sábado, 15 de diciembre de 2018

ROHKEUS Y LOS IMAGINADORES



Elizabeth Segoviano todos los derechos reservados 2018

Esta historia basada en hechos reales la dedico a la tripulación del Rohkeus, ...
Luis Javier Mariscal, Salvador Mariscal, Dulce María Vargas, Margarita Reyes, y Polo Yepez junto con otros miembros de la tripulación que no conocí, GRACIAS por todo lo que hacen. 

“A pesar de tantas estrellas, el universo puede ser un lugar muy solitario”.
“A pesar de tantas estrellas, el universo puede ser un lugar muy solitario”.
Aquellas palabras se repetían una y otra vez, hacían eco en la distancia, parecían provenir de todos lados y de ninguna parte al mismo tiempo.  Quizá las llevaba el viento, