Soñadores,
Hace algunos meses les compartí mi cuento ALAS DE HADA que escribí para un proyecto solidario idea de mi amigo Oliver Herrero, Q.E.P.D. Él quería hacer una antología de cuentos para crear conciencia acerca de la donación de órganos y tejidos ... hace unos meses no sabía si el proyecto seguiría adelante, pero la familia de Oli continuó con el libro y me alegra decirles que ya está disponible para que lo descarguen de forma gratuita.
En este libro hecho con mucho amor y dedicación encontrarán hermosos cuentos de varios autores como:
EL ARTESANO DE CORAZONES de Silvia Ochoa
MANOS de Ana Prado Antúnez
DOS CORAZONES UN SOLO PECHO de Silvia Ochoa
UN CORAZÓN PARA MAMÁ de Silvia Ochoa
VENTANAS de Liana Castello
CORAZONES MÁGICOS de Dolores Espinosa
ZAPATITOS DE CHAROL de Lydia Giménez-Llort
ALAS DE HADA de una servidora Elizabeth Segoviano
TU LATIDO EN MI de Lola Montalvo Carcelén
UNIDOS de Mayda Alejandra Villalta
DE CORAZÓN A CORAZÓN de Teresa Delgado Duque
Todos los cuentos están llenos de magia, son para pequeños y grandes, para leer en familia, para aprender más acerca de la donación de órganos y simplemente para tener en sus manos un libro que fue pensado escrito y llevado a ustedes con mucha dedicación y cariño.
¿CÓMO CONSEGUIR EL LIBRO? ¡MUY SENCILLO! todo lo que deben hacer es dirigirse a este enlace http://conunpocodeti.jimdo.com/
y buscar la portada del libro, descargarlo ¡y listo!
también pueden comprarlo en papel aquí http://www.lulu.com/shop/varios-autores/vivo-en-ti/paperback/product-21177335.html
Este libro es para compartir, así que por favor siéntanse libres de etiquetarlo en facebook, mandar un twit, hacer una entrada de blog, contarle a sus amigos, son cuentos que valen mucho la pena leer.
Espero que lo descarguen y lo disfruten :) xoxo Eliz
miércoles, 28 de agosto de 2013
domingo, 18 de agosto de 2013
VIN-VAN BRUSH PINTA LAS ESTRELLAS
VIN-VAN BRUSH PINTA LAS ESTRELLAS
corregido y aumentado el cuento que tanto me pidieron por correo xoxo Eliz
Autora: Elizabeth Segoviano
SEP-INDAUTOR
03-2011-101711562800-14
Las bulliciosas calles de San Rzptikutnik eran iguales todas
las bulliciosas calles de cualquier otra ciudad, la gente iba y venía con
prisa, enormes edificios se levantaban por encima de las nubes y miles de autos
zumbaban igual que abejas en su panal; sin embargo algo era muy peculiar en San
Rzptikutnik, porque todo estaba pintado en blanco y negro, lo cual hacía que la
ciudad pareciera un gigantesco juego de dominó, incluso las personas sólo
vestían de blanco o negro, y aunque se veían contentos, rara vez alguien
sonreía, jamás se escuchaban risas, ni en los cines ni en los teatros ... ¡ni
siquiera en las escuelas a la hora del recreo! Si bien era cierto que los San
Rzptikutenses eran gente muy educada y amable, nunca se les veía realmente
felices, ni siquiera en los programas de televisión, que por cierto, también
eran en blanco y negro, nada en San Rzptikutnik tenía color, y algo aún más
extraño era que el cielo que cubría la ciudad siempre estaba poblado de
inmensas nubes blancas que no dejaban pasar la cálida luz amarilla del sol,
pues todo se veía iluminado por un tono pálido y blanquecino.
***
Todo aquello le parecía verdaderamente increíble a
Vin-Van Brush, un joven pintor que había quedado varado en San Rzptikutnik por
mera casualidad, cuando el tren en el que viajaba se descompuso, sin embargo
nuestro joven amigo pensaba que todo lo que ocurría tenía un motivo mucho más
grande y profundo, por ello decidió bajar su equipaje y a su fiel gatito
llamado kitchen dispuesto a recorrer la extravagante ciudad de San Rzptikutnik.
A medida que avanzaba por las calles, Vin-Van Brush
notó que las personas se le quedaban viendo atónitas, con las bocas totalmente
abiertas y lo señalaban como si estuvieran viendo a un extraterrestre, esto
asustó un poco a Vin, que pensó que tal vez tendría algún moco colgando de la
nariz, por lo que de inmediato sacó un pañuelo y se limpió el rostro, pero esto
sólo logró llamar aún más la atención de los San Rzptikutenses quienes comenzaron
a rodearlo.
-
¿De dónde sacó
eso? –preguntó finalmente un ancianito de largas barbas y brillante bastón–
-
¿Sacar qué? –respondió contrariado el
muchacho–
-
¡Eso! –dijeron
todos al unísono señalando su pañuelo–
-
¿El pañuelo? ...
¿nunca habían visto un pañuelo?
-
Claro que hemos
visto pañuelos ... pero ... es que ... no es blanco ... ni negro ... ¿porqué es
así?
-
¿Así cómo? ...
¿quieren decir porqué es rojo?
-
¿Qué es rojo?
–decían todos los lugareños completamente absortos–
-
¡ROJO NO ES NI
BLANCO ... NI NEGRO! –gritó entusiasmado el ancianito–
-
... pues ... si
–decía Vin– rojo no es blanco ni negro.
-
Y ... su gato
–preguntaba otra persona– ¿también es rojo?
-
¿Rojo? ... no,
kitchen es amarillo.
-
¿Kitchen? ¿Así
se llama su gato?
-
Si, así se
llama.
-
En San
Rzptikutnik todos los gatos se llaman bicho o bicha ... según sea el caso.
-
Eso es algo
extraño –decía Vin–
-
... entonces
¿amarillo no es rojo, ni blanco ni negro?
-
Amarillo es otro color, como el azul,
verde, violeta, anaranjado, rosa o púrpura ... ¿acaso nunca habían visto
colores?
-
¡Nunca! –decía
el ancianito– aquí sólo hay blanco o negro.
Entonces Vin-Van Brush sacó de su maletín un montón de dibujos que había
hecho en su viaje y se los mostró a la multitud, en ellos había paisajes,
flores, animales, gente paseando y otras cosas que Vin había imaginado, las
hojas estaban llenas de color y todo mundo se quedó absolutamente impresionado,
a todos les había encantado lo que Vin hacía y todos, pero todos querían tener
al joven pintor en sus casas como invitado.
Vin no quería herir los sentimientos de nadie y
sintiéndose profundamente agradecido con la gente les prometió que pasaría al
menos un par de días con cada uno de ellos. Así fue como poco a poco el pintor
descubrió que en San Rzptikutnik jamás habían visto un cielo estrellado,
tampoco sabían como reir, eran demasiado serios y se dedicaban a administrar
empresas, abrir negocios y bancos, a hacer todo tipo de complejos cálculos y
nunca, pero de verdad nunca, soñaban. Sus noches eran tranquilas pero nadie
soñaba.
Vin-Van Brush pensaba que aquella gente era muy
buena, muy inteligentes y cultos, pero no sabía porqué sus vidas eran así, en
blanco y negro.
***
El pintor quería regalarles algo que los animara, así que en cada visita
les obsequiaba sus dibujos y cuadros llenos de color que decoraban las paredes.
El tiempo pasaba y Vin comenzó a extrañar los cálidos
rayos del sol y la inspiración de la luna y sobre todo extrañaba las estrellas,
también a su familia, y supo que ya era hora de regresar a casa, pero no quería
dejar San Rzptikutnik sin haber hecho algo por la gente.
Así que tomó todas sus pinturas y pinceles, y se dirigió al
centro de la ciudad y comenzó a pintar sobre los blancos muros de los edificios
un enorme mural lleno de verdes y amarillos vibrantes que imitaban hermosas
plantas, y más lejos pintó un atardecer con cientos de tonos cambiantes, y en
otro muro pintó un cielo cargado de estrellas, pintó todas las constelaciones,
ahí estaban las Hiadas y Aldebarán, Vega y Orión, la osa menor, las pleyades,
Mizar, Aries, Draco y cientos mas,
Vin-Van Brush quería regalarle a San Rzptikutnik todos los colores del mundo,
todo el brillo, toda la alegría, toda la pasión de la vida, la energía de un
arcoiris después de una tormenta, el abrasador calor de un verano refrescado
por la brisa del mar, quería darles la alegría y el aroma de las flores, lilas,
rosas, margaritas, dalias, girasoles ... ¡todo! El pintor dejaba su alma y
alegría en cada pincelada, mientras gritaba a todo pulmón :
“¡Para pintar el cielo con estrellas hay
que vivir con la cabeza en las alturas, la mirada fija en el horizonte, no en
el pavimento!
¡para pintar el cielo con estrellas debe uno recordar todo lo que
sueña, dejarse llevar de vez en cuando por el viento, no por el paso del
tiempo! ¡para pintar el cielo con estrellas, hay que saber encantar a las nubes
para que adornen el cielo con sus cambiantes matices, no para que lo cubran con
su escala de grises!
¡para pintar el cielo con estrellas, nada más hay que
subir allá al firmamento y sentirse libre de crear todo lo que eres capaz de
imaginar!”
Con aquellas palabras despertó a toda la ciudad que se apresuró a ver lo
que sucedía, y mientras llegaban Vin les entregaba un pincel y les pedía que
pintaran una estrella en su mural, una estrella para cada uno, niños,
ancianitos, jóvenes, adultos, incluso los bichos y las bichas, todos pintaron
una estrella, y, de repente, como por arte de magia las densas nubes que
cubrían el cielo de San Rzptikutnik comenzaron a dispersarse abriendo paso al
intenso índigo de la noche y a la luna llena que iluminaba los murales y todo
cobró vida, las flores, el arco iris, todo lo que Vin había pintado había
dejado de ser sólo un dibujo en la pared, se olía la lluvia y las rosas y las
estrellas brillaban ¡TODAS! Titilaban, se estremecían como queriendo despegarse
de la pared, hasta que lo lograron para irse volando al firmamento.
Desde entonces la vida cambió en San Rzptikutnik, ya no era
sólo en blanco y negro, había risas y alegría, había gente que pintaba o
escribía, que hacía cálculos y tenía bancos, gente que viajaba o cocinaba ...
gente que soñaba y que por primera vez se atrevía a convertir en realidad lo
que anhelaba ... ésa había sido la magna obra de Vin-Van Brush, un joven pintor
que soñaba con regalarle a la gente un trocito de la magia de la vida en cada
una de sus pinceladas.
viernes, 2 de agosto de 2013
EL ÚLTIMO GRAN DRAGÓN
Este cuento lo
escribí hace algunos años y varios soñadores me hicieron notar ¡que nunca lo
había subido a mi blog! pues ahora mismo arreglo este error y los dejo con el
último gran dragón :D y algo de música relajante que va bien con la historia ;)
los quiere Eliz, brujita soñadora ;)
EL
ÚLTIMO GRAN DRAGÓN
Autor: Elizabeth Segoviano
©Copy Right 2009 TODOS LOS DERECHOS
RESERVADOS
“No hacer honor a la vejez es demoler la casa en la que
hemos de dormir por la noche”-Alphonse Karr
Antaño
habitaban en los imponentes templos que dominaban las ciudades, y toda la gente
acudía a ellos por consejo, pero con el paso del tiempo los fueron olvidando
porque ya no eran “fashion” ya no estaban “in” eran cosa del pasado, y
lentamente se fueron convirtiendo en un montón de cuentos ... en mitos ... rumores ... apenas en un susurro. Sin embargo seguían allí, entre
las nubes, por detrás de la luna, en los secretos recovecos de las montañas,
esquivando relámpagos, y ocultos en las profundidades de los bosques, seguían
vigilando atentos los milenarios dragones, quienes se habían dispersado por
todo el mundo para seguir su labor de cuidar y evitar toda clase de
injusticias; porque los dragones, lejos de ser pavorosos monstruos, son seres
sensibles, inteligentes, sabios, poderosos y sumamente mágicos, cuya naturaleza
es la de proteger a todo y todos los que se encuentren a su alrededor.
Ocurrió así que un día estaba el gran dragón Tung-Jen Lung paseando invisible a los ojos de todos por un bosque de bambú, cuando de repente vio a un par de jóvenes en bicicleta gritarle a un ancianito que acarreaba una enorme pila de leños.
“¡eh! ¡tú! ¡pedazo
de dinosaurio a ver si te vas quitando del camino, que no tenemos tu tiempo” –
Sin embargo el ancianito no podía escuchar bien y al no hacerse a un lado los jóvenes
lo empujaron tirando su leña al río.
El ancianito, adolorido por la caída sólo se limitó a llorar en silencio viendo como el agua se llevaba el trabajo de toda una mañana. Al ver esto el dragón Tung-Jen Lung se deslizó rápidamente por el bosque recogiendo más madera, la apiló junto al anciano, y convirtiéndose en una ráfaga de viento le ayudó a incorporarse, el ancianito bien sabía quien le estaba ayudando, pues recordaba las antiguas leyendas que le habían contado de pequeño sus abuelos, así que le agradeció con una reverencia al gran dragón y siguió su camino.
Entonces Tung –Jen Lung decidió seguir a los irrespetuosos chicos que habían maltratado al viejecito y se sorprendió enormemente al llegar a la moderna ciudad plagada de altísimos edificios cubiertos de cambiantes luces que opacaban por completo el cielo estrellado y presenció cómo los jóvenes agredían, maltrataban y se burlaban de toda la gente mayor, ya fueran sus profesores, sus vecinos, sus propios abuelos e incluso completos extraños. Los chistes crueles, los gritos, empujones y groserías estaban a la orden del día, aquella situación molestó profundamente al gran dragón, porque en antiguos tiempos a la gente mayor se le respetaba, se le tomaba en cuenta, se le consultaba y se le apreciaba por su conocimiento y experiencia, Tung- Jen Lung no comprendía en que momento la gente que había criado y educado a aquellos jóvenes se había vuelto obsoleta, no entendía el porqué de la falta de respeto y sensibilidad de parte de los chicos y otros no tan chicos; así que el gran dragón decidió tomar el asunto en sus manos y enseñarle a toda esa gente una lección importante.
Aquella misma noche
Tung-Jeng Lung se convirtió en una suave neblina que cubrió toda la ciudad y
lanzó un poderoso hechizo que dice así : “ para cultivar hay que plantar, para
comprender hay que sentir, para sentir hay que vivir, para aprender hay que
crecer y hoy todos van a envejecer”.
A la mañana siguiente, cuando el sol despertó a todos, se dieron cuenta de que ya no eran tan rápidos, fuertes y jóvenes como hasta la noche anterior lo habían sido, les costaba mucho esfuerzo hacer sus actividades cotidianas, se dieron cuenta de que necesitaban ayuda, y nadie les hacía caso, era como si de un momento a otro se hubieran vuelto invisibles. Los visitantes de otras ciudades los ignoraban, se mofaban y los insultaban, no importaba cuantas veces ellos intentaran explicarles lo que había sucedido, los jóvenes se limitaban a decir: “sí, sí abuelo, mejor váyase a dormir la siesta”.
Los habitantes de la ciudad se sentían frustrados, desesperados, nadie quería ayudarlos, ni si quiera oírlos, fue entonces cuando se hizo presente el gran dragón Tung-Jen Lung, el último que custodiaba aquellas tierras, y posándose sobre los rascacielos dijo : yo también soy viejo, pero no por ello menos poderoso o menos sabio ... igual que los ancianitos que ustedes tan infamemente maltrataron.
He sido yo quien los ha hechizado y no volverán a la normalidad hasta que me demuestren que han aprendido su lección.
La vida no es
sencilla, es la experiencia la que nos ayuda a seguir adelante y ustedes están
aquí, desdeñando toda la sabiduríaa de estas personas que son tan valiosas como
cada uno de ustedes ... algún día mis queridos jóvenes, se despertarán y verán
en el espejo que su cabello se ha hecho gris y querrán entonces ser respetados,
escuchados y valorados, algún día necesitaran de una mano amiga que les brinde
cuidado y ayuda, siembren ahora despecho, ignorancia y groserías, y de soledad,
amargura y tristeza será la cosecha de sus últimos días”.
Así, todos los
habitantes se miraron avergonzados, ¡cuánta razón tenía el milenario dragón!
Largo tiempo le habían dado la espalda a su propio pasado, a sus raíces ... a
aquellos que con tanto cariño los habían educado, no, no era correcto
comportarse así.
Tung-Jen Lung por
fin vio el arrepentimiento en sus ojos y regresó a todos a la normalidad,
sabiendo que ahora las cosas serían diferentes porque los jóvenes habían
aprendido la lección en su propia piel, y porque el último gran dragón Tung-Jen
Lung seguiría siendo el atento guardián contra toda injusticia.
domingo, 14 de julio de 2013
CUENTOS EMPOLVADOS: EL REGALO DEL MAR
EL REGALO DEL MAR
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14
En medio del mar mediterráneo existe una pequeña isla llamada Agios Georgios, en donde cada tarde se pueden escuchar los cánticos de los viejos marineros y pescadores que regresan a sus casas.
En medio del mar mediterráneo existe una pequeña isla llamada Agios Georgios, en donde cada tarde se pueden escuchar los cánticos de los viejos marineros y pescadores que regresan a sus casas.
En una de ésas casitas de tejas rojas y paredes blancas marcadas por la brisa marina, vive un viejo pescador llamado Andraki, junto con su nietecita Lena. Ambos salen muy temprano cada mañana a pescar y cuando logran hacerlo en abundancia venden su preciado cargamento en los mercados de las islas cercanas, y celebran tomando té y pastelitos en un café a la orilla del mar; mientras contemplan como el cielo lentamente se tiñe de Índigo y despiertan poco a poco las soñolientas estrellas que cada noche deben guiar a casa a marineros, pescadores y exploradores por igual.
Ocurrió pues, que un día los peces comenzaron a escasear y una mañana unos golpes se dejaron escuchar en la puerta del viejo Andraki PUM, PUM PUM –se escuchaba– .
- Voy, ya voy –decía el viejo– ya voy, calma que va a tirar la puerta.
- ¡Abra en este mismo instante o tiro la casa señor Andraki! –era la voz del señor Malastrakus, el banquero del pueblo, que era bien conocido por su corpulenta figura, terrible carácter, y que, de no ser porque siempre usaba traje y corbata, cualquiera hubiera pensado que era un toro de lidia– .
- ¡Ah, buenos días señor Malastrakus! –dijo Andraki–
- ¡buenos nada! ¡vine a exigirle mi dinero! ¡ya se ha retrasado varias semanas en sus pagos!
- Lo sé señor Malastrakus ... verá, lo que sucede es que la pesca ha estado muy escasa, pero si me da un par de semanas más yo sé que podré darle un pago.
- ¡Un pago! –gruñó el banquero– ¡pero si ya me debe dos! ¡ya no puedo esperar más! ¡o me da mi dinero este fin de semana señor Andraki o mejor va sacando sus cachivaches porque le quitaré la casa y el bote!
- Pero ... pero –titubeó el viejo–
- ¡Nada! –gritó Malastrakus– ¡o me paga, o lo pongo de patitas en la calle! ¡tiene hasta este fin de semana señor Andraki! ¡hasta este fin de semana!
Desde otra habitación, la pequeña Lena escuchaba todo lo que sucedía y se hechó a llorar, pero en aquel momento saltó a su cama un hermoso gatito atigrado que comenzó a ronronearle.
¡Lambis, que bueno que viniste a verme! –decía la niña – porque estoy muy triste.
Lambis visitaba constantemente la casa del viejo Andraki pues se había hecho amigo de Lena desde el día en que ella lo había salvado de ahogarse en la playa una noche de tormenta, a Lambis le encanta escuchar los cuentos de los pescadores y disfruta como nadie tomando el sol en el muelle mientras la brisa juega con sus desalineados bigotes; también adora el sonido que hace sobre el piso el brillante tazón de cerámica que Lena dispuso para servirle leche o sopa de champiñones que le encanta tomar especialmente en días nublados; Lambis es el mejor amigo de Lena, y por eso ella le contó lo sucedido aquella mañana.
Después de que el gato escuchó la terrible historia de sus amigos deseaba ayudarlos, así que se fue al muelle y esperó a que los pescadores levantaran sus redes y anclaran sus botes, y cuando todo quedó en calma, el pequeño Lambis subió a una de las lanchas y comenzó a cantar así :
brisa marinera, brisa de niebla y sal escucha a las vanidosas nubes que quieren la belleza de la madre luna opacar, llévalas contigo a otros cielos a danzar y deja que mi luna tome en sus brazos al mar para que un tierno beso ella le pueda dar.

En segundos, una docena de peces salió a la superficie diciendo: ¿quién canta esa hermosa canción? ¿quién sabe esas palabras secretas que nos llaman a la superficie?
- Fui yo –dijo Lambis–
- ¡Oh pero tú eres un gato! –exclamaron al unísono los peces– ¡tú lo que quieres es comernos!
- ¡No, no! yo lo que quiero es su ayuda
- ¿Ayuda para qué? –preguntaron ansiosos los peces–
- Para mis amigos, necesito saber porqué es tan escasa la pesca.
- Lo que sucede gato –comenzó a explicar un pequeño tiburón– es que estas aguas ya no son tranquilas para tener nuestros bebés, ahora debemos mares muy lejanos, y no habrá peces hasta el otoño.
- ¡Eso no puede ser! –exclamaba el gato- y entonces comenzó a contarles la historia del viejo Andraki y cómo perderían su casa si no reunían el dinero de Malastrakus, cuando terminó de contarles el triste relato ya se habían reunido en la superficie cientos de criaturas marinas, desde pequeños pececillos multicolores hasta enormes calamares y diminutos crustáceos que escuchaban atentos cada palabra que salía de la boca del gato, todas aquellas criaturas se habían conmovido mucho al escuchar la historia, y se sorprendieron aún más al darse cuenta de que el gatito estaba llorando.
- Mira gato –dijo el tiburón– si prometes venir cada noche a cantar como lo hiciste hoy, te daremos a cambio unas cuantas de las más finas perlas nunca antes vistas, pero si vuelves pasado mañana, antes del amanecer y entonas la canción favorita del mar, tendrás un inmenso tesoro.
- ¿Eso es todo? –dijo Lambis– ¡está bien, trato hecho!
- Muy bien, ahora vete y procura regresar antes del amanecer.
Lambis regresó al muelle y se puso a recorrer las antiguas callejuelas del lugar, entrando en tabernas y escuchando cada relato, cada canción que cantaban los marineros y pescadores ... pero nada, no había nada acerca de la canción favorita del mar.
Ya entrada la mañana se dirigía a la casa del viejo Andraki cuando de repente, escuchó un estruendo en un callejón detrás del mercado.
- Disculpa –decía el gatito– ¿puedo ayudarle? –entre enormes botes metálicos de basura y cajas de cartón se encontraba un gran gato blanco–
- ¿Eh? –murmuraba el gran gato– ¿quién anda ahí?
- Mi nombre es Lambis señor, ¿necesita ayuda?
- ¡Oh bueno! –gritaba el gato– debes hablar más fuerte, soy un poco sordo, mi nombre es Polonius ... oh ... no ... espera ... ese es el nombre de mi amo, yo me llamo Cúmulo ... ya que estás aquí ¿te importaría ayudarme a buscar comida? Mi amo es ciego y yo soy todo lo que tiene.
- No te preocupes Cúmulo, yo tengo un buen amigo en el mercado y estoy seguro de que nos dará un par de jugosos filetes, acompáñame y lo verás.
Los dos gatos entraron al mercado y se detuvieron frente al puesto más grande y vistoso, e instantáneamente el joven que atendía el lugar levantó a Lambis diciendo: ¡ah gatito aventurero! ¿dónde te habías metido? Yo pensaba que tal vez te habías embarcado en alguno de los buques y que estarías ya surcando los siete mares, me da gusto que vengas a visitarme ¡oh veo que tienes un nuevo amigo! Hmmm déjame adivinar, quieren algo rico de comer ¿no? pues han venido al lugar correcto anda, escoge lo que desees y no olvides venir a verme pronto minino.
Lambis agradeció al joven lamiendo su mejilla con su rasposa lengua y saltó para escoger un par de enorme filetes de ternera, queso, pan y miel.
- Si hay algo que mi amo y yo podamos hacer por ti Lambis –decía Cúmulo– no dudes en pedirlo.
- De hecho –interrumpió Lambis– tal vez pueda ayudarme, necesito saber cual es la canción favorita del mar.
