domingo, 17 de junio de 2018

LOS PÁJAROS ¿BOBOS?


Autor : Elizabeth Segoviano
todos los derechos reservados registro público SEP-INDAUTOR03-2011-1017-11562800-14

Lejos, bien lejos; allá donde las luces boreales pintan el cielo, los hielos son eternos y las noches parecen serlo, hay un basto territorio donde reinan libres y soberanos los pingüinos.
A simple vista todos parecen iguales, todos son blanco y negro, esponjositos, ninguno puede volar y todos, pero todos, caminan graciosamente. Sin embargo, al igual que nosotros, cada uno es diferente y tienen distintas capacidades; algunos son magníficos pescadores, otros pueden entonar ingeniosos cantos, o recordar complicadas rutas hacia lugares secretos donde nacen los bebés pingüinos.

Justo en uno de ésos lugares fue que un pingüino llamado Mabo se convirtió en papá por primera vez ... ¡y por mera casualidad! Porque en un día de muchas tormentas y ventiscas alguien había perdido un hermoso huevo de polluelo, Mabo recorrió todo el lugar, cada iceberg y cada cueva, preguntó por aquí, por allá y acullá, interrogó a cada papá pingüino, y miraba con sospecha a cada mamá, pero al no encontrar a los padres decidió adoptar al polluelo.

Desde el principio todos los demás pingüinos dudaban que Mabo fuera un buen padre, porque era muy distraído y nunca de los nuncas hacía las cosas como los demás; por ejemplo, él rara vez caminaba largas distancias, prefería tirarse de barriga y deslizarse sobre ella, aún le encantaba jugar sin cesar todo el día, se lo pasaba haciendo bromas a diestra y siniestra y realmente no le importaba no ser un buen pescador, porque le encantaba comer nieve; además, y como si todo eso fuera poca cosa era el único pingüino que no había encontrado esposa, por lo que en vez de llamarlo Mabo le decían Bobo.

Sin embargo Bobo no podía abandonar a aquel ser tan indefenso, lo mantuvo a salvo y abrigado y con el paso de los días nació una hermosa pingüinita a la que llamó Anja ... Anja Bobo.
Bobo estaba muy orgulloso de su pequeña, era fuerte y muy lista, fue la primera en aprender a caminar y era sumamente curiosa, hecho que no alegraba mucho a las mamás pingüinas que se sentían celosas al ver que nuestro amigo era un buen papá ... y mamá.
- No puedo creer que ésos ... ésos pájaros Bobo sean mejores-decía enojadísima una pingüina-
- Sí, yo creo que es pura suerte-decía otra- ¿acaso no han visto como es que pesca? ¡no parece uno de nosotros! ¡un pingüino pescando con una caña y carnadas! ¡cuando se ha visto!
- ¿Y ya vieron que le enseña a jugar pelota a la pequeña? ¡una chica jugando pelota! ¡qué escándalo!

Todo eso era cierto, Bobo no sabía pescar de la misma forma que todos ¡pero funcionaba! Ellos no pasaban hambre y hasta atrapaban peces demás para darle a aquellos que no habían conseguido nada, y él no veía que había de malo en que su pequeña Anja supiera jugar pelota o se deslizara por empinadas colinas igual que hacían los chicos. Después de todo, su hijita jugaba igual con muñecas que con balones de fútbol, lo mismo dibujaba que ganaba carreras. Aún así, todos les hacían burla porque además, nuestro amigo sabía cocinar, hacer la limpieza, zurcir calcetines, lavar la ropa y hasta cantar canciones de cuna que pararan el llanto de su pequeña cada vez que le hacían burla en el colegio gritándole “pájaro bobo”.
- Dulce Anja no llores más, la Luna contigo vendrá a jugar y papá te dará un helado color del cielo que sepa a vainilla y mil cosas más ...
- ¡Ay papi!-lloraba Anja-
- ¿Qué pasa princesita?
- Es que en la escuela dicen que no somos una familia normal.
- ¿Normal? ... ¿y qué es normal Anja?
- No sé...
- ¡Exacto! Mira, lo que es normal para alguien no lo es para otros, por ejemplo, uno pensaría que es normal que todos los pájaros vuelen; pero nosotros somos pájaros y no podemos volar, y, sin embargo, eso no nos hace anormales, nos hace diferentes, un león jamás podría encontrar normal vivir entre tanta nieve, ni nosotros en aquel calor abrasador de la sabana y no por ello el león deja de ser normal, todos somos diferentes ¡y eso es bueno! Así podemos aprender mucho de otros seres, si todos fuéramos iguales ¡qué aburrido! ¿no crees?
- Sí ... pero ...
- ¿Qué mas sucede en ésa cabecita tuya?
- Los chicos dicen que tu yo no somos realmenLOS PÁJAROSte familia porque no soy tu hija ...
- ¡Qué tontería más grande!-decía Bobo indignado-tú y yo somos familia tanto o más que cualquier otra familia en toda la Antártica ¿sabes porqué?
- No
- Porque yo elegí ser tu papá, porque yo te cuidé desde que eras un hermoso huevo, porque la vida me envió el regalo más grande y bonito que jamás hubiera podido desear ... verás Anja, lo que nos convierte en una familia es nuestro cariño, porque yo te quiero muchísimo ... dime ¿tú me quieres?
- ¡Más que a nadie!
- ¡Eso es todo lo que importa! Nos queremos mucho, yo te cuido, veo que no te falte nada y también nos divertimos ...y no hay algo en este mundo que yo no haría por verte feliz ... y, hasta donde yo sé, eso es lo que hacen los papás, además aquí hay muchas familias que son distintas, algunos pingüinitos sólo viven con sus mamás o con sus abuelitos y no quiere decir que no sean una familia, mientras se quieran y sean felices son una familia ... puede que sea una familia pequeña o algo fuera de lo común como tú yo, pero una familia al fin y al cabo ¿entiendes?
- Si papi .

Desde ése día Anja no volvió a llorar cada vez que la llamaban pájaro bobo,
porque; después de todo, ése era su apellido. Y tampoco le importaba que todo mundo la observara asombrado cuando jugaba a la par con los chicos, porque así era feliz, y con el tiempo otras pingüinitas aprendieron de ella y todos jugaban juntos sin importar si eran chicos o chicas; porque después de todo ¡todos eran pájaros! Aunque sólo dos eran pájaros bobos.


miércoles, 13 de junio de 2018

EL NINJA SIN SOMBRA



Autor: Elizabeth Segoviano

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR registro público 03-2011-101711562800-14




Todos los días era la misma historia, a la hora del recreo nadie, pero absolutamente nadie quería jugar con O´Ren Sin-Ta´lento –¡es demasiado alto, muy flaco, tiene dos pies izquierdos, y los reflejos de un caracol sin caparazón!– eran sólo algunos de los crueles comentarios que O´Ren Sin-Ta´lento tenía que soportar ...
Era cierto, no era muy coordinado, era un chico sumamente alto, desgarbado, tímido y siempre tenía la mirada bien fija en el piso, e invariablemente el equipo en el que jugara perdía una y otra vez, no importaba el juego... fútbol, básquetbol, voleibol incluso jugar al escondite era algo prácticamente imposible para O´Ren, pues no había lugar suficientemente grande en el cual se pudiera ocultar, por lo que nuestro amigo prefería pasar el tiempo a solas.


Pero el destino siempre encuentra alguna forma de llevarnos a donde realmente pertenecemos, y eso fue lo que ocurrió el día en que O´Ren se enteró junto con todos sus compañeros que su colegio había quedado inscrito en una competencia de juegos; al escuchar aquellas noticias sus colegas de inmediato sugirieron que mandaran a O´Ren al colegio rival para que perdieran, o que lo enviaran de vacaciones, que se reportara enfermo o que de plano se mudara de ciudad.  Nuestro amiguito era muy tranquilo y paciente, pero todos tenemos un límite, y O´Ren había llegado al suyo, por lo que decidió demostrarles a todos que no era un debilucho nerd cualquiera ... (bueno, sí era un nerd, pero no era debilucho ... bueno eso también ¡pero no era un cualquiera!)


En cuanto nuestro amigo llegó a casa lo primero que hizo fue dirigirse a su fiel computadora y teclear en el buscador “escuelas de artes marciales” en segundos aparecieron cientos de opciones, pero hubo un anuncio que definitivamente había captado su atención : “¿sin fuerza? ¿sin actitud? ¿sin personalidad? ¿sin talento? ... el entrenamiento del maestro ascendido nivel cuatro honorable ninja supremo de la orden del dragón comelotodo gran Matzumoto Te-no´kea te invita a su clase de cortesía”.




¡Eso era todo! ¡O´Ren Sin-Ta´lento no tenía duda de que ésa era la ayuda que necesitaba! Así que de inmediato puso los pies en polvorosa para llegar al gimnasio del maestro Matzumoto Te-no´kea.
Ya caía la noche cuando nuestro muchacho por fin encontró el lugar, pero el edificio estaba en ruinas, y lo que debía ser el gimnasio tenía los cristales rotos y parecía haber sido abandonado hacía largo tiempo.          O´Ren suspiró profundamente y dijo: “¡siempre es la misma historia conmigo! ¡nada me sale bien!”. Pero justo en ése momento, de quien sabe dónde salió un hombre enfundado en un traje negro que lo único que dejaba al descubierto eran sus brillantes ojos como de gato y le ató a nuestro amigo un arnés, y ... ¡puff! ... salieron volando directo a la azotea del edificio.
O´Ren estaba tan asustado que no podía emitir sonido alguno.
- ¡Te felicito muchacho! Eres muy valiente, otros han venido y no pudieron soportar la prueba del arnés, comenzaron a gritar pidiendo por sus mamás, pero tú ¡ah tu eres diferente!
- N... n ... no... no no no ... no se crea –por fin logró decir O´Ren– si sí quería gritar ... si quería correr ... p... p... pe... pe... pero no ... nomás no pude ... ¿usted es el maestro?
- ¡Soy el maestro ascendido nivel cuatro honorable ninja supremo de la orden del dragón comelotodo gran Matzumoto Te-no´kea!
- ... pues mucho gusto señor ... don dragón traga a lo bestia nivel cuatro de ... ¿como dijo?
- Matzumoto san para ti pequeño O´Ren Sin-Ta´lento.
- ¿Cómo sabe mi nombre?
- ¡Ah un ninja sabe leer la mente!
- ¿y cómo?
- Un ninja es la mente de su rival ... un ninja se convierte en el rival para adivinar sus movimientos, un ninja es ...
- Yo creo –interrumpió nuestro amigo– que esto no es para mi don Matzumoto san.
- ¡JAMÁS INTERRUMPAS A TU MAESTRO! –exclamaba histérico Matzumoto– ¡sólo por eso comenzarás tu entrenamiento hoy mismo!
- Yo no sirvo para estas cosas ...
- Ya estás aquí ¿dime que tienes que perder?
- ... no sé ... ¿mis huesos?
- Los huesos sanan rápidamente pequeño san, pero el alma no, y tu alma ha sido quebrantada muchas veces, tu espíritu está herido ... muchas lagrimas has derramado sobre tu osito todas las noches ...
- ¿Cómo sabe todo eso? ¿quién le dijo?
- Yo puedo ver dentro de ti porque hace mucho tiempo yo era como tú, nadie debe soportar las burlas de la gente, la humillación ... los niños pueden llegar a ser las criaturas más crueles de todas pequeño san, quédate a entrenar, cambia pequeño san, no por ellos ... por ti ... de todas formas ya no tienes nada que perder ... solo te queda ganar.

O´Ren sabía que el maestro Matzumoto tenía razón ... había pasado demasiado tiempo asustado, agachado, ocultándose, y era tiempo de probarse a sí mismo que podía cambiar aquello que no le gustaba; así que esa misma noche comenzó su arduo entrenamiento al lado de Matzumoto, subía y bajaba escaleras, saltaba la cuerda, practicaba los golpes secretos de los ninjas con el muñeco inflable que le dio su maestro, aprendió a escalar muros cual si fuera una araña y, con el paso de los días comenzó a desarrollar una agilidad, equilibrio y velocidad que le daría envidia a cualquier lagartija del desierto.

Tres semanas habían transcurrido, y los juegos en la escuela estaban por iniciarse, el día de la primer competencia se encontraban los padres de 
O´Ren con todo un equipo de paramédicos que esperaban al niño atentos para ver a que hora se caía, y sus compañeros no se hicieron esperar con las burlas y los empujones, pero O´Ren estaba tranquilo, concentrado, enfocando su energía, visualizando, usando las antiguas y místicas técnicas que le había enseñado su maestro. Nuestro amigo ya no era el mismo chico tímido y miedoso ¡NO! luego del arduo entrenamiento, O´Ren Sin-Ta´lento se había convertido en O´Ren Cin-Ta´negra ahora era un experto ninja bien educado en diez diferentes tipos de ataques mortales sin armas, dos diferentes técnicas de desaparición, experto en escaladas, un maestro usando los dardos y el mejor de todos los ninjas aplicando la ultra secreta técnica del nivel cuatro del dragón comelotodo, sabelotodo todo-terreno para despistar a sus enemigos.

¡Y los juegos comenzaron! La primer competencia era una carrera de relevos y en cuanto O´Ren tuvo en sus manos la estafeta se dijo: “soy veloz, soy viento soy un torbellino feroz” y salió disparado.
Sólo con las cámaras de video los jueces pudieron ver que nuestro amigo había corrido y ganado sin haber hecho trampa alguna, pues a simple vista no se le veía ni la sombra. Lo mismo ocurrió con las carreras de obstáculos, el salto de longitud, lanzamiento de bala y no se diga con la competencia de escalada de muros, no había un solo niño que pudiera seguirle el paso a O´Ren, de pronto, todos los abucheos se fueron convirtiendo en vítores, pasaron de gritar “llévense al nerd O´Ren” a “viva el rey O´Ren”, pero eso no le importaba a nuestro amigo, porque un ninja nunca es vanidoso ni arrogante, un ninja es fuerte, sigiloso, humilde, precavido y sumamente poderoso.



La segunda parte de las competencias consistía en un juego en equipo, y los rivales debían capturar a todos los miembros contrarios y al final reclamar un banderín que los proclamaría ganadores absolutos de la competencia. Los equipos se formaron, pero todos querían ser el líder, nadie escuchaba a nadie y así, poco a poco el equipo de O´Ren estaba siendo capturado, al final se encontraba el sólo contra cuatro chicos más grandes y aparentemente más fuertes, y cuatro chicas tan rápidas como panteras psicóticas, por un momento O´Ren dudó, volvió a sentir miedo, pero de repente le cayó encima una bolsa, se la había lanzado el maestro Matzumoto, dentro se encontraba su traje de ninja, entonces O´Ren sonrió, se olvidó del miedo y se puso el traje, en segundos analizó la situación y comenzó a aplicar la ultra secreta técnica nivel cuatro del dragón comelotodo, sabelotodo todo-terreno y burló uno a uno a sus enemigos anticipando sus movimientos, ocultándose, camuflándose con los muros, esperando el momento adecuado para atravesar el terreno, y finalmente tomó el banderín del equipo rival.
El colegio entero se volvió loco al darse cuenta de que O´Ren había ganado, nadie le había visto siquiera la sombra ... y era cierto, O´Ren era tan excelente ninja que ni su propia sombra lo podía seguir, motivo por el cual todas las agencias de inteligencia del mundo requerían sus servicios, y aquello era algo que O´Ren Cin-Ta´negra hacía gustoso ... bueno, tan sólo sábados y domingos, porque entre semana debía hacer la tarea y entrenar a sus amigos al lado del gran maestro Matzumoto Te-no´kea.

miércoles, 9 de mayo de 2018

A LA DULCE MEMORIA DE MI MADRE ...

Soñadores, regreso a mi blog, pero le ofrezco a mis pequeños lectores una disculpa porque esta entrada no es un cuento, son unas palabras dedicadas a la memoria de mi madre, los cuentos nuevos, ya vienen, lo prometo.

El día de las madres desde hace muchos años es un poco triste para mi, porque mi mamá ya no está conmigo, pero hoy quiero hablar de algo que ella me regaló. Mi madre fue mi primer maestra, fue ella quien me enseñó a leer y escribir, y lo hizo con las poesías de Federico García Lorca, Rubén Darío y Pablo Neruda entre otros titanes de la poesía, 



este libro, que ya está desgastado y con las hojas amarillas fue y ha sido mi amigo desde mi niñez, en la voz de mi madre estos poemas se convirtieron en una ventana abierta hacia el mundo mágico de la poesía y la literatura ... 


no puedo pensar en un regalo mas bello que pudiera haberme hecho mi mamá, me regaló el mundo entero y el sueño de ser escritora, a ella le debo cada cuento, cada poema, cada pequeño triunfo que he tenido en las letras, cada hora de esfuerzo detrás de la pantalla de la computadora y cada noche de insomnio sosteniendo pluma y papel.
Es a través de mis cuentos y poemas que mi amor por ella se atreve a cruzar esta distancia imposible entre nosotras, es en ese mundo hecho de sueños de tinta en el que podemos encontrarnos y sonreír como me enseñó, y hoy, en el día de las madres, quiero decirle que la extraño siempre, que la llevo en sus viejos libros que son mis amigos, que la llevo tatuada en la tinta de mis venas, que mis letras son las caricias que le mando, que cada frase es mi forma de decirle cuanto la amo, cada personaje un pequeño homenaje a ella, todo lo bueno que hay en mi, poco o mucho es ella, y solo puedo darte las gracias por tanto amor, te quiero.
este cuento, para ti.

COLIBRÍ

Autora: Elizabeth Segoviano

A la sombra de una bugambilia se encontraba jugueteando un tornasolado colibrí, cuando una enorme nube se acercó y le dijo :colibrí,colibrí ¿qué haces tan solito ahí? Ven conmigo y te convertiré en nube y verás que bonito es el mundo recorrer.
-Pero mi madre me espera en casa y yo quiero a lado suyo el mundo ver, dime nube viajera ¿acaso me puedes prometer que siendo yo una nube mi madre será montaña y en su nevada punta descansaré?
-No, no puedo tal cosa prometer.
-Entonces gracias y buena suerte en tu camino.
El viento que todo lo escuchó se acercó y dijo: colibrí, colibrí ¿qué haces tan solito ahí? Yo puedo hacerte brisa y jugaremos noche y día, no tendremos reglas ni castigos ¡libres seremos!
-Pero si me voy contigo ¿puedes prometer que cada noche vendré a casa a dormir entre las cálidas alas de mamá?
-No, éso no te lo puedo prometer.
-Entonces gracias y buena suerte en tu camino.
Volando volando llegó el colibrí a la orilla de una playa y vio una juguetona ola aparecer y desaparecer, pero al fin se acercó y dijo: “colibrí, colibrí ¿qué haces tan solito ahí?
¿No quieres conmigo ser una ola y juntos surcar los océanos,pelear con piratas, buscar tesoros, bailar con delfines y cantar con sirenas?
-Si me voy contigo ¿puedes prometer que al final del día cuando me sienta cansado o asustado mi madre será una hermosa playa y me cobijará en sus arenas?
-No, no lo puedo prometer.
-Entonces gracias y buena suerte en tu camino.
Volando volando regresó a casa el colibrí y su madre le dijo: “colibrí, colibrí ¿por qué llegas tan tarde a mí?
-Hoy una nube, el viento y una ola me invitaron a partir, me hablaron de viajes, juegos y aventuras; pero con ellos no quise ir porque tendría que partir sin tí.
-Colibrí, colibrí, mi pequeño colibrí, sé que un día habrás de partir, pero puedo prometer que a tu lado siempre estaré.
Seré el viento bajo el cual vueles, seré el frondoso árbol en el cual de la noche te resguardes, y cuando mucho me extrañes recuerda que seré el sol que te abrace desde el alba hasta el ocaso; y por la noche, si miedo sintieras, seré luz de luna que calme tus sueños.
Colibrí, colibrí, mi pequeño colibrí de ver el mundo nunca debes sentir temor, porque yo estaré en derredor; y si un día quisieras a mí volver y el camino no pudieras encontrar sólo deberás escuchar en tu interior, porque seré el ritmo de tu corazón, ahí por siempre juntos vamos a estar, y ése será nuestro eterno hogar.


lunes, 2 de abril de 2018

LA ATRAPA SUEÑOS Y EL HACEDOR DE ESTRELLAS

En el día internacional del libro infantil, les comparto una vez más esta, que ha sido la historia que más les ha gustado, les recuerdo queridos lectores que también la tengo en PDF para regalar a quien guste si mandan un correo electrónico a sognareprofundere@gmail.com  y lo piden, mi regalo no caduca así que pueden pedirlo cuando deseen, feliz día del libro!!!!!!! y nos estaremos viendo pronto!! xoxo Eliz, autora.

