martes, 30 de octubre de 2012

NOCHE DE LUNA ROJA


NOCHE DE LUNA ROJA
Autora: Elizabeth Sogoviano ©copyright 2012

Es noche de brujas, esta noche como ninguna otra, merece contar una buena historia, como la que ocurrió la última vez que la luna se tornó roja ... 

El viento lo predijo con sus precavidos susurros y desesperados aullidos, lo habían avisado los inmensos nubarrones negros que se posaron sobre la ciudad cargados de relámpagos y truenos ... incluso se podían leer las advertencias en el fondo de las tazas de café, flotaban en el aromático vapor de las hojas de infusiones y se hacían más que evidentes en las barajas del tarot ... pero todas las señales fueron ignoradas, y cuando eso sucede, el destino se torna implacable y busca cumplir a como de lugar la ley más importante de la magia “TODO EL BIEN Y TODO EL MAL QUE HAGAS REGRESERÁ A TI POR TRIPLICADO”.
La suerte de cientos de magos y brujas que habían sido malvados ya estaba echada, y no había conjuro o poción alguna que pudiera salvarlos ... así debía ser, estaba escrito, y era lo justo. Pues por largo tiempo aquellos hechiceros habían abusado de su poder, y era hora de que pagaran por sus descuidos y prepotencia.

Todo había empezado la mañana del día de brujas, cuando los aquelarres se adentraron en el corazón del bosque para comenzar los preparativos de su gran celebración; por doquier se veían a brujas y magos por igual adornando las ramas de los altos árboles con faroles de vistoso papel y los senderos hacia la gran fogata estaban delineados con hermosas calabazas talladas.

En otra parte del bosque ya comenzaban a hervir los negros calderos de vino rojo endulzado con miel y aderezado con canela cardamomo y bayas de todos los colores, algunos magos llegaban ya con crujiente pan recién horneado y otras tantas brujas llegaban a vuelo de escoba con bellos canastos de frutas y toda clase de platillos deliciosos.
Pero en el rincón más alejado del bosque yacían en jaulas todos los animales que usaban los hechiceros para sus encantamientos.

Había un hermoso cuervo de un raro plumaje azulado, cuya jaula era tan pequeñita que nunca podía extender sus alas,y como sus plumas eran tan mágicas ya sólo tenía unas cuantas, pues el mago que lo capturó se las había arrancado casi por completo.
En otra jaula ya desvencijada estaba un sapo grande y cachetón que tenía demasiado calor, pues la dueña olvidó ponerle agua, y el sapo estaba a punto de llorar de sed.
Junto al sapo estaba un conejito blanco, esponjado y temeroso que se sobresaltaba con el menor ruido y sujetaba sus orejitas susurrando ¡uy que miedo! Y es que el mago que lo poseía le encantaba hacer el truco del conejo en el sombrero, pero siempre sacaba al animalito por las orejas y lo mostraba a una multitud que gritaba para luego ser empujado en esa jaulita en la cual no podía correr y ya había olvidado como se sentía recostarse en el pasto o cavar un agujero en la tierra ... también había serpientes, tarántulas y por supuesto muchos gatitos negros que ansiaban ser acariciados y acurrucarse en el regazo de alguna bruja buena, pero en cambio estaban en esas incómodas jaulas por horas y horas, solos sin nadie con quien hablar y cada luna llena les cortaban los bigotes o los hacían salir a espantar tan sólo para que alguna persona malhumorada les aventara un zapato.
Entre aquellas criaturas también se encontraba un grandioso buho blanco cuya cara semejaba a una luna llena, sin embargo, aquel no era un buho común y corriente él era el gran Lebenlicht, un mago de antiguo linaje y alto rango que había querido convertirse en buho para volar libre por el mundo y aprender el lenguaje de la luna, para ser el confidente del viento y conocer el nombre y la historia de los árboles y las plantas; pero antes de que pudiera terminar su primer vuelo fue capturado, enjaulado y despojado de su mágico plumaje, por ello no podía convertirse de nuevo en ser humano.

