falda del monte Los Zafranares donde descansa escalonadamente Ademuz, cuna de mi padre, me aportaron el sosiego de la montaña y me dan
ese equilibrio perfecto, como si fueran mi yin y mi yang.

-¿Siempre te han gustado los cuentos?
Creo que sí, siempre me han gustado. Son cortos, llenos de audacia, encierran un secreto, una moraleja o una reflexión, llegan directos al alma, muy rápido... como un flechazo.


Sólo su nombre, ‘cuentos’, es ya una palabra mágica que infunde todo eso.
Recuerdo muchos sábados de mi infancia sentada en la cabecera de la cama,
apoyada en mi mullido almohadón, leyendo cuentos de los hermanos Grimm
ilustrados por María Pascual. Era una colección de varios tomos. Mi madre
me pedía que aguardara un poco más en la cama, porque yo me levantaba
demasiado temprano así que me entretenía a leerlos.

-¿Alguna vez imaginaste que escribirías cuentos infantiles?
Escribía cartas...y si me apuran en algún momento de mi primera infancia escolar me vi escritora de novelas, eso sí...Quien lo iba a decir... si no tengo paciencia


para escribir tanto rato... Recuerdo, como si fuera hoy, subir las escaleras
pintadas de verde que me llevaban al aula leyendo la redacción escolar a mis
compañeras... Aquel fue un momento que aún me llena de felicidad y de paz.
Recuerdo que la historia de “Sheila la bailarina” estaba llena de misterio
y de magia...la misma que aquellas estrechas escaleras de caracol...En su
conjunto, todo formaba parte de un mundo mágico.



-¿Cómo descubriste que querías convertirte en escritora?
Uno no se descubre a si mismo, hasta que ‘si mismo’ no le encuentra a uno. Cuando menos, así lo creo yo. Es como un jarrón de barro, que va tomando forma


poco a poco, en manos del alfarero, sin que la propia pieza de barro, vuelta
tras vuelta, sepa si quiera que va moldeando su cuerpo. Si es que soy
escritora, yo me siento así...en manos del alfarero, barro tierno y fresco,
aún dando vueltas...

-¿En dónde y cómo te inspiras para escribir?
Leíste mi pensamiento,querida amiga. En mi...Y aquí me remito a cómo me he presentado...Y te


cuento un secreto...para inspirarme he buscado entre mis video-cuentos
en mi canal YouTube. Busqué ‘El pato con Botas’ para escuchar a Karma
Farmers, cantando una canción folk titulada “All The Good Men”. Ahora
mismo la estoy escuchando y probablemente la escuche una y otra vez
mientras te escriba. Escucharla me enternece el corazón, adormece la
razón y puedo así mejor dejar escapar a mis sentimientos sigilosamente
mientras el guardián duerme...Curiosamente, es la melodía que escogí para
acompañar el cuento que nos habla de nuestra autoestima dañada por
complejos y miedos. Nos habla del excesivo valor que damos a la opinión de
los demás, aquella que injustamente nos empuja a cambiar para agradar, sin
que ello necesariamente sirva para conseguirlo...de cómo nosotros mismos
inventamos un nuevo 'yo' ficticio, que no es cierto y acabamos creyendo
que lo es...De cómo gracias a la comprensión y el amor podemos aprender a
despegarnos de lo que nos cubre, para 'descubrirnos' a nosotros mismos,
aceptarnos tal y como somos, y aprovechar nuestras propias oportunidades.
Al final, si estamos bien con nosotros mismos, resulta más fácil que los
demás también nos respeten.

-¿Porqué te gusta escribir?
No lo sé, realmente, porque soy tímida en ello.Le confesé a un amigo, y ahora te confieso a tí, que cuando escribo siento


como si escribiera en un papelito, lo introdujera en una botella y lo lanzara
al mar... dejándolo a la merced de las aguas...esperando que llegue a la orilla,
una orilla que no sé tan siquiera cuál es ni dónde está. Deseo con fervor que
alguien encuentre la botella, medio enterrada, asomándose tímidamente
entre la arena...y que cuando me lea, sienta lo mismo que yo, sienta mi
tristeza o mi alegría, se ponga en mi piel o , a viceversa, comprenda que por
lo menos existe alguien que se siente como ella