Autor : Elizabeth Segoviano TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS SEP-INDAUTOR regsitro público 03-2011-101711562800-14
HOY ESTE CUENTO ES PARA ANA CARMENA LÓPEZ porque eres luz de estrellas :)
“En algún lugar más allá de las estrellas, en algún lugar entre los mundos, existe un espacio en el que nacen los sueños”.

Más allá del último horizonte, donde la luz se convierte en una interminable cascada que lo baña todo, existe un lugar llamado Mizar, que es el hogar de un hermoso ángel llamado Illumine, y ella pasa sus días y sus noches cuidando y manteniendo a salvo los sueños de todos los seres vivientes.
Todo en Mizar está hecho de sueños, todo lo que has imaginado, cada color, o escenario, cada sonido y palabra se encuentra en este lugar.
Todas las musas que los hombres conocen habitan ahí, y juegan con los sueños de los niños, y también sueñan con los sueños que los hombres convertirán en realidad.
En Mizar todos conocen y aman a Illumine, ángel de los sueños, pero la llaman “la atrapa sueños” porque cuando alguien tiene una pesadilla, una de esas llena de miedo o tristeza, Illumine los atrapa en el aire y los lleva a un antiquísimo mar llamado Akilá, en cuyas aguas púrpuras, cristalinas y puras aquellos sueños se limpian y se convierten en la arena plateada que cubre la costa; pero ésta no es la única tarea que lleva a cabo la atrapa sueños; ella también vuela cada noche a través de los mundos para inspirar pensamientos placenteros y calmar nuestros corazones y mentes, así que cada noche en nuestros sueños todos viajamos a Mizar y hacemos que ese lugar sea más grande, alto y brillante ...

“En algún lugar más allá de las estrellas, en algún lugar entre los mundos, existe un universo en el que nunca has estado, pero es el lugar en el que tu corazón fue creado”.


Sobre la montaña más alta de Mizar se levanta un magnífico castillo, en cuya torre habita otro poderoso ángel llamado Vermalion, éste ángel también es un mago, un alquimista y todo un creador. Todo lo que Vermalion toca se convierte en una gran obra de arte.
Entre interminables filas de libros y cientos de frascos que contienen todo tipo de coloridas pociones, esencias, rocas y cosas que sólo podrías ver en tus más excéntricas fantasías, encontrarás al gran Vermalion trabajando en un nuevo proyecto; pero lo que más ama éste ángel es hacer estrellas ... es un trabajo muy laborioso, pero cuando está terminado, los resultados son sorprendentes ... Aries, las Hiadas, Aldebarán, Tauro ... ¿alguno de estos nombres te suena familiar? Todas éstas constelaciones y más, muchas más fueron hechas por el gran Vermalion, mejor conocido como “el hacedor de estrellas” es él quien ha iluminado el cielo nocturno ... bueno, no sólo el nuestro, sino todos los cielos en donde quiera que haya uno.

“En algún lugar más allá de las estrellas, en algún lugar entre los mundos hay un ángel que jamás permitiría que te perdieras”.


La vida transcurría pacífica y feliz en Mizar, con todo mundo haciendo su mejor esfuerzo para inspirar a la mente humana con cosas hermosas y todo aquello que es bueno, creativo y puro; pero un día un trueno ensordecedor sacudió el suelo de Mizar, nunca antes algo como eso había sucedido, y las musas, las hadas, los gnomos, elfos, ángeles y todas las criaturas que creemos imaginarias se reunieron en el castillo de Vermalion para descubrir que era lo que habían escuchado.
Y justo frente a sus ojos, parado en una esquina del lugar hallaron la respuesta a todo aquel estruendo: un pequeño de alborotada melena oscura y grandes ojos marrón los observaba con gran curiosdad.
Con el asombro aún latiendo entre sus manos Illumine dijo:
-          ¡Bienvenido a Mizar!
-          ¿Dónde estoy?
-          Este es el lugar donde nacen los sueños –dijo la atrapa sueños–
-          ¿Estoy durmiendo?
-          Así es ... y al mismo tiempo no
-          No comprendo
-          Estás soñando mi pequeño –dijo el hacedor de estrellas– eres el primero en soñar el camino hasta aquí ... tienes un espíritu muy fuerte ... y una mente ávida
-          ¿Eres un ángel?
-          Si, lo soy, mi nombre es Vermalion ... y el tuyo es Orión ¿no es así?
-          ¡¿Cómo lo sabes!?
-          Puedo verlo escrito en tus ojos, y has venido hasta aquí buscando respuestas ... ¿estoy en lo correcto pequeño Orión?
-          ... sí ...
Vermalion, Illumine y Orión comenzaron a caminar a lo largo de la costa, contemplando las doce bellísimas lunas llenas en el cielo de Mizar, mientras sentían las cálidas olas púrpuras bañando sus pies.
-          ¿Qué te ha traído hasta aquí mi pequeño? –preguntó Illumine–
-          soy demasiado curioso ... al menos eso dice mi mamá ... verán, hace un año traté de contar todas las estrellas ... porque creí que sería sencillo, pero luego noté que cada día hay más y más de ellas, así que leí muchos libros y supe que hay cientos de millones ... ¡y eso es sólo en nuestra galaxia! ¡Y Dios sabe cuántas galaxias hay por ahí! Pero luego me di cuenta que no sabía de dónde vienen las estrellas ... así que busqué y busqué, y leí e investigué, y pregunté ... y todos dijeron que las estrellas son rocas hechas de minerales y hielo y otras cosas ... pero ... eso no tiene mucho sentido para mí ... ¿de verdad las estrellas sólo son un montón de rocas encendidas flotando en el espacio?
-          Puedo ver que eres muy curioso pequeño Orión –dijo Vermalion– y es una actitud que te llevará a lugares que nunca imaginaste, tu creatividad e imaginación te han traído hasta aquí, y te prometo que obtendrás la respuesta que buscas, pero primero, déjame mostrarte un secreto.
Entonces los dos ángeles comenzaron a mostrarle al niño el mundo de Mizar, y le revelaron las grandes refulgentes montañas rojas de Igne que estaban hechas con los pensamientos de amor de todos aquellos que han partido de nuestro mundo, porque el amor nunca muere, jamás se desvanece, es infinito; el amor continúa creciendo ... justo como esas montañas que se hacen más altas cada vez que alguien piensa en aquellos a quienes ama.
Entonces los nuevos amigos caminaron hasta el valle de Telesmi, donde habitan todas las criaturas que la mente humana ha imaginado; todas las hadas, unicornios, sirenas y los amigos imaginarios que hemos tenido viven toda clase de aventuras, porque es nuestro valor y nuestra fuerza lo que les ha dado el aliento de la vida.

“En algún lugar más allá de las estrellas, en algún lugar entre los mundos existe la prueba de que el amor y la vida continúan haciéndose fuertes”.


Después de observar bien la belleza de Mizar, Orión notó algo peculiar, parecía que mientras más caminaban más paisajes y caminos aparecían.
-          ¡Éste lugar es infinito! ¡como las estrellas!
-          Infinito ... así es –dijo la atrapa sueños– y toda esta belleza ha sido obra tuya mi pequeño.
-          ¡Cómo! ... ¿es posible?
-          Querías saber de dónde vienen las estrellas –dijo Vermalion– ¡Y ésta es la respuesta! Cada vez que los humanos sueñan o piensan en algo hermoso, Illumine, lleva ésos sueños brillantes, coloridos, placenteros y alegres conmigo y yo les doy forma y les doy un lugar en el espacio para que cada humano pueda verlos y cuando un sueño se hace realidad se convierte en una estrella fugaz ... y si alguien la ve y pide un deseo, otra estrella nace.
-          ¡Vaya! ¡significa que las estrellas están hechas de sueños!
-          Eso es correcto mi pequeño –dijo Vermalion– y arden porque están hechas con toda la pasión de la vida, y todo el amor de aquellos que soñaron algo bueno; y nuestro amado hogar, Mizar, crece gracias a espíritus como el tuyo, llenos de vida, creatividad y fe, así que por ello las estrellas son infinitas.
-          ¿Pero es cierto lo que mucha gente dice de los sueños?
-          ¿Qué dicen mi pequeño?
-          Que los sueños son tontos e inútiles
-          Tu corazón ya sabe la respuesta ...
“En algún lugar más allá de las estrellas, en algún lugar entre los mundos, existe alguien iluminando el cielo para que puedas sonreír”.

De repente el pequeño Orión despertó, y supo que no había imaginado su viaje, ahora tenía la certeza de saber que no hay tal cosa como un sueño tonto o imposible, y que no había razón alguna para sentirse solo o perdido, porque basta mirar al cielo para ver nuestras estrellas brillando, sonriéndonos, mostrándonos el camino correcto para hacer nuestros sueños realidad.
Orión sabía que en algún lugar más allá de las estrellas, en algún lugar entre los mundos hay un lugar en el que habitan la atrapa sueños y el hacedor de estrellas, cuidando a todos aquellos espíritus que no tienen miedo de llamarse soñadores.





jueves, 15 de diciembre de 2016

¡DEJA QUE NIEVE!

En un antiguo bosque mágico del que hoy sólo el viento sabe susurrar su nombre, se alza espléndido un palacio que ante los ojos humanos no es más que una montaña, pero sus torres, almenas, deslumbrantes salones y jardines son el hogar de la reina Qüilyra Lallare, soberana de aquel milenario bosque. La reina Lallare alguna vez había sido designada por todos los arcángeles como la protectora de todos los seres mágicos y de todas las criaturas inocentes, no importaba que tan grandes o tan diminutas fueran. Por ello su reino era bien conocido como un santuario entre elfos, duendecillos, unicornios, sirenas, luciérnagas, faunos, libélulas, aves, y por supuesto, hadas.

Qüilyra Lallare, era una reina trabajadora, amable y justa. Igual se le podía ver sentada en el trono, reunida con los espíritus elementales de la tierra, que codo a codo con los duendecillos sembrando y cosechando las parcelas que les darían sustento durante el invierno, o cantando arrullos para los botones de flores ... aunque también se le podía ver haciendo guardia junto a las brujas buenas en las torres para salvaguardar los límites del santuario y el bienestar de todos los seres que en él habían encontrado un hogar.


Entre los habitantes del bosque se encontraba una pequeña hada de nombre Änathiz, quien no sabía muy bien cuales eran sus dones, pues aún no llegaba a la edad adulta, por lo que sus poderes a veces eran muy débiles o demasiado fuertes e incontrolables, pero siempre cambiantes; un día podía hacer crecer los árboles y otro hacía llover a cántaros, o su voz hechizaba a la luna y los animales o simplemente no ocurría nada.
Sin embargo eso no desanimaba al hadita Änathiz, y se ofrecía a yudar a todos en lo que pudiera, en especial a la reina Qüilyra, por quien sentía una gran admiración.

Aquel invierno parecía haber llegado a la mitad del otoño, y todo mundo tuvo que redoblar esfuerzos para recoger la cosecha, pero era tan agradable estar todos resguardados en el inmenso palacio, al calor de las cien chimeneas, escogiendo los granos, moliendo el trigo  y la cebada, haciendo mermeladas, horneando pan, haciendo sopa de hongos, envasando miel, haciendo velas, mezclando inciensos y secando hojas de té, que todos se sentían bendecidos por tener un hogar acogedor y amigos a quienes podían llamar familia, que no importaban las largas horas de trabajo, y menos aún cuando la reina Qüilyra amenizaba el día contando historias y entonando bellas canciones en las que todos los demás hacían el coro.


Fue un día de diciembre, en el que el frío y los fuertes vientos azotaban con fuerza puertas y ventanas que se alcanzó a escuchar una nota musical proveniente de un arpa, era una sola nota, pero tan hermosa y llena de sentimiento que todos en el castillo guardaron silencio, todos excepto la reina Qüilyra, quien ordenó que abrieran el castillo de inmediato, así que dos faunos que hacían guardia liberaron los seguros del portal y entró un ángel envuelto en una capa blanca de alguna tela que brillaba como las estrellas, y le entregó a la reina un pergamino.


Änathiz de inmediato corrió a la cocina y le llevó al ángel un tazón de leche caliente con especias endulzado con miel, al tiempo que le hacía una reverencia, él ángel, conmovido por el dulce gesto del hada le sonrió y gustoso comenzó a beber mientras acariciaba dulcemente la frente de la pequeña Änathiz, en ese instante el hadita sintió como si la luz de todas las estrellas recorriera sus venas y sus pequeñas alas crecieron hasta igualar las de las águilas. -¡gracias! – decía el hada revoloteando por todo el castillo.


 -Qeridos míos – comenzó a decir la reina Qüilyra, hemos recibido magníficas noticias de tierras muy lejanas, los ángeles me han escrito para decirme que hoy ha nacido el niño Dios, nuestro redentor, nuestro Rey de reyes, hoy será un día de fiesta y agradecimiento por esta buena nueva, pero también quiero que todos hagan un regalo, uno que venga de lo más puro de sus almas y corazones, para que nuestro querido ángel se lo haga llegar a nuestro niño Rey.

Al escuchar aquella noticia, todas las criaturas del castillo sonrieron y se abrazaron, y corrieron a confeccionar sus regalos.
Las sirenas y duendecillos poseían piedras preciosas que pulieron y guardaron en delicados cofres finamente tallados por los faunos, las aves, luciérnagas y libélulas hicieron atrapa sueños mágicos que colgarían sobre la cuna del bebé, las brujitas buenas le dieron al ángel finas botellas con arco iris y los unicornios le susurraron al oído del ángel unas canciones tan bellas y antiguas que solo la luna sabía, el ángel prometió ir a cantárselas al bebé cada noche.
La reina le ofreció al bebé su bosque entero, su magia, su sabiduría y su espada, así todos reunieron hermosos obsequios ... todos menos Änathiz quien  se encontraba angustiada pues no tenía nada que ofrecer al niño Dios.
-          Su majestad –explicaba Änathiz– yo solo puedo ofrecer mi vida a nuestro Rey, pues no poseo nada más.
-          Tu servicio y tu don son más que suficiente pequeña Änathiz – dijo el ángel –
-          ¿Mi don mi señor? Me temo que no poseo uno, yo quisiera regalarle al niño Dios algo hermos y único ... pero no tengo nada.
-          Ven con nosotros pequeña –le pidieron la reina y el ángel– viajarás con nosotros a ver a nuestro Rey.

El ángel cubrió con su capa a la reina Qüilyra y a Änathiz y en un santiamén se encontraron en tierras lejanas, en humilde pesebre en el que una dulce mujer mecía en brazos a un bebé hermoso.
Änathiz no podía creer que en aquel lugar hubiera nacido el  niño dios, mas al verlo, sintió tanta ternura y amor por la criatura que no pudo resistir besarlo en la frente, luego se arrodilló y le ofreció al niño su servicio y su vida, pero el hadita estaba tan conmovida que se llevó las manos al rostro para cubrir sus lágrimas, y de repente éstas se convirtieron en un par de copos de nieve, eran hermosos y únicos e hicieron al bebé sonreír.