Pero a pesar de todo el gran mago Lebenlicht se alegraba de haber sido capturado, porque el destino lo llevó hasta allí para que ayudara a esos animalitos que no podían defenderse solos.
El mago sabía que en un día tan especial como el halloween la magia sería mucho más intensa y retornaria con el doble de poder para hacer justicia.
-            Hermanos queridos –decía el mago- estén tranquilos, los días de encierro, tristeza, maltrato y miedo se han terminado ...
-            un buho –interrumpió el cuervo- por más lindo que sea no puede ayudarnos, estas enjaulado igual que nosotros, a ti también te han cortado el plumaje de las alas ... tu alma también fue encerrada, y el brillo que aún poseen tus ojos se desvanecerá rápidamente, no hay nada que puedas hacer.
-            El destino –replicó el mago- se ha encargado de traerme hasta ustedes en este portentoso día, y no soy solamente un buho, soy un mago ... 
-            ¡Uy que miedo! –decía tembloroso el conejito en su jaula mientras sujetaba sus orejas con todas sus fuerzas-
-            ¡Por favor no teman! No todos los magos somos iguales.
-            ¡Croac, mentira! –respondió el sapo- todo lo que los magos y las brujas quieren ... croac... es aprovecharse de nosotros ...croac ... a ustedes no les importamos ... croac ... abusan  de nosotros ... croac ... no les basta con maltratarnos ... croac... tambien nos quitan nuestra libertad ... croac solo para cumplir sus caprichos y hacer su magia egoísta... croac.
-            Tienes toda la razón querido sapo ...
Cuando los animales escucharon aquellas palabras salir de los labios del mago se quedaron perplejos, nunca antes habían escuchado a ningún hechicero aceptar los crueles actos que cometían; entonces supieron que aquel mago hablaba con la verdad, supieron que podían confiar en el y creer sus palabras.
-            yo, el mago Lebenlicht, portador de la promesa del sol y de las tradiciones de la luna, les prometo que no volverán a sufrir, los protegeré no solamente con mis palabras, mi magia, y mis actos, sino con mi vida, pues ante los ojos de las estrellas todos los seres vivientes somos hermanos, todos portadores de las semillas del universo y por ende somos iguales ... y esta noche, la noche más mágica y excelsa del año, la magia actuará a su servicio. Esta noche es su noche.

Entonces, los animales, más tranquilos y convencidos de que aquel mago los ayudaría siguieron sus instrucciones al pie de la letra y esperaron pacientemente a que el sol se ocultara en el horizonte para que los hechiceros comenzaran sus festejos, así, justo cuando magos y brujas se encontraban rodeando la gran fogata que iluminaba el bosque los animalitos desde sus jaulas comenzaron a decir su encantamiento:
“Magia del sol, magia de la tierra, magia que navegas en las estrellas y cabalgas en el viento, escucha la tristeza en mi voz, siente el miedo que domina mi corazón, ven y enséñale a estos hechiceros malvados su lección, tres veces tres es la regla, tres veces tres regrésales su mala intención”. 

Aquellas palabras poderosas guiadas por la magia de Lebenlicht resonaron en el bosque y el viento comenzó a soplar furioso, fuerte y cada vez más fuerte, la luna, majestuosa e inmensa que antes brillaba suavemente se tornó roja de furia en un instante e iluminó los rostros de los hechiceros mientras las ramas de los árboles crujían y sujetaban a cada mago y cada bruja que habían sido malvados y egoístas, así, ante la luna roja el mago Lebenlicht pudo por fin regresar a su forma humana, abrió las jaulas de los animalitos y señalándolos dijo:
¡Ustedes se creen superiores porque son humanos, pero no hay nada humano en maltratar a otro ser viviente, en especial cuando no se pueden defender, no hay nada humano en ver su dolor e ignorarlo, no hay nada humano en negarles su libertad! ¡y ciertamente no hay nada mágico en ello! Se supone que somos portadores de luz, suficientemente poderosos para construir ... ¡construir! ¡no destruir! ¡se supone que somos guardianes y protectores de esta tierra y todo lo que hay en ella! ... ¡que la magia los perdone ... si es que acaso ese es su destino!

Al terminar de decir esas palabras un estruendoso relámpago cimbró la tierra y el cielo cubriendo el bosque con un resplandor cegador y donde antes estaban los hechiceros ahora solo había cientos de figuras de hechiceros hechos de caramelos de todos colores y sabores ... 

caramelos que hasta hoy en día son repartidos por cierto mago que vive tranquilo en alguna calle de alguna ciudad en la que comparte su casa con un hermoso cuervo de plumaje azulado, un sapo cachetón y un conejito que ahora vive feliz en un inmenso jardín.

Así que estén atentos cuando esta noche salgan a pedir dulce o truco, pues tal vez estén tocando a la puerta del gran Lebenlicht, y si son buenos y son amables portadores de luz, les contará de los viajes que ha empredido como buho ... pero, mis niños, si acaso ustedes tienen el corazón oscuro y el egoísmo les suena familiar, es mejor quedarse en casa, cerrar las ventanas y no salir ... en especial si la luna se torna roja, pues uno nunca sabe el momento en el que la magia nos devuelva lo que merecemos en verdad ...
Ahora si me disculpan, debo atender la puerta, es hora de entregar caramelos ;) 

lunes, 29 de octubre de 2012

NOCHE DE BRUJAS


NOCHE DE BRUJAS

Autora: Elizabeth Segoviano ©copyright 2012
Hay una noche cada otoño que es muy especial.
Una sola noche y nada más, en la que todos los seres mágicos salen a festejar.
Hadas, brujas, duendes y monstruos por igual, usan sus mejores galas y salen
de los bosques encantados para recorrer las calles de la ciudad.
¡Pero no debes temer!
Pues esta noche no es para asustar.
Las criaturas mágicas sólo quieren tocar a tu puerta, pedirte ricos dulces, 
y quizá jugarte alguna broma que te haga carcajear.