- ¡Entonces debes venir conmigo! mi amo, el gran Polonius fue un afamado marinero que recorrió por mar todo el mundo, y sabe cientos de canciones y leyendas, si alguien conoce esa canción es él, puedes creerme, además mi amo en uno de sus tantos viajes por tierras exóticas, recibió un regalo de un antiguo jefe de una tribu, es un amuleto con el que puede entender a los animales, así que no hay duda de que él te comprenderá –ambos gatos recorrieron un par de calles hasta llegar a una casita muy humilde– .
- Aquí es –decía Cúmulo mientras comenzaba a maullar– ¡amo, amo! ¡ya llegué y traje muchas cosas! –cerca de la ventana se encontraba el gran Polonius escuchando las olas del mar–
- ¡Oh! Mi buen Cúmulo, que bueno que estás en casa, pero dime ¿cómo conseguiste toda la comida?
- me la dio Lambis, es mi nuevo amigo.
- ¡Ah bendito seas gatito! ¡que los dioses te colmen de dicha! Te ruego nos acompañes.
- Amo –interrumpió Cúmulo– debemos ayudar a Lambis, él necesita saber cual es la canción favorita del mar.
- ¿Es cierto eso Lambis?
- Así es señor –
El gato contó su larga historia a Polonius, y él le habló de cientos de miles de canciones pero nunca había escuchado de la canción favorita del mar; así que pasaron toda la noche recordando y cantando canciones sin éxito alguno, hasta que un par de horas antes del amanecer Lambis tuvo una idea, le pidió a Cúmulo y al gran Polonius que fueran a buscar al viejo Andraki y a Lena y que los llevaran al muelle. Los nuevos amigos aún sin comprender el plan obedecieron .
Mientras tanto Lambis corrió a la playa subió al faro y comenzó a entonar esta canción “estrella del norte comienza a brillar, llama a los ángeles que detrás tuyo están ,ángeles boreales por hoy, sólo por hoy regaladme el polvo que cae de sus alas, hagan que el agua sea el espejo de la noche y que de sus mil bendiciones mis amigos sean coronados”.
En aquel momento comenzó a caer una llovizna ligera y con ella miles de centellas cayeron suaves en el agua, entonces Lambis bajó al muelle donde ya lo esperaban sus amigos y todos subieron a un bote haciéndose a la mar, de repente, miles de peces se dejaron ver y el pequeño tiburón le preguntó a Lambis si ya tenía la canción, entonces los amigos se miraron entre sí y cada cual comenzó a cantar una frase de esta manera
“sólo éramos cinco espíritus solitarios, cinco corazones incompletos, cinco vidas a la deriva, pero el cielo quiso que a través del mar nos uniéramos y completáramos un destino por las místicas estrellas ya escrito; ahora sabemos que juntos somos cinco almas gemelas, cinco amigos contra cualquier cosa que nos niegue lo que somos, ahora convertidos en una sólida roca en la cual se rompen las olas del mar; regalo más grande no puede haber que el sabernos juntos hasta el fin de los tiempos “.
- Sé que no es la canción que nos pedían –explicó Lambis– pero se las hemos ofrecido desde lo más profundo de nuestros corazones.
- No te preocupes gato –decía el tiburón– no sólo han interpretado una hermosa canción, además nos has regalado todas estas centellas que yacen en el agua, las cuales guardaremos como nuestro más preciado tesoro. Aquí tienen su recompensa.
Entonces una gigantesca ostra emergió de entre las aguas y el tiburón dijo: súbanla a su bote les hemos prometido un gran tesoro y aquí está, ahora vayan a casa y no olviden venir a cantarnos algo de vez en cuando.
Los amigos llevaron su ostra a la playa y al abrirla descubrieron la más hermosa, gigante, perfecta y resplandeciente perla que hubieran visto, la sacaron y para su sorpresa, debajo de la inmensa perla había un viejo cofre dentro del cual hallaron otro inmenso tesoro con el que el viejo Andraki saldó su deuda con el señor Malastrakus y después compraron una enorme casa en la parte mas hermosa de la playa donde ahora viven juntos Lambis, Lena, el viejo Andraki, Cúmulo y el gran Polonius y cada atardecer se les puede observar adentrarse en las suaves olas para contarle cuentos y canciones a sus amigos del mar.
sábado, 6 de julio de 2013
YA SOY GRANDE
YA SOY
GRANDE
Cuando crezcas serás más alto- dice mamá - serás fuerte, más sabio y aún más inteligente.
Cuando seas mayor –dice papá – serás respetable, serio, honorable, serás un adulto de palabra, responsable, muy confiable.
Pero yo se algo que ellos no, algo importante, relevante, que dejaron olvidado entre calcetines sin zurcir, sus tazas de café y las cuentas por pagar.
¡YO YA SOY GRANDE!
¡Ya
soy alguien! Sé hablar con los animales, soy confidente de las estrellas, ya
soy un artista, también científico, ya soy poeta, explorador, filósofo y
emprendedor.
No
soy un polluelo ni un cachorro, soy águila y halcón, soy un lobo, un jaguar ¡mejor aún! ¡soy súper héroe, un grifo,
ave fénix y tiburón!
Soy
honorable, respetable ... quizá no muy responsable pero soy amable, honesto y
leal.
Aunque
aún soy pequeño ¡YA SOY GRANDE! No importa si no puedes verlo.
Me
lo ha dicho la luna, las estrellas, mi perro y el mar.
Y
cuando crezca no dejaré de jugar.
Porque
no quiero olvidarme del olor de la lluvia, ni del sabor de los copos de nieve.
No
quiero reírme bajito y vestir de negro siempre.
Yo
ya soy grande, y seguiré siendo grande a mi manera.
Sin
ser aburrido ni serio ... porque ya soy grande aunque sea pequeño.
Soñadores, últimamente he tenido días tristes por varios motivos, pero ayer, mientras veía televisión y trataba de garabatear algún cuento nuevo (del que pronto sabrán) me topé con la película "El aprendiz de brujo" que ya había visto y me había gustado, pero ayer me recordó que sigo siendo muy infantil (gracias al cielo) y me recordó que cuando era pequeña me repetían que soñar despierta no servía de nada, pero que cuando creciera me daría cuenta y dejaría mi "extraño" comportamiento atrás y me quedé pensando que muchas veces los adultos tratan a los niños como si no existieran, como si ser niño fuera no ser nada ... yo digo ¡NUNCA DEJEN DE SER NIÑOS! xoxo eliz
lunes, 1 de julio de 2013
SUSURROS
SUSURROS
©Copyright Elizabeth Segoviano 2013
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
imagen enlazada desde http://www.zazzle.com
Baila
el viento, juega con mi cabello, lo tiñe color del verano, me hace cosquillas
en las mejillas, susurra algo y se va.
Viene
la lluvia, ligera y fresca, me lava de la cara los besos rojizos del sol, luego
me baña en gotas gorditas y perfectas, susurra algo y se va.
Hay
un arco iris en el cielo, lo ha pintado un ángel travieso que le gusta revolver
los colores del atardecer, me susurra algo y se va.
Aparece
la primer estrella, me hace guiños, se ríe, es coqueta, susurra algo y se va.
Sale
la luna llena, con sus mejillas perfectas y brillantes, con su halo de luz
suave y tierno que calma todos los sueños, se acerca, me da un besito esquimal,
susurra algo y se va.
Entra
por la ventana una luciérnaga, hace dibujos hermosos en la oscuridad, besa mis
párpados, susurra algo y se va.
Luego viene un hada, reina de los sueños y de todas las aves, me dice que el
viento me ha dado alas para surcar el cielo entero si así lo quiero.
Y
que la lluvia jamás permitirá que yo me convierta en un ser gris y aburrido, que
siempre me llevará a jugar entre los charcos y correremos libres entre callejones y rascacielos.
Dice
que tengo más de un ángel guardián y que nunca me dejarán luchar solo , que jamás
me perderé en la oscuridad .
El
hada sabe que estoy hecho de
estrellas, que por eso puedo reír y hablar con ellas, y que la luna, princesa
de la noche, maga y guardiana de los niños, siempre alumbrará mi camino.
Y
entre lluvia, ángeles, estrellas, luciérnagas y la luna, sabré hacer mis sueños
realidad, porque tengo alas, porque en mis venas fluye la magia, porque soy un
ave estelar, porque yo se ver más allá de la realidad ... y si escuchas los
susurros del mundo, sabrás que tu también eres así de especial.
sábado, 22 de junio de 2013
ALAS DE HADA (con todo cariño para Oliver)
algunos de ustedes colaboraron con él, algunos de ustedes eran sus amigos, al igual que yo, y hace unos días Oli partió al cielo, no se si más adelante podamos continuar con el proyecto de la antología, pero este es mi pequeño homenaje con todo mi cariño, admiración y respeto, este cuento es para ellos.
ALAS DE HADA
para Oliver gracias por haber hecho una diferencia
para Oliver gracias por haber hecho una diferencia
Más allá de donde tus ojos pueden mirar … allá, entre
las constelaciones que aún no tienen nombre, existe y siempre ha existido el
mundo de la hadas, visible solo para quienes saben ver más allá de la realidad.
Allí vivía feliz Liberyth, un hada juguetona,
traviesa y curiosa que todo lo quería investigar y explorar,
Así se hizo amiga de todos los unicornios y domó a
más de un dragón, conoció a los elfos más sabios y a los duendes más
juguetones, pero una noche un tanto oscura en la que no había ninguna luna
sobre el cielo de las hadas, Liberyth vio un destello cruzar la azul
inmensidad, y quiso seguirlo.
Empezó a volar detrás de esa hermosa estela
de luz rogándole que se detuviera, pues tenía mil preguntas por hacerle, pero aquella luz era una
estrella fugaz, y no tenía tiempo de detenerse a jugar y platicar, pues las
estrellas fugaces deben recorrer todos los cielos en donde quiera que haya uno
para cumplir deseos y hacer sueños realidad. Y al tratar de seguir a la
estrella, las alas de Liberyth comenzaron a desgarrarse cayendo a la tierra
como un fino polvo que hizo a las luciérnagas brillar, y con el polvo también
había caído Liberyth, un hada curiosa, juguetona y distraída que ahora no tenía
alas, y sin ellas no podría regresar al lugar del cual había venido.
Liberyth se encontró en un mundo sin doce lunas en el
cielo, ni agua de colores, un mundo sin unicornios que la llevaran a donde
quisiera, ni dragones que la defendieran, un lugar sin elfos sabios que la aconsejaran,
ni flores hechas de luz de soles para dormir dentro de ellas ... Liberyth se
asustó, estaba perdida, adolorida, cansada y completamente sola, se recargó en
una roca y cerró los ojos tratando de contener las lágrimas.
-
Gurr, gurr ...
gurr, gurr?
Frente al hada se encontraba una esponjosa paloma que
la observaba con suma curiosidad.
-
¿cómo? –decía
Liberyth– habla más despacio
-
¿Gurr, eres un
hada, gurr, gurr?
-
Así es ...
-
¿Y gurr qué
haces aquí gurr, gurr?
-
Estaba siguiendo
una estrella ... mis alas se desgarraron ... caí ...
-
¿Gurr, no puedes
ir a casa, gurr, gurr?
-
No ... no sin
mis alas.
-
Gurr, no puedes
quedarte aquí, gurr, gurr, podría morderte un gato, o podrían meterte en una
jaulita para que cantes todo el día. Gurr, gurr, mejor ven conmigo, gurr, gurr,
anda, sube a mi lomo, te llevaré al viejo campanario donde vivo,gurr, gurr es
calientito, y se ve toda la ciudad, gurr, gurr.
El hada, agradecida, se montó en la paloma y juntas
remontaron el cielo de aquella enorme ciudad, sorteando rascacielos, girando a
la derecha, luego a la izquierda, a toda velocidad, por fin llegaron a una
antigua iglesia abandonada y la paloma depositó suavemente a Liberyth en su nido,
donde le dio a beber agua de lluvia y miguitas de pan que había guardado para
la cena.
Después de tan largo día el hada quedó rendida y se
acurrucó bajo las alas de la paloma durmiendo plácidamente.
Pero la paloma no dormía, estaba preocupada por el hada,
pues sabía que un hada sin alas no podía vivir mucho tiempo en la tierra, y
sabía también que las hadas eran importantes porque confeccionaban los sueños
de los niños, porque hablaban con los ángeles guardianes y los protegían,
entonces, la paloma comenzó a arrancar su plumaje, todo, no le quedó ni una
pluma, pero con ellas confeccionó un par de alas para el hada, y para cuando
despuntó el alba, la paloma ya se las estaba poniendo a Liberyth.
-
¿qué has hecho
palomita?
-
Gurr, gurr, un
hada es más importante que una paloma, gurr, gurr, debes volver a casa, gurr,
gurr.
-
Pero sin tus
plumas no puedes volar, es invierno y no sobrevivirás.
-
Viviré –decía la
paloma– a traves de ti gurr, gurr. Seré tus alas, estaré por siempre contigo,
tu me recordarás y así nunca moriré, tu serás parte paloma y yo seré parte
hada, jamás te dejaré.
El hada conmovida ante tal acto de bondad, solo podía
prometerle a la paloma que sería la mejor hada de todas, que siempre protegería
a los niños y que su historia sería por siempre contada por los sabios elfos.
Ráfagas heladas entraban en el campanario, el frío
era intenso, y la paloma estaba quedandose dormida, le dió una última mirada
tierna a Liberyth y cerró los ojos, el hada lloró y sus lágrimas cubrieron a la
paloma, entonces de entre las estrellas bajó un suave resplandor, era
Lebenryth, el elfo más sabio y poderoso de todo el mundo de las hadas.
-
¡Lebenryth!
–decía entre sollozos el hada– ¡la paloma!
-
He visto el
increíble sacrificio que hizo por ti, y me la llevaré a nuestro hogar entre las
estrellas, ahí será un hada y su historia será escrita en nuestros pergaminos,
una justa recompensa por darte sus alas.
Desde aquel día la paloma es conocida como Dovenryth
el hada de la vida, el hada que ganó sus alas, dándole alas a Liberyth.
OLIVER HERRERO siempre fue un ángel, contagiaba alegría y optimismo, todo lo que hacía estaba lleno de un amor total y completamente puro ... fue una de las personas que me ayudó a creer un poco más en mí, un muy buen amigo, un alma deslumbrante, un guerrero admirable ... y yo tuve la fortuna de ser su amiga, de colaborar con él, de ser iluminada por su luz ... hoy ya no está más aquí, le fueron concedidas sus alas, pero Oliver marcó a todos los que le conocimos ... ¡dejaste una huella en el mundo Oli! tu vida no pasó desapercibida, nos dejaste muchas lecciones de amor y de lucha.
Amigo querido, jamás serás olvidado, se que ahora sonríes entre las estrellas ... hasta siempre Oliver, hasta que la luna nos encuentre o nos fundamos con el sol ...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