-Explícanos que es oyakudachi como se relaciona con tu trabajo
literario

Oyakudachi es una palabra japonesa que un día descubrí colgada en el
Servicio de Reprografía de la mi facultad. Mi amigo Juan Carlos Escobar
González la había puesto allí, codeándose con fantásticas fotos de
calendario con paisajes de esos que nos llenan de paz y nos devuelven la
armonía. Ante tal extrañeza, le pregunté por su significado. Juan Carlos
me dijo que era una palabra muy simple pero difícil de lograr: ‘ponerse en
lugar de otro’. Desde entonces, Oyakudachi es el lema de los ejercicios de
reflexión y de los juegos inéditos que utilizo como herramienta para que
mis estudiantes universitarios aprendan a saber vivir y convivir, aprendan a
saber envejecer y a comprender mejor a los que ya lo han hecho.
Un día fui a un centro cívico para abuelos y a lo largo de la conferencia
sobre envejecimiento les hice varios juegos. A uno de ellos lo titulé ‘El
pañuelo de papel’ porque se basaba simplemente en un pañuelo de papel... Y
El pañuelo de papel’ fue justamente el título del primer libro. Lo publiqué
porque quería rendir homenaje a la señora de la primera fila que al acabar
se me acercó para darme las gracias. Me contó que la tristeza y el llanto
la sobrecogieron y no pudo si quiera realizar el juego. Al pedirle perdón
me dijo que era justo al revés: nadie antes, desde que murió su marido,
había conseguido expresar cómo se sentía. Nos fundimos en un tierno
abrazo, aunque parezca cursi contarlo, pero así fue como sucedió. Casi un
año después, pensé recopilar y publicar el conjunto de juegos y relatos
que he ido escribiendo porque nos ayudan a recuperar o desarrollar
nuestro Oyakudachi y establecer nuevos lazos de empatía, solidaridad y
comprensión hacia los demás. También, a hacer un viaje a nuestro interior,
despojándonos de nuestra piel, para descubrir la verdadera esencia de
nuestro ser, su fina y delicada trama.
Y es que, creo yo, con un poquito más de Oyakudachi el mundo sería un
poquito mejor.

-¿Tienes una influencia especial de algún escritor o de algúna persona
allegada a ti?
Me gusta asemejar a las personas mayores con las Biblioteca de Alejandría y no es una osadía. Con el paso de los años han ido escribiendo


las páginas de su vida. tras el largo recorrido, todas sus experiencias
han forjado ese saber hacer que les caracteriza. Así que si miro en mi
Biblioteca encuentro a la autora de mis novelas preferidas, aquellas que
inexplicablemente soy capaz de leer de inicio a fin sin sumirme en el plácido
sueño. Aún leo sus libros, sin necesidad ya de tenerlos abiertos, porque
los recuerdo, los ‘aprendí con el corazón’ como dicen los anglosajones. En
realidad, algunas de sus páginas llevan mi nombre y el suyo escrito. Es mi
autora preferida, la persona que más me inspira: mi abuela materna. Estaba
hecha de puro Oyakudachi. Si he de mencionar un escritor, Manuel de Pedrolo y sus historias me fascinaron siempre.

-¿Qué significa para ti ser escritora?
Ser uno mismo. Todo aquello de lo que antes te hablé.



-¿En tu opinión como madre y escritora qué beneficios crees que se
obtienen de leerle cuentos a los niños?
En mi manera de entender, los cuentos están más que para ser leídos,
para ser releídos e recontados. Concibo los cuentos más bien como un
escenario. Quizás porque me remito a mi infancia, a ese cuento tradicional
que uno lee y luego relee en el pensamiento, hace, deshace y rehace, dibuja,
desdibuja y redibuja, sin perder aún así un ápice de su esencia. Es el cuento
de caperucita que uno cuenta a su hija mil veces y a cada cual le añade un
matiz distinto, lo acorta lo alarga, la endulza o lo acidifica, según está su
niña esa noche o ese día. Escoge el cuento que le viene bien para acabar
ese maravilloso día o para calmar su ansia y acunarla, para darle sosiego,
para dibujarle las cosas que por muy feas que sean siempre tienen un final
feliz o cuando menos, uno puede aprender de ellas y eso continua siendo
un final feliz. A mi hija le cuento cuentos improvisados, tan improvisados
como sus propias preocupaciones o sus repentinos ‘problemas’. Yo, muchas
veces, le contesto con una pregunta ‘¿No sabes el cuento de....?’. y mientras
me escucha atenta voy escribiendo el cuento, allí mismo, en pie...o sentadas,
allí donde nos pilla...cogiendo pedacitos de su problema y como si fuera
un puzzle voy componiendo poco a poco la trama. Y a medida que lo hago,
según miran sus ojos, según se alzan sus cejas, según mueve la mandíbula,
el cuento sube y baja de tono a la par, así que ella misma es quien me da la
melodía.

-¿Qué cambios harías o qué agregarías a la enseñanza de la literatura
en las escuelas?
Los niños leen mucho, pero escriben poco... Justo al revés de lo que se usaba
en mis tiempos. A mis estudiantes universitarios les hago escribir sobre sus
abuelos y en los primeros minutos después de hacerles esta solicitud hay
un inmenso silencio. No es que no sepan, es que no se atreven...Perdieron
la espontaneidad de abrir sus corazones... Así que les pido que sean
espontáneos (vaya contradicción, porque entonces ya no lo son), les empujo,
les digo que no piensen, que escriban...que dejen fluir los pensamientos
sin pasarlos por la censura del qué dirán...Ellos, sin embargo, empiezan
con la parte formal de la apariencia física, la edad...pero al cabo de poco,
el amor, los sentimientos, la ternura o el desaliño afloran..y entonces es
cuando les ‘encuentro’, les conozco y conozco a sus verdaderos abuelos.
Es sólo entonces cuando encuentro sus razones para decir, sin dudas y
con firmeza, que su abuelo o su abuela son el mejor, la mejor del mundo.
Con estas descripciones hemos publicado juntos un libro ‘Los Abuelos de
nuestros universitarios’ que ellos regalan con orgullo a sus abuelos, al abuelo
o abuela que es protagonista de su relato. Algunos llegan incluso a enmarcar
sus páginas, para lucir mejor su homenaje. Pero es ahí donde descubro, o
es entonces cuando algunos me confiesan, medio avergonzados, que es la
primera vez que escriben algo a cerca de sus abuelos. Y entonces yo me
pregunto, ¿A quién se le olvidó decirle a ese joven cuando era niño que
escribiera sobre su abuelo? ¿Cuánto tiempo andaba ese marco esperando
para dejar constancia de algo tan importante? Después de leer el libro (por
cierto, está accesible online, con descarga pdf y versión e-book gratuitos) ,
uno ve a la juventud de forma diferente y, sobretodo, a uno le entran ganas
de ser viejo (bueno, mejor dicho, ser abuelo).

-¿Qué proyectos tienes en el tintero?
Varios. Algunos tienen la trama,pero les faltan las palabras precisas, la ternura suficiente o les falta la


imagen que les acompaña, así que de momento son cuentos de esos que hago,
deshago, leo de memoria y releo ... algunos están escritos en un papelito,
otros ya medio maquetados en el ordenador... ‘La pluma del guacamayo’, ‘La
princesa del desierto’, ‘Flor de Lavanda’ y algunos más autobiográficos que
aún no tienen título, y de momento son solo un amasijo de sentimientos. Y
hay otros, que releyéndolos, creo que tendrían que volver al tintero, me
explico, algunas frases pueden mejorarse.

¿Qué cuento escrito por ti ha sido hasta ahora tu favorito y porqué?
Pues me encanta justamente ‘El pato con botas’ porque es muy
autobiográfico y hay un par de dibujos que me tienen robado el corazón, y
fue -mira por donde- uno de esos cuentos que estuvo mucho tiempo en el
tintero, más de un año, hasta que encontré la serenidad que necesitaba para
hacer los dibujos. Pero quizás sea ‘Langholmen’ el que más emociones me ha
regalado, desde el mismo instante en que, al responder a una pregunta de mi
hija, mi pensamiento quedó suelto y no pude irme del lugar sin fotografiarlo
todo para luego plasmarlo en dibujos. En realidad es un cuento escrito
pero sin palabras...es dibujado, bueno, yo lo recuerdo escrito, pero es
dibujado...Reivindica un derecho al que, desgraciadamente, hay demasiadas
personas en el mundo a las que aún se les niega: ‘la inocencia’. Es algo que me
sobrecoge.



Inspíranos con una frase o lema propios o de alguien que admires.
¡Uy!..qué pregunta tan MARAVILLOSA me haces, Elizabeth! No por el
mío, que no sé si tengo, si no por el lema de alguien a quien admiro. La respuesta es cualquiera de Michael, Michael Jackson, de quien soy fan. Mi
preferido: ‘If you can dream it, you can do it’ (‘Si puedes soñarlo, puedes
hacerlo’). Creo que el mensaje es ingualable, porque los sueños son el motor
más importante que tenemos. Sueños por uno mismo, por el otro, soñar algo
para nuestros hijos...
¿Algo mío? Pues...a veces, cuando no se ve la salida, digo o me digo a mi
misma: ‘El sol siempre está ahí’ porque aunque llueva, haya nubes y parezca
que no hay sol, el sol siempre está allí, sólo hace falta esperar un poco
para volverle a ver, pero el sol siempre está ahí. En ‘Looking for paradise’,
un cuento sin palabras acabé con el lema: ‘Para encontrar el Paraíso, solo
hace falta que mires en tu interior. Inténtalo y verás’. Y también me gusta
decir: ‘Con un poquito más de Oyakudachi, el mundo sería un poquito mejor’.
Es decir, que si nos pusiéramos en el lugar del otro con más frecuencia
(el ‘walking in the customers shoes’, de los anglosajones) las cosas irían
mejor.

SEGUNDA PARTE
¿Qué te entusiasma?
una sonrisa como respuesta
¿Qué te desanima?
La indiferencia, la cabezonería, la testarudez


¿Cual es tu palabra favorita?
Ternura


¿Cual es la palabra que más detestas?
La que se esconde detrás de un silencio


¿Qué sonido o ruido adoras escuchar?
¡Uy!...sólo de pensarlo ya me


reconforto...El sonido de la lluvia, en una tarde de lluvia con apagón (de esas
que ahora ya no hay) detrás de los cristales, con un café con leche bien
calentito entre las manos.
¿Qué sonido o ruido detestas?
La de una verbena cuando no he tenido con quien salir de fiesta


¿Qué es lo que más amas de la vida?
Mi abuela materna, Neus, fue el


santo de mi devoción. Ahora que ya no está, mi hija, mis padres, mis abuelos,
mi familia son los que amo más en la vida.
¿Qué es algo que detestas?
La mentira


¿Qué profesión aparte de la tuya te gustaría intentar?
Ser peluquera,esteticien, quiromasajista o tener una tienda


¿Qué profesión nunca te gustaría intentar?
Supongo que todas las profesiones, por duras que parezcan, tienen su razón de ser y sus propios


encantos..solo que uno necesita aún descubrirlos... Hace poco, en el primer
aniversario de la salida milagrosa de los mineros chilenos, le dije a un
hombre que se jactaba de que se habían ‘hecho famosos’ y vivían como reyes
(cosa que no es verdad) que por mucho que hubiera podido ser así yo no les
cambiaba su trabajo ni su suerte. Creo que ser minero debe ser muy duro.

Si el cielo existe, ¿qué te gustaría que Dios te dijera cuando llegues a
las puertas del paraíso?
Yo creo que existe, si no andamos perdidos...Voy


a cerrar los ojos e intentar visualizar. Aquí está, vestido de blanco
que deslumbra, con una sonrisa y su mano en mi espalda, mientras me
dice: ‘Lo intentaste, bien hecho...algunas cosillas estuvieron mal, pero
te perdono...Venga, entra! Hay mucha gente que te quiere que te está
esperando”

Gracias por este rato de complicidad, Elizabeth. Ha sido un verdadero
placer charlar contigo.

Amigos lectores, este ser humano tan espectacular y hermoso como los mísmos ángeles es la escritora española Lydia Giménez Llort, a quien le agradezco infinitamente por tomarse el tiempo de venir a charlar con nosotros y dejarnos conocer un poco más a fondo no sólo su arte escrito sino su alma.
Les dejamos uno de los maravillosos cuentos de Lydia ... El pato con botas ... que lo disfruten.

lunes, 26 de marzo de 2012

RECORDANDO NUESTRA ENTREVISTA CON LILA MACHADO TARRE


Queridos soñadores, hoy recordamos nuestra hermosa charla con Lila Machado Tarre :)

SOGNARE PROFUNDERE NUEVAMENTE SE ENGALANA PARA RECIBIR A UNA TALENTOSA ESCRITORA, PERIODISTA, MAESTRA, MADRE, AMIGA Y UN SER HUMANO EXCEPCIONAL, ASÍ PUES LE DAMOS LA BIENVENIDA A LILA MACHADO TARRE.
Para quienes no me conocen me llamo Lila Machado Tarre, nací en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, en el año de 1969. Realicé todos mis estudios primarios y de bachillerato en el Colegio Mater Salvatoris. Y estudié la carrera de Comunicación Social, en la Universidad del Zulia, graduándome como Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual en el año de 1992. Desde mucho antes de graduarme comencé a crecer como profesional del periodismo, trabajando y realizando pasantías dentro de emisoras de radio, y compañías de publicidad. Cuando obtuve el título, comencé a trabajar para un semanario llamado "El Heraldo de Maracaibo", donde desarrollé mis capacidades de reporterismo de calle, redacción de noticias, redacción de artículos de prensa, redacción de reportajes, ediciones especiales y notas de prensa.
-¿De pequeña te leían cuentos?
No muchos. Aunque estudié en el mejor colegio de niñas de mi ciudad, y parte de lo que soy se lo debo a ese colegio.
-¿Cual fue el primer libro que leíste tú solita?
Platero y yo y El principito

-¿Qué lectura te marcó en tu niñez y juventud?

La verdad ninguna me marcó o me ha marcado aún, ha habido muchas que me han fascinado y otras donde he aprendido. Disfruto leyendo, todo lo que leo lo siento y lo vivo al máximo. Soy una romántica empedernida, y quizás no lea tanta literatura como tal, yo me voy por todo lo que tenga que ver con el amor, la motivación, la paz, la esencia del ser humano, que sin duda alguna, es un ser por esencia bueno, noble, pacifico y creado por amor. Pero para que tengan una idea, del porque soy así, mi mamá siempre leía novelas románticas, de las revistas, o las de Corín Tellado, en fin les fascinaba. También le gustaba la poesía, así como a mi abuela y abuelo, tengo varios escritores famosos en Venezuela que son parte de mi familia. Quizás lo lleve en la sangre, quizás lo lleve en el corazón. Pero sin duda alguna escribir es mi gran pasión.