¡Es la noche de brujas!
Que esta llena de azúcar y chocolates, gritos, risas y disfraces.
La noche mágica en que las hadas pueden ser traviesas y las brujas son buenas.
La noche en que las sombras y los monstruos se hacen tiernas bromas
y comparten gustosos sus majestuosos botines de dulces recolectados.

¡Es noche de brujas! ¡No puedes dormir!
Hay que asar malvaviscos y contar cuentos de miedo,
hay que bailar y brincar hasta el amanecer,
porque no hay otra noche como esta.
Una noche llena de magia traviesa.

Tan sólo escucha al viento que corre alegre aullando como lobo.
Corre para despertar a la luna llena
y que con ella salgan a jugar todos los espíritus buenos,
los magos distraídos, fantasmas burlones y todos los niños retozones.

¡Es noche de brujas!
¡La mejor del año, sí señor!
Juguemos a ser criaturas mágicas, originales, raras y fenomenales.
¡Juguemos hasta el amanecer y comamos dulces hasta enloquecer!

Soñadores, como se han portado bien mañana les dejaré un cuento de mucho misterio!!!!!!! ¡¡¡feliz noche de brujas!! xoxo, Eliz

viernes, 26 de octubre de 2012

¡LA HUELGA DE LOS MONSTRUOS!


LA HUELGA DE LOS MONSTRUOS
Autor: Elizabeth Segoviano TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 101720112800-14 

Algo estaba definitivamente mal … era evidente. En cientos de países alrededor del mundo se podía ver a chicos y grandes confeccionando o comprando terroríficos disfraces para celebrar el día de brujas y el día de muertos .
Horribles máscaras, pelucas, sangre falsa y asquerosas verrugas se vendían al por mayor, todo eran risas, alegría, caramelos, festejos y bromas … y esto había sido la gota que derramó el vaso, pues desde lo más profundo de la oscuridad, ocultos en las sombras todos los monstruos habidos y por haber observaban atentos aquellos festejos sintiéndose indignados, ridiculizados, humillados, mortificados, deprimidos, deshonrados, y, sobre todo, total y completamente ignorados.
Así que aquel día los monstruos tomaron la resolución de ponerse en huelga y no volver a provocar un solo susto hasta que se les reconociera su trabajo y fueran respetados.
Seguramente ustedes se preguntarán ¿qué tiene de malo que los monstruos dejen de asustar? Bueno, déjenme explicarles que todo, absolutamente todo, tiene un lado bueno y uno malo, positivo y negativo, oscuro y brillante, para que haya luz debe haber oscuridad y viceversa, es así como existe un balance en el universo … y cuándo éste se rompe, cosas terribles pueden suceder …
Entonces el día 30 de octubre el líder de la liga mundial de monstruos y espectros que es nada más y nada menos que un demonio llamado Belfegor (quien se dice es de los demonios más inteligentes) anunció en su perfil de facebook que todos, absolutamente todos los miembros de la liga mundial de monstruos debían reunirse para una asamblea urgente los días 1 y 2 de noviembre en Pátzcuaro estado de Michoacán en México ya que todos saben que la celebración del día de muertos más grande y espectacular se lleva acabo en esas latitudes. así que mientras los habitantes de Pátzcuaro se preparaban para las fiestas decorando los cementerios con vistosas ofrendas llenas de fresca y jugosa fruta, cientos de veladoras, coloridos mantelitos de papel picado, calaveras de azúcar y chocolate, aromático incienso que se esparcía llamando a los espíritus y largos caminos de pétalos de flor de cempazúchitl que le mostraba a los fieles difuntos cómo regresar a nuestro mundo por una noche, los monstruos aprovecharon para seguir a las almas que regresaban a visitar a sus familias y entrar al mundo de los vivos, así poco a poco llegaron a México monstruos de todas partes del mundo, desde Inglaterra llegaron el hombre lobo, el monstruo del lago Ness, el doctor Jeckyl y mister Hide, Frankenstain y un enorme grupo de distinguidas brujas, desde Transilvania encabezando la delegación vampírica llegó el conde Drácula muy bien acompañado de una docena de momias procedentes de Egipto que al ver a sus hermanas momias mexicanas de inmediato se sintieron como en casa; también desde España arribaron los nuberos y el señor del saco, de Estados Unidos el boogie man, las célebres brujas de Salem, la señorita Bloody Mary, desde México hicieron presencia la elegante catrina, la llorona, los nahuales, cheneques, y cientos de miles de fantasmas chocarreros, demonios y poltergeist de todo el mundo.
¡SE VEN SE SIENTEN LOS MONSTRUOS ESTÁN PRESENTES! –se escuchaba mientras Belfegor se dirigía al frente para hablar- ¡SE VEN, SE SIENTEN LOS MONSTRUOS ESTÁN PRESENTES!
- ¡Atención! –decía el líder Belfegor- estamos aquí reunidos en esta importante fecha para pedir … ¡no! Exigir el respeto y el trato justo que nos merecemos.
- ¡SI!- decían todos los monstruos al unísono ¡LOS MONSTRUOS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS! ¡LOS MONSTRUOS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS!
- ¡Calma compañeros! –decía la catrina- ahora hay que hacer nuestro pliego petitorio y ver que nuestras demandas sean cumplidas
- ¡Queremos nuevos vendajes! –gritaban las momias-
- ¡Y yo quiero que se me garantice carne fresca! Aullaba el hombre lobo!
- ¡TONTERÍAS! –interrumpió abruptamente el conde Drácula- ¡nada de eso es relevante! Lo que de verdad importa es que se nos reconozca el trabajo que hacemos, que nos respeten.
- ¡SI, SI ,SI! –vitoreaban todas las espantosas criaturas- ¡HUELGA! ¡HUELGA! ¡HUELGA!
así desde aquel momento, los monstruos dejaron de hacer su trabajo, no más sustos en ninguna parte del mundo … y aunque se podría pensar que eso es algo bueno, en realidad es todo lo contrario, pues cuando un niño o niña se porta muy pero muy mal sus padres o abuelos les dicen “si te no te portas bien vendrá el coco y te llevará” o el señor del saco o la llorona, y cuando un niño ha sido realmente malo, entonces los fantasmas y demonios se acercan a ellos en sus sueños y entre las sombras les propinan tremendos sustos para que se porten bien … pero sin monstruos corrigiendo a ese comportamiento, todos los niños alrededor del mundo estaban comportándose terriblemente.
Por doquier se veía a niños y niñas gritándole a sus abuelos si no les daban dulces, trepándose a las espaldas de sus padres como si fueran caballos, jalando el pelo de sus mamás para que los llevaran de paseo, molestaban a sus profesores, se molestaban entre sí, y no importaba que castigo o que amenazas recibieran, como no había monstruos que los asustaran y reprendieran simplemente seguían portándose mal.
Mientras tanto en la liga internacional de monstruos mataban el tiempo jugando cartas, pasaban el bote para recaudar dinero para su causa y poder comprar sándwiches y refrescos y para hacer más carteles que explicaran el porque de su descontento.
Ante tal escenario padres, y maestros convocaron a una reunión de emergencia con las huestes angelicales para llegar a una solución, y decidieron que esta vez los ángeles tomarían cartas en el asunto y serían ellos quienes asustaran a los niños malos, pero este plan fracasó terriblemente porque nadie le tiene miedo a un ángel, y los niños al ver a los querubines y arcángeles también les jugaban bromas pesadas, les quitaban las plumas de sus alitas, usaban sus aureolas como juguetes y simplemente no los respetaban. Por ello los arcángeles decidieron ir a donde los monstruos tenían su huelga y les pidieron que por favor regresaran a trabajar, que todos los padres de familia, profesores, ángeles y todo mundo se habían dado cuenta de que tan importante era el trabajo que llevaban a cabo, y que no volverían a faltarles el respeto o ignorarlos.
Entonces la liga internacional de monstruos hizo que todos los papás y mamás, abuelos, hermanos, tíos, profesores, niñeras, arcángeles, ángeles, querubines y santos firmaran un contrato, los monstruos regresarían a asustar, pero a cambio debían respetarlos, y tendrían vacaciones del 31 de octubre al 2 de noviembre, fechas en que la gente debería celebrar a los monstruos, y de paso entregarle nuevos vendajes a las momias, un gran trozo de carne fresca al hombre lobo y cajitas con dulces para todos los monstruos por un trabajo bien hecho, porque sin monstruos de verdad manteniendo el orden, los niños y las niñas se habían convertido en monstruos.
Es así que ahora por este motivo celebramos el día de brujas y el día de muertos … así que celebren con alegría pero con respeto por todos esos seres extraños que ayudan a mantener el orden en el universo.


martes, 23 de octubre de 2012

¡¡¡UN FANTASMA EN LA HABITACIÓN!!!

SOÑADORES, SEGUIMOS CON LOS CUENTOS DE HALLOWEEN ;D





¡¡¡UN FANTASMA EN LA HABITACIÓN!!!
Autor: Elizabeth Segoviano
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR
registro público 032011-101711562800-14


Ocho campanadas ya daba el reloj de la sala de estar y la pequeña Aby ya se preparaba para luchar. Pues nada había en el mundo que ella detestara más que las ocho campanadas que gritaban que ya era hora de meterse en la cama y soñar. Aby juraba que cuando la puerta de su habitación se cerraba, cosas muy extrañas pasaban.
Pero cuando mamá o papá llegaban jamás encontraban nada. La niña decía que algo se ocultaba en la oscuridad, quizá eran duendes, traviesos y malolientes, o un cuervo que no quería que ella se cepillara los dientes. Ella aseguraba que al otro lado de su ventana noche a noche aparecía una visión o un fantasma, quizá el espíritu de la navidad pasada.
Fuera lo que fuera Aby no quería subir a su cama, ni apagar luz alguna de la casa. Noche tras noche era la misma historia, apenas cerraban la puerta de su recámara, a la pequeña algo le asustaba y salía en tremenda carrera a ocultarse entre los brazos de papá. Más los padres ya lo habían oído todo, que si eran brujas o fantasmas, o quizá un lindo extraterrestre, ya nada le creían y sólo querían que la niña durmiera tranquila sin rebotar toda la noche de cama en cama.
Así que en una fría noche sin luna el papá de la nena ofreció quedarse a dormir en su habitación, a ver si por lo menos comprendía que era lo que tanto asustaba a su niña.
Y al escuchar las temibles ocho campanadas las luces se apagaron y todos fueron a dormir, Aby y su mamá ni siquiera había cerrado los ojos cuando entró corriendo más rápido que un trueno el papá de la pequeña, y tiritando como una hoja dijo que algo terrorífico quería entrar por la ventana.
Entonces la mamá corrió a la otra habitación y con mucha fuerza, valentía y entereza abrió la ventana lista para enfrentar a aquella abominación… Pero no había abominación, ni alma descarnada, ¡no era un espíritu errante, ni siquiera el de la navidad pasada!

Tampoco era un extraterrestre perdido, o un monstruo aturdido, todo lo que había era un gatito más blanco que la luna, un gatito sin hogar y desnutrido, un gatito que deambulaba rogando que alguien lo cuidara y lo mimara…
Así que la mamá metió a la casa al animalito, le dio un buen baño tibio, lo secó, lo peinó, lo esponjó, le puso un lindo listón rojo con un pequeño cascabel, le dio un gran tazón de leche y una rebanada de panqué. Aby, su mamá y su papá lo nombraron miembro oficial de la familia, con el respetable título de guardián, y le dieron un nombre sin igual que recordara a todos cómo había llegado el gatito a su habitación… FANTASMA le pusieron, y por fin aquella noche todos en paz durmieron con su fantasma ronroneando en la habitación.

domingo, 21 de octubre de 2012

YA VIENE HALLOWEEN :)

Mis queridos soñadores ya vienen mis fiestas favoritas del año, HALLOWEEN y EL DÍA DE MUERTOS, así que para estar a tono con las festividades subiré algunos cuentos sobre estos temas ... ¡pero no se asusten! Ya se que no les gustan mucho los cuentos de terror, por ello les prometo cosas lindas ... y si se portan bien subiremos el tono con algún cuento misterioso :D
Espero que disfruten tanto como yo estas fiestas y se diviertan y recojan muchos dulces y adornen sus ofrendas, pero sobre todo, que pasen estas fiestas divertidas con las personas que más aman :)
Entonces empecemos a celebrar con un cuento que me han pedido mucho y que se titula "LA GÁRGOLA VERDE" los quiere Eliz, aspirante a escritora y empedernida brujita soñadora :)




LA GÁRGOLA VERDE

Autora: Elizabeth Segoviano
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14

Entre inmensos y grises nubarrones se alzaba altivo el gótico castillo.
Con sus altísimos y coloridos vitrales y las amplias torres rodeadas de oscuros retorcidos corredores.

Pero lo que daba de verdad escalofríos no eran las extrañas sombras, los relámpagos ni truenos; tampoco el tenebroso eco que recorría los rincones.

Lo que hacía temblar hasta a los huesos eran los lastimeros gritos de una gárgola que cada noche en punto de las doce comenzaba su concierto de alaridos.

Mas no eran causados por un embrujo, maldición o hechizo ...
Las eternas quejas e interminables lloriqueos eran causa de la hora de la cena.

Pues a nuestra gargolita no le gustaba el menú; porque entre la sopa de Ñu, las chuletas de cocodrilo, el asado de avestruz y uno que otro filete de búfalo distraído, la gárgola se sentía infeliz.
Ya que sus tripitas chirriaban igual que una lombriz en el pico de una perdiz.

Su fría lenguita de gárgola no apetecía los viscosos platillos que cocinaba su tío, ni las chuletas ahumadas de su abuela malvada; tampoco la hirviente sopa que su mamá le daba en la boca.
¡No!
La gargolita pálida y gris añoraba cosas crujientes, jugosas, sabrosas ... algo que pudiera comer con un mondadientes.

Cosa más extraña no podía imaginar la familia Gárgola al notar que su hijita no era como los demás.

Así que una noche de torrencial tormenta el papá Gárgola voló hasta llegar a una montaña, hogar de una bruja hermitaña.
Allí la bruja le leyó los caracoles, la baraja, las runas, el té, el café ¡y hasta la planta de los pies!

Pero todo apuntaba sólo a una posible solución ...
¡Algo verde! –decía la anciana- muchas hojas, un par de tomates, berros silvestres, unos cuantos champiñones, un poco de brócoli, ramitas de apio, un diente de ajo; usted sabe, todo limpio, bien cortado y en un taco. 


¡Cosa más rara!-exclamaba el papá-pues él no sabía cómo ni dónde buscar los vegetales que a su hijita podrían consolar.

Mas viendo la bruja la angustia del papá, su corazón añejo se ablandó igual que el queso, y tomando una canasta salió a su mágico huerto escogiendo vegetales grandes, jugosos y frescos.

Gracias miles-decía alegre el papá- ahora si su niña podría dejar de llorar.
De regreso en el castillo con los ingredientes, y pelando los dientes por el frío, papá gárgola se puso sus lentes, tomó el cuchillo y comenzó a picar un pepino muy fino.

Con un toque de sal, un chorrito de limón, y una pizca de comino en un elegante platón sirvió la verde ensalada sobre la enorme mesada.

Alrededor de los candelabros la familia entera rezaba por un milagro.
¡Que la niña comiera algo! Cualquier cosa ¡lo que fuera, incluso un nabo!

Entonces se sentó la pálida gargolita lista para llorar en cuanto le ofrecieran un costillar.
Pero enorme fue su sorpresa al ver sobre la mesa la verde y apetitosa ensalada, y más allá había dulsísimas rodajas de piña para contentar a la niña, y también un poco de kiwi y cerezas para la dulce princesa que gustosa engullía lechuga, pepinos, espinacas y albahaca.
Risas y cantos se escucharon por todo el castillo ¡viva! ¡viva! ya no había alaridos ni llanto.
La gárgola era feliz con su barriguita llena de germen de trigo y té de anís.

Y felices eran todos porque la hora de la cena ya no era una tortura ni una pena.

Entre inmensos y grises nubarrones se alza altivo el gótico castillo.
Hogar de la única y original gárgola verde que no tiene igual.

miércoles, 10 de octubre de 2012

CUENTOS EMPOLVADOS: EL CIRRO QUE SÓLO SABÍA VOLAR


EL CIRRO QUE SÓLO SABÍA VOLAR
Autor : Elizabeth Segoviano
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14
Ilustración de Jesús Buoh Garcia, http://boskencantado.blogspot.mx/