-          Este es  tu don Änathiz, tu puedes crear nieve, y los copos son diminutas obras de arte, con tu magia, desde ahora en adelante anunciarás al mundo que el invierno llega y con él, el dulce recordatorio de que nuestro Rey ha nacido.
-          ¡gracias! – exclamaba el hada– yo haré los más hermosos copos de nieve para que al verla repiquen las campanas del mundo anunciando que nuestro Rey ha nacido.
-          ¡deja que nieve Änathiz! –decía la reina– ¡deja que nieve y celebremos!


Desde aquel día cada diciembre los bellos copos hechos a mano por el hada del invierno nos avisan que ya viene, ya viene la fecha en la que recordamos el nacimiento del niño Dios. Y que para honrarlo tan solo debemos regalarle al mundo los dones que nos han sido concedidos.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ELIZABETH SEGOVIANO              copy right© 2016



 




sábado, 10 de diciembre de 2016

iSE HA ROTO LA ESTRELLA DE NAVIDAD!

En la víspera de Navidad
Un joven duendecillo salió a pasear.
Como era joven y travieso
Se puso a jugar y corretear.


Lanzaba grandes bolas de nieve al aire
Para verlas chocar y hacer “splash”
¡Pero una de las enormes bolas se fue a estrellar en el pino de Navidad!

Hubo un momento de silencio y luego se escuchó : un ¡”pim, pam, pum crash”!
Se había roto la bellísima estrella en la punta del árbol
¡Y justo en la víspera de Navidad!

En aquel momento salieron de sus casitas los demás duendecillos,
Los renos mágicos y el Señor y la Señora Claus que habían estado horneando panecillos.

¿Que ha pasado? –se preguntaban- ¿qué ha sucedido?
La Señora Claus se acercó al pino
y recogió con cuidado los trocitos de cristal fino.

¡Lo siento tanto! –decía el duendecillo– no era mi intención hacer daño
Soy travieso y no puse atención.
Ustedes saben que la estrella de cristal era mi admiración.

Regresa a casa pequeñín –decían los señores Claus– las ventiscas arrecian, parece que no tendrán fin.
Y hay que terminar de cargar el trineo, ve y busca las capas de los renos, no te olvides de la de saltarín.

El duendecillo obedeció, pero sabía que había causado tristeza y gran decepción.
Por ello corrió a su habitación a buscar algo de pintura y también cartón.
En el pesebre junto a los renos puso manos a la obra, y ayudado de un ratón
Dibujó una gran estrella que recortó y coloreó.


Luego él y su amigo ratón la subieron poco a poco al gran pino navideño.
La aseguraron a la punta con mucho esfuerzo y frunciendo el ceño.

Al ver todo su esfuerzo, las estrellas en el firmamento sintieron mucha ternura.
Así que ofrecieron su ayuda.
Dejaron caer sobre la estrella de cartón sus polvos estelares,
y también contribuyó la luna con sus rayitos de luz más tiernos y brillantes.


Cuando Santa Claus ya trepado en su trineo cargado se despedía
Notó que su pino otra estrella tenía.
Aquello le dibujó una enorme sonrisa.
¡Jo, jo, jo! –reía– ¡pequeño duendecito, que inteligente eres! ya lo sabía
que la estrella rota repondrías.
Feliz Navidad a todos! ¡Y feliz Navidad a las estrellas que desde el cielo nos observan y nos guían!
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ELIZABETH SEGOVIANO ©COPYRIGHT 2016



viernes, 21 de octubre de 2016

LLUEVEN LAS PERSEIDAS



Esta noche llueven las Perseidas.
Algunos sacan cubetas y tinajas llenándolas de estrellas para cuando el otoño empiece a deshojar el universo.
Otros las recogen del suelo y las ponen a secar al Sol sobre grandes pañuelos y molerlas en el metate para salpicar con ellas la comida en los días de fiesta.
Esta noche llueven las Perseidas.
Los más valientes las atrapan con las manos y las ponen en cajitas de cristal para alumbrarse en las noches sin luna, esas noches tan, pero tan oscuras en las que huyen hasta las luciérnagas.
Otros más las dejan en bellas jaulas de hierro forjado, las atesoran como si fueran pájaros venidos del paraíso, pequeñas aves fénix que retozaban en campos de luz.
Esta noche llueven las Perseidas.
Llueven desde un cielo desconocido, y creo que estoy presenciando un milagro.
Me sumerjo en su fugaz destello, y atrapo una al vuelo, sólo una, y le prendo una pluma que me regaló un quetzal y un verso en el que dejé mi corazón.
Y uso mi estrella como brillante anzuelo para atrapar un sueño, uno de ésos enormes, que parecen ballenas de tan grandes que son.
Quiero llegar a otro cielo que no sea éste, ni el tuyo, ni el de otro.
Un cielo que sea mío, sólo mío y que desde él pueda desprender estrellas y hacerlas llover donde dicen que ningún sueño puede crecer.   


Elizabeth Segoviano© copyright 2016