-¿Cómo descubriste que querías convertirte en escritora?
UFF, que te puedo decir, desde que estaba en el colegio, en el bachillerato, si, me gustaba extenderme en las respuestas de las preguntas de los exámenes de arte o historia. También, comencé a escribir pequeños versos, pero definitivamente cuando comencé a estudiar periodismo, supe que me gustaba escribir. Y fue aquí en USA donde descubrí que es mi gran pasión.
-¿En dónde y cómo te inspiras para escribir?
Siempre necesito de mi soledad, de mis momentos conmigo misma para escribir, no lo puedo hacer todo el tiempo, como comer, vestirse, no, yo necesito de mi tiempo, de mi espacio a solas para poder plasmar mis sentimientos.
-¿Porqué te gusta escribir cuentos infantiles?
Porque tengo tres hijos, porque siento que hay que educar de otra formas a los niños de hoy en día, y por medio de los cuentos se les puede inculcar cosas hermosas, y porque en mi vida como inmigrante, comencé una carrera nueva, la de maestra de preescolar. Además que es fascinante, puedes utilizar toda la fantasía y la creatividad que hay dentro de ti. Y eso me encanta, crear cuentos irreales, mágicos, pero con mucho significado.
-¿Tienes una influencia especial de algún escritor?
No, mis lecturas son tan diversas, que puedo leer, desde los cuentos infantiles que le leo a mi hija menor antes de dormir, como una buen libro de Isabelle Allende, o una novela romántica de Nora Roberts, o por ejemplo ahora estoy leyendo uno de Paulo Coelho, quien es un escritor y motivador nato, con una prosa hermosa que anima. Pero también leo libros de metafísica, de política, aunque no me gustan mucho.
Influencia en sí, aún no la sé, soy inédita, estoy comenzando a salir a la luz pública, gracias a las herramientas que hoy en día da la tecnología, quizás dentro de unos 10 años, te pueda decir que definitivamente si tenga la influencia de algún escritor en especial. Pero ahora tomo todo lo que puedo de todos cuantos he leído. Sólo trato de seguir aprendiendo, con humildad, día a día.
-¿Qué significa para ti ser escritora?
Otra pregunta más donde podría estar horas hablando contigo, pero trataré de resumírtela en lo siguiente: escribir para mí significa, abrir mi alma, volar sin frenos, navegar por donde jamás he navegado, regresar al pasado, ir hacia el futuro, estar en el presente, buscar donde nunca he buscado, pero sobre todo plasmar lo que siempre he soñado.
-En tu opinión como madre y escritora ¿qué beneficios crees que se obtienen de leerle cuentos a los niños?
Todos, hoy en día todo se basa en la lectura, hay que enseñarles a que la amen. Es tan sencillo, que para poder navegar en internet, tienes que leer, es tan sencillo que para firmar un documento, tienes que leerlo. Hay que leer, hay que amar la lectura, hay que ser autodidacta, hay que tratar de saber, de buscar siempre el conocimiento, esté donde esté, es una de las herramientas que nos podrá hacer libres, abiertos y globales.
¿Qué cambios harías o qué agregarías a la enseñanza de la lectura en las escuelas?
Bueno, yo vivo en Los Estados Unidos y aquí se está trabajando enormemente para que los niños lean, sin embargo pienso que se puede hacer mucho más. Y me recuerdo alguna vez en mi tierra a ver visto en la televisión, Los Cuenta Cuentos, unos señores que se dedicaban a eso, a leerles cuentos a los niños, pero al mismo tiempo los representaban. Y es una excelente forma de promocionar la lectura, de involucrar a los niños dentro de ellas. Pero lo más importante, es que desde que son bebes hay que reforzarles y estimularles su área funcional creativa, es muy triste observar a un niño sin creatividad, sin iniciativa, sin inventiva; se debe reforzar enormemente esa área, bien en los preescolares, hogares de cuidado diario y hasta las madres, hay que enseñarlas a que los niños tienen que ser creativos e inventivos, hay que dejarlos ser, que su esencia salga, fluya y que sean capaces de poder exponer sus ideas, inventos y creaciones. Y la lectura es fundamental para lograr todo esto.
¿Qué proyectos tienes en el tintero?
Son muchos, por lo que más quiero es poder publicar mis cuento, y me refiero a que se impriman y se distribuyan en todos los colegios de manera bilingüe, o sea en los dos idiomas, español e ingles. Me gustaría ir de Colegio en Colegio, leyéndoles mis cuentos a los niños y explicándoles su significado.
Déjanos tu top 5 de libros favoritos
El Alquimista de Paulo Coelho, Cómo agua para chocolate de Laura Esquivel, Padre Rico Padre Pobre de Robert Kiyosaki, Sopa de Pollo para el Alma de los Padres, y hay muchos que los pondría en la lista, ya que cada uno me ha inspirado y me ha enseñado algo.
Recomiéndanos un libro para los peques y uno para los no tan peques.
Particularmente para los niños pequeños cualquiera que exprese sentimientos positivos y de esos hay muchos, para los no tan peques, pienso que igual, solo que a su adecuado nivel.
Hoy en día lo que sobran son buenos libros, lo que falta son lectores.
Inspíranos con una frase o lema tuyos
“Hoy en día hay millones de libros buenos, lo que faltan son lectores”
“Si Dios conmigo, quien contra mí.”
“Disfruta de las cosas simples, y tu vida será mucho feliz”
SEGUNDA PARTE
¿Qué te entusiasma?
El amor
¿Qué te desanima?
La mentira y el esfuerzo no reconocido
¿Cuál es tu palabra favorita?
Amor
¿Cuál es la palabra que más detestas?
Maldici--
¿Qué sonido o ruido adoras escuchar?
Música suave, romántica, de relax, todo depende del momento, pero adoro la música, sin ella no podría vivir.
¿Qué sonido o ruido detestas?
Los ruidos, ruidosos, los gritos, y que tiren las cosas.
¿Qué profesión aparte de la tuya te gustaría intentar?
Aquí también me podría extender, soy periodista, escritora, maestra de preescolar. Me gustan las leyes, pero no la estudié porque detesto las injusticias y este mundo está lleno de eso. Profesora en la Universidad, cosa que ya lo he hecho, en Comunicación y Lenguaje. En creo que soy amplia, pero lo más importante es que mis profesiones son humanas.
¿Qué profesión nunca te gustaría intentar?
Ingeniería, matemática pura, física o algo semejante.
¿Qué es lo que más amas de la vida?
A mis tres hermosos hijos, a mi esposo y a mis padres.
¿Qué es algo que detestas?
Que me digan lo que tengo que hacer, y siempre me dicen lo que tengo que hacer, y lo más cómico, termino haciéndolo.
Si el cielo existe, ¿qué te gustaría que Dios te dijera cuando llegues a las puertas del paraíso?
Bienvenida hija, aquí estarás mejor que en la tierra, pasa y disfruta del amor del cielo, y reúnete de nuevo con tu abuela, Lila.
¡Gracias Lila Machado Tarre por compartir con nosotros un poco de todo lo que eres!
Para leer uno de los hermosos cuentos de Lila: 



domingo, 25 de marzo de 2012

ATENCIÓN POR FAVOR :)

Queridos soñadores:
ya casi llegamos a nuestro aniversario :D por ello estos días estaremos recordando las entrevistas a nuestros amigos escritores y algunos cuentos que se han quedado empolvados, para después darles muchas cosas nuevas y lindas y una que otra sorpresita, ¡estoy trabajando duro en nuevos cuentos para ustedes! los quiere, Eliz Segoviano, aspirante a escritora y empedernida soñadora :)

domingo, 18 de marzo de 2012

EN LAS ALAS DEL VIENTO


EN LAS ALAS DEL VIENTO
©Copyright Elizabeth Segoviano 2012
Con todo cariño para Santo Antonio Canela ... porque eres un ángel :)


En las alas del viento cabalgan las nubes cargadas de lluvia, cargadas de


En las alas del viento viajan la primavera , el verano, otoño e invierno, entre


recuerdos dulces de otros tiempos y la fragancia de flores que se abrirán


cuando la luna se vaya a descansar.


En las alas del viento retozan alegres libélulas, luciérnagas y mariposas,


todas quieren ser como las estrellas e iluminar los sueños de las rosas.


En las alas del viento se escucha la voz de la tierra y la del padre tiempo,


ambos cantando canciones que arrullen a los gorriones y a los azulejos.


En las alas del viento van y vienen los sueños de los niños que poco a poco


poblan el cielo y lo tiñen de colores brillantes, hermosos e intensos.


En las alas del viento pasean todos los ángeles, sonriendo, silbando, cuidando


a todos aquellos que poseen un espíritu temerario, dulce y bueno.


En las alas del viento viajan mis palabras, tan simples y tan dulces como una


vieja tonada, tan coloridas y tan libres como la hojarasca.


En el viento, mi niño, en el viento que acaricia tu rostro, y refresca tu alma,

viaja mi escencia diciéndote cuánto te amo.


lunes, 12 de marzo de 2012

LUNA


LUNA
Autora:Elizabeth Segoviano copyright ©2012 

Luna, ven a contarme un cuento que
me haga soñar, ven y méceme en tus
brazos hasta que ya no le tenga miedo a la oscuridad.


Luna, quédate en la ventana jugando con los gatos que adoran hacer fiesta


cuando la ciudad sólo quiere quedarse quieta y tomar la siesta.


Luna, muéstrame en donde viven las constelaciones, dime como se llaman


todas las estrellas y ayúdame a domar un par de ellas.


Luna, enseñame los caminos secretos por los que viaja el viento y llévame de


viaje con los séfiros, las hadas y los elfos.


Luna, abrázame luna, y nunca me dejes ser como esas personas que no tienen


tiempo ni ganas de ver un hermoso cielo estrellado.


Luna, quédate conmigo luna, y no permitas que deje de soñar, pues los


sueños son el alimento de las almas que todo lo intentan, que a todo se


atreven y que hacen al mundo girar.


Luna, ven cada noche conmigo a jugar, ven a mostrarme lugares que aún no he podido imaginar.


Luna, se mi amiga de aquí a la eternidad.


Luna, ven a contarme un cuento que me haga soñar, ven y méceme en tus


brazos hasta que ya no le tenga miedo a la oscuridad.



martes, 28 de febrero de 2012

LA PROMESA


LA PROMESA
Copy right 2012
Autora: Elizabeth Segoviano









Esta historia ha viajado en el viento, la sabe la Luna, la ha escuchado el mar, y la cuentan todas las gotas de lluvia al deslizarse por las ventanas y por las suaves hojas de los árboles que esperan ansiosos escucharla una y otra vez ... esta es la historia de una promesa que hoy en día aún podemos presenciar.



Sucedió en lejanas eras, cuando el mundo se extendía libre y no le pertenecía a nadie más que a los ríos y a los bosques.
Todos los días el gran astro rey se levantaba sobre el horizonte para recorrer el mundo, asegurándose de esparcir sus rayos por doquier para regalar la vida.
Así el Sol día  a día se fue percatando de cuan felices eran todos los seres vivientes, ¡todos! Desde el coral que crecía entre los salados abrazos del océano, hasta las aves que surcaban el cielo, las florcitas que extendían ansiosas sus pétalos para saludarlo, y los diferentes animales que recorrían bosques, montañas, desiertos y más; fue entonces que el Sol notó que todo y todos tenían amigos con quien compartir sus días, incluso las rocas se apilaban en los acantilados y en las playas para contarse milenarios secretos que sólo ellas podían recordar ... todo ... árboles, animales ... también los ríos que se unían para viajar juntos hasta el mar, todo y tú todos tenían por lo menos un buen amigo, nadie estaba realmente solo ... entonces, el gran Sol miró a su alrededor y notó con tristeza que no había alguien junto a él, las únicas criaturas que pasaban cerca eran los pájaros, pero jamás se atrevían a volar muy cerca, siempre volaban con la mirada fija en un nuevo horizonte, y al pasar junto al Sol sólo le ofrecían una reverencia y seguían con su camino, lo mismo pasaba con el viento, que siempre ha sido un espíritu demasiado inquieto, siempre queriendo ver y descubrir todo lo que haya por ver y descubrir.
Plantas, animales e incluso las montañas no se atrevían a entablar conversación alguna con el Sol, porque pensaban que siendo el rey, debían respetarlo y nunca invadir su espacio, había que venerarlo y obedecerlo; porque incluso la Luna se retiraba tímidamente tan pronto el sol teñía el alba; porque hasta las estrellas que son princesas traviesas se alejaban presurosas para espiarlo desde lejos, espiarlo con miradas, susurros y risitas, pero nunca, nunca se acercaban.
Con el paso de los días el Sol se fue poniendo triste, porque aunque todos lo respetaban y veneraban, no tenía ningún amigo, y la vida sin amigos se vuelve gris y vacía, se vuelve una carga pesada, todo pierde su brillo y su color, nada es divertido ni nuevo, los días se hacen demasiado largos ... casi eternos; las noches pasan sin que soñemos y pronto, todo comienza a marchitarse en nuestro interior.
Así se sentía el Sol, solito, marchito, sin nadie con quien hablar o jugar, nadie que lo abrazara y consolara, nadie que quisiera pasar el día charlando con él, nadie con quien reír y compartir la belleza que protegía desde el cenit.
Pero sucedió un día que una nube se percató de que el rey Sol estaba afligido, y la nube, tierna y modesta se fue acercando de a poquito, subiendo cada vez más y más hasta que se encontró frente al Sol  y viéndolo a la cara le sonrió y lo acarició suavemente con un dulce vapor, entonces el Sol, por primera vez en mucho pero mucho tiempo rió, y la nube rió con él, y pasaron el día jugando y paseando, y cuando llegó la noche se fueron juntos al otro lado del mundo donde apenas nacía el día, y el Sol le contó miles de historias a la nube para que se las dijera a la lluvia, para que se las arrebatara el viento y los árboles las guardaran en lo profundo de su corteza, para que cuando la orugas se convirtieran en mariposas le contaran aquellas historias a las flores y éstas las siguieran esparciendo cuando abrieran sus coloridos y perfumados botones.
El Sol no podía creer que tuviera una amiga tan buena, no podía creer que una nube se atreviera a dominar el cielo tan sólo para verlo y hacerlo sonreír, el Sol no quería que su amiga se alejara, pero la nube le prometió que siempre regresaría a su lado, porque los amigos, los verdaderos amigos, nunca se apartan, aunque haya de por medio mucha distancia, porque cuando dos almas se conocen ya nunca se separan, se unen cada vez que piensan la una en la otra, se unen porque no hay tiempo ni distancia que pueda encerrar el cariño de un buen amigo; la promesa de la nube mantenía alegre al Sol, que se ponía algo inquieto cuando miraba a su alrededor, pero su corazón brillaba aún más cuando veía a su amiga acercarse desde la punta de alguna montaña, o levantarse desde el mar...
Y así, hasta hoy, la nube sigue siendo amiga del Sol, aunque ahora se encuentren entre inmensas ciudades y esquiven enormes rascacielos siguen siendo los mejores amigos, siguen escapando de la noche y contándose historias y secretos para que el viento y las estrellas los espíen y se rían porque la vida es brillante, bonita, vibrante, excitante, única e interesante cuando se tiene un amigo con quien compartir las horas.
Y si no quieres creer mi historia basta conque le eches un vistazo al cielo cuando está bien nublado, y si pones atención, escucharás como ríen la nube y el Sol, aunque en estos tiempos modernos y agitados ya nadie tenga tiempo de mirar el cielo, a ellos les parece mejor, porque sólo quienes entienden el lenguaje de la lluvia y el susurro de los árboles saben bien de lo que hablo yo... pero si de verdad quieres saber si esta historia es cierta, entonces cierra los ojos, piensa en tu mejor amigo, y te darás cuenta de lo que siente en un día bien nublado el buen rey Sol.

domingo, 19 de febrero de 2012

MAMÁ PIGLETA



MAMÁ PIGLETA
SEP-INDAUTOR registro de derechos de autor: 03-2011-101711562800-14
Autora : Elizabeth Segoviano

 La familia Pigleta tiene cuatro miembros, papá Pigleta, mamá Pigleta y dos hijitos, una niña llamada Pigletina y un niño llamado Pigletón, y todos viven muy felices en una casita muy hermosa de ladrillos rojos con un gran jardín a las afueras de una enorme ciudad.

Pero resulta que no todo en la vida de la familia Pigleta era color de rosa, pues nadie apreciaba lo que mamá Pigleta hacía en casa antes de irse a trabajar, y eso entristecía profundamente a mamá Pigleta que tenía que recoger cantidades increíbles de ropa sucia del piso, lavar toneladas de trastos sucios, limpiar hasta del techo las huellitas de lodo que dejaban sus pequeños, recoger los papeles que dejaba su esposo por todas partes, acomodar los juguetes, tender las camas ... etcétera, etcétera, etcétera, y para cuando mamá Pigleta por fin terminaba y dejaba la casa limpia, ordenada y fragante ya no tenía tiempo de desayunar, ni de hacerse un bonito peinado o una manicura que tanta falta le hacía, siempre salía corriendo, a las prisas, y como de costumbre llegaba tarde a su oficina, por lo cual su jefe, Don Chuletón la reprendía duramente.
Pero eso no era todo, porque Don Chuletón también se la pasaba ensuciando a diestra y siniestra la oficina, había docenas de tazas de café por doquier, los archivos estaban siempre en cualquier parte, menos en el archivero, todo tenía polvo y trocitos de caramelos de menta, había goma de mascar debajo de cada mesa y escritorio, y ni siquiera necesitaban persianas en las ventanas, porque con tanto lodo, no entraba a la oficina de Don Chuletón ni un solo rayito de sol.
Y cuando Don Chuletón comenzaba a sentirse incómodo trabajando entre tanta mugre, se le hacía de lo más fácil llamar a mamá Pigleta, que era su asistente y la ponía a limpiar aquel cochinero; lo único que hacía feliz a mamá Pigleta era pensar que por la tarde podía volver a casa con su familia y hacer algo divertido ... pero aquella tarde, cuando mamá Pigleta abrió la puerta de su casa lo primero que vio fue un montón de agujeros en su jardín, seguidos de huellas de zapatos sucios que se esparcían por toda la casa hasta llegar al sofá, y la cocina parecía un verdadero campo de batalla, con todas las cacerolas sucias y manchas de mermelada por todas partes ... en pocas palabras ¡la casa de mamá Pigleta parecía no haber sido limpiada en meses! Así que después de un muy largo día de trabajo, mamá Pigleta tubo que ponerse a limpiar otra vez, mientras tanto, papá Pigleta y sus hijitos veían televisión, hablaban por teléfono, jugaban con la computadora, y descansaban.
Pasada la medianoche cuando al fin mamá Pigleta terminó el enorme trabajo de limpiar lo que había sido ensuciado, tomó una decisión, hizo un montón de cartelitos que decían “¿ensució? ¡limpie!” Y fue pegándolos por toda la casa y se fue a acostar. Muy temprano al otro día mamá Pigleta se levantó antes que todos, preparó el desayuno, se puso muy guapa y se fue temprano al trabajo en donde siguió pegando sus cartelitos.
Cuando Don Chuletón vio los carteles no le importó y siguió ensuciando a siniestra y diestra, y por la tarde, cuando era hora de salir, mamá Pigleta fue la primera en irse antes de que Don Chuletón la mandara llamar para pedirle que se quedara tarde y  limpiara todo lo que él había ensuciado. Entonces Don Chuletón pensó que no había problema, que mamá Pigleta limpiaría todo a la mañana siguiente y muy tranquilo se fue a casa.

Aquella tarde cuando mamá Pigleta llegó a casa encontró todo hecho un desastre como era costumbre, pero esta ves ella se fue directo a su habitación a acurrucarse en su cama viendo películas, con los pequeños, y al día siguiente mamá Pigleta ¡NO HIZO NADA!, llamó al trabajo para pedir unos días libres y se fue al salón de belleza, se fue de compras, salió a tomar un café con sus amigas, se puso a jugar con la computadora y no limpió nada que ella no hubiera ensuciado, con el paso de los días la casa de la familia Pigleta se parecía más  y más a un enorme basurero ... ¡y también olía igual!  Fue entonces cuando papá Pigleta, la pequeña Pigletina y Pigletón comenzaron a darse cuenta de que ellos eran unos verdaderos puerquitos, lo único que sobresalía entretanto desastre eran los cartelitos que había hecho mamá Pigleta; así que  papá Pigleta tomó la escoba, una esponja y un balde lleno de jabón y se puso a limpiar, entonces los pequeños también comenzaron a ayudar porque todos se dieron cuenta que mamá Pigleta hacía mucho trabajo y no era justo que ella tuviera que limpiar, después de todo, los cuatro vivían ahí y si los cuatro ensuciaban, los cuatro podían limpiar, porque cuando cenaban, cenaban juntos, cuando jugaban, jugaban juntos, cuando se divertían lo hacían juntos, entonces lo justo era que juntos limpiaran la casa.
Cuando mamá Pigleta salió de su habitación y vio que todo estaba limpio y reluciente una enorme sonrisa se dibujó en su rostro y su familia le prometió que de ese momento en adelante la ayudarían con la limpieza de la casa.
Y cuando mamá Pigleta regresó a trabajar también notó un gran cambio con su jefe Don Chuletón que al verla, en vez de recibirla con regaños le dio un gran abrazo y le dijo que sin ella en la oficina se estaba volviendo loco porque había descubierto que él era un verdadero puerco al ensuciar de tal manera el lugar y que prometía ya no hacerlo más y ser mucho más limpio y ordenado para que todos pudieran trabajar a gusto y en paz.
Por fin mamá Pigleta estaba contenta que los demás comprendieran lo importante que era ser limpio y ordenado, porque para vivir tranquilos y en paz no hace falta más que limpiar lo que uno se ha puesto a ensuciar.