Allá en lo alto, pero bien alto; en el techo del mundo, se encontraba el viento hilando grandes cantidades de nubes, las había de todas formas y tamaños y cada una estaba destinada a hacer una tarea en específico, la niebla debía sobrevolar a ras del suelo para humedecer ligeramente las plantas, los cúmulos, que son nubes más esponjosas y blancas viajaban por todo el mundo, acompañando a los aviones, adornando las cimas de las montañas, luego seguían los cúmulonimbos, que eran muy vanidosas porque podían crear rayos y truenos que cimbraban la tierra y también proveían de lluvia el mundo entero manteniendo así la vida .
Sin embargo, el viento ya llevaba tantas horas sentado hila que hila que comenzó a quedarse dormido y así nació un trocito; bueno ,mejor dicho un jirón de nube que al despertar notó que no era como todas las demás nubes, ella no podía humedecer las plantas y era tan pero tan ligerita que comenzaba a volar alto y más alto que cualquier cima de montaña.
Con cuidado se acercó a sus hermanas nubes y les preguntó :
- ¿Y yo qué soy?-pero su vocecita era igual de suave que ella y nadie le hacía caso, así que abrazándose a sus hermanas cúmulonimbos gritó con todas sus fuerzas una vez más ¿¡Y yo qué soy!?
- Tú-respondió hechando rayos y truenos una de ellas-¡eres nada! Ni a nube llegas.
- ¡Pero yo tengo que ser una nube!-gritó angustiada la nubecita- a mí también me ha hecho nuestro padre el viento, debo ser una nube.
- Si eres una nube, entonces deberías poder hacer nevar, o llover, sacar relámpagos o ya de perdida debías poder dar siquiera un poco de sombra, dime ¿puedes hacer algo de eso?
La nubecita se concentró con todas sus fuerzas deseando poder llover, mas al escuchar la estrepitosa risa de sus hermanas abrió los ojos y se dio cuenta de que en vez de llover lo único que había logrado era flotar tan pero tan alto que por poco y se sale del planeta.
-¿lo ves?-gruñeron sus hermanas-no eres más que un remedo de nube- y mientras se alejaban con sus burlas la nubecita se quedó en el techo del mundo solita, desconsolada y triste- .
Entonces el viento que acababa de despertar le preguntó :¿Porqué estás triste hijita?
- Porque no soy nada .
- ¿Cómo que no eres nada? ¿quién ha dicho semejante tontería?
- Mis hermanas nubes .
- ¡Ah! Pero ellas se equivocan, tú eres una nueva clase de nube
- ¿De verdad?
- ¡Pero claro!
- ¿Y cómo me llamo?
- Tú te llamas Cirro .
- ¿Cirro? Suena bonito ... y... ¿qué hace un Cirro?
- Un Cirro ... –decía el viento acariciando suavemente a la nubecita- ¡un Cirro como tú puede hacer cualquier cosa!
- ¿Cualquier cosa?- pensaba el Cirro- pero ¡yo quise llover y no pude!
- ¿Llover?-preguntó incrédulo el viento- llover es bueno, pero es algo ordinario ¿no crees? Casi todas las nubes llueven ¿es eso lo que realmente quieres?
- Entonces, si no lluevo ¿qué hago?
- ¡LO QUE TÚ QUIERAS!
- ¿Y eso cómo se hace?
- ¡Ah! ¡pues muy sencillo! ¡Busca!
- ¿Buscar qué?
- ¡Ah!-suspiraba tiernamente el viento- ¡Mi Cirro bonito! Busca un no sé qué que qué se yo que te haga feliz.
- ¿Un cómo de qué?
- ¡Vuela mi pequeño Cirro! ¡Vuela, busca, descubre!
- ¿Y si no sé cómo? ¿Y si no lo encuentro?
- ¡Lo harás! ¡vuela Cirro, vuela! ¡Que volando se llega a donde el destino espera!
Entonces, el viento con un gran beso impulsó a nuestro Cirro y así, aquel día comenzó su viaje .
- Uy sí-decía remilgosamente el Cirro- qué fácil, busca un no se qué que no se de a como ¿ y eso cómo se hace? ¿con qué se come? ¿cómo se ve un no se qué? ¡Ay sí vuela, busca! ... ¿buscar qué? ¡bah! ¡Yo creo que todo esto no es más que una chacota!
- ¿Qué es chacota?-decía un ave que escuchaba muy atentamente el monólogo del Cirro-
- ¿Y tú qué eres? -preguntó sorprendido el Cirro-
- Yo soy una gaviota ¿tú eres una nube?
- Sí .
- No eres como las demás nubes .
- Lo sé .
- ¡Eres muy bonita!
- ¿Bonita?
- ¡Claro! Las otras nubes son inmensas y no me dejan ver a donde voy, además a veces, cuando vuelo muy cerca de ellas mis plumas les hacen cosquillas y se ríen tan pero tan fuerte que empiezan a lloverme encima y hasta rayos dejan caer ¡eso me asusta! En cambio tú como eres chiquita no me estorbas ni me asustas ¿qué clase de nube eres?
- Soy un Cirro .
- ¡Oh! Pues mucho gusto Cirro ... ¿qué es chacota?
- ¿Chacota?
- Lo decías hace un momento.
- ¡Ah! Chacota es ... una burla
- ¿Burla de qué?
- Una burla buscar .
- ¿Buscar qué?
- ¡Pues no sé! ¡Ése es el problema!
- ¡Újule Julita! Pues eso si está bien extraño, yo también busco ¿sabes?
- ¿Y qué buscas?
- ¡El mar! ¿quieres venir? A lo mejor allí encuentras lo que buscas.
- ¡Bueno!
Volando por aquí y por allá dando vueltas a diestra y siniestra por fin el Cirro y la gaviota divisaron vasta cantidad de azul y cristalina agua, la brisa era salada, el sol brillaba en todo su esplendor y plateada arena se extendía como suave alfombra dándoles la bienvenida.
- ¡Es hermoso!-exclamaba el Cirro-
- ¡Sí!-respondía la gaviota- ahora no queda más que divertirnos, seguir los barcos, pescar, volar a la punta de los riscos, descansar en la playa, nadar ¡buscar aventuras!
Entonces algo fuera de lo común sucedió, el Cirro notó que su amiga gaviota estaba más que feliz, un brillo en sus negros ojitos hacía que todo resplandeciera aún más, respiraba más hondo y más rápido, su sonrisa se agigantaba con cada segundo; fue así que el Cirro comprendió lo que era un “no sé qué que qué sé yo” y también notó que aquello de las aventuras en altamar no era lo suyo, así que le dio un tierno abrazo a su amiga gaviota y se despidió no sin antes agradecerle por mostrarle lo que debía buscar, a lo que la gaviota respondió : “¡vuela Cirro, vuela que sólo volando se llega a donde el destino espera!”.
Y así, volvió a emprender su viaje el Cirro, ésta vez observando con más cautela el mundo que le rodeaba, no fuera a ser que por andar en las nubes su “no sé qué que qué se yo” le pasara de largo .
Sin embargo el concentrarse en tan exhaustiva misión le era sumamente difícil al pequeño Cirro, porque por alguna razón que desconocía, de repente sus ojitos se le cerraban y comenzaba a imaginar toda clase de aventuras y fantasías en las que, por supuesto, era el principal protagonista, y a veces ni siquiera necesitaba cerrar los ojos, pues en segundos ya se encontraba viajando por sus tierras de ensueño, fue así, en una de sus tantas “escapadas” que se sumergió de lleno en su mundo y descuidando el rumbo que llevaba se dejó ir alto y cada vez más alto, hasta que traspasó la atmósfera, la estratósfera y todas las tósferas que se topó en el camino, y siguió flota que flota a la deriva, hasta que repentinamente sintió que se atoraba con algo y abrió los ojitos de par en par y al hacerlo notó que se había enganchado en una estrella .
- ¿Acaso tú eres una nube?-preguntó extrañada la estrella-
- S... s... s... sí s... s... soy ...
- ¿No se te estará escapando el aire? ¿o sí?
- N... n... n... no es... que es... estoy as... asus... asustada.
- No temas, yo te guiaré de regreso a casa, pero, dime, a todo esto ¿qué andas haciendo por estos lares? Las nubes no deben andar por acá.
- Estaba buscando mi “no sé qué que qué sé yo” .
- ¡Ah! ¡eso es sumamente importante!
- ¡¿Cómo?! ¡¿tú sabes del “no sé qué que qué se yo”?!
- ¡Pero claro! En especial siendo estrella, debemos estar bien seguras de nuestro no sé qué que qué sé yo, porque si no lo tuviéramos no podríamos hacer nuestro trabajo ... de hecho, pequeño Cirro ,porque ¿eres un cirro verdad?
- ¿Cómo lo sabes?
- Se te nota, tienes carita de Cirro, te decía, que nadie absolutamente nadie debe ir por la vida sin su “no sé qué que qué sé yo”, es ése algo que nos impulsa a recorrer nuevos caminos ,a vencer miedos; es como un motorcito que nos hace despertar felices todas las mañanas, es una chispa que nos mantiene tibios ¡es el motivo por el cual uno piensa que la vida es hermosa!
- ¡WOW!-Gritaba emocionado el Cirro- ¿Y CÓMO LO ENCUENTRO? ¡DIME, DIME, DIME!
- ¡Ah! pequeño Cirro-decía cándidamente la estrella- ¡volando Cirro! ¡que volando...
- ¡Se llega a donde el destino espera!-interrumpió impaciente el Cirro- Sí ya sé, todos me dicen eso ,pero ¡mira! ¡mira ya todo lo que he volado! Y no he encontrado nada ... creo que yo no tengo el “no sé qué que sé yo” ...
- Claro que lo tienes ,pero debes ser paciente, anda, quita ésa carita triste ¡y recuerda mantener la mirada siempre bien alta, hacia el horizonte, hacia arriba, al infinito! Ven, te llevaré de regreso a casa ¡sujétate bien porque iremos a toda máquina!
Al principio el Cirro estaba algo asustado, así que se abrazó con todas sus fuerzas a la estrella y cerró los ojos, pero de a poquito el miedo desapareció y se decidió a ver lo que ocurría, entonces notó que sobrevolaban hermosos bosques, altas montañas, y océanos y todas las criaturas que allí habitaban parecían tener su “no sé qué que sé yo”, porque vivían felices gozando de los paisajes, el viento, la lluvia y de estar con sus familias .
Sin embargo cuando sobrevolaron por grandes ciudades el Cirrro notó que la mayoría de las personas estaban tristes, enojadas, siempre con la mirada fija en el piso y nunca sonreían.
- ¿Estrella?-interrogó preocupado el Cirro- ¿porqué los humanos no están felices como los animalitos? Ellos también son libres para correr por donde quieran, ellos también pueden ver hermosos paisajes y crear cosas espectaculares ... ¿porqué no tienen su “no sé qué que qué sé yo”?
- ¡Ah mi pequeño Cirro! Los humanos son muy especiales, ellos necesitan inspiración, necesitan que su imaginación sea alimentada todo el tiempo, y eso no es cosa fácil, a veces nosotras las estrellas bajamos cerquita de ellos para darles polvos estelares, y brillo a sus miradas, pero están tan encerrados en sus mundos grises que ni siquiera nos ven.
Fue en ése instante en que nuestro Cirro sintió aquella chispa de la que le había hablado la estrella, ése calorcito que le hacía sentir más vivo que nunca y cerró los ojos y se concentró fuerte y más fuerte hasta que comenzó a llover sobre la ciudad, sólo que su lluvia no era la lluvia común y corriente que conocemos ¡no! ¡El Cirro llovía sueños! Chiquitos ,grandes, bonitos brillantes de todas formas y colores y caían suavemente sobre las ciudades empapando a todos de un “no sé qué que qué se yo” que comenzó a iluminar a todo mundo haciendo no sólo que la vida fuera más hermosa, sino que gracias a su lluvia la gente se animaba a esforzarse mucho para ver ésos sueños hechos realidad.
Y desde lo alto, pero bien alto, en el techo del mundo, se escuchaba decir al Cirro “¡VUELEN, VUELEN QUE SOLO VOLANDO SE LLEGA A DONDE EL DESTINO ESPERA!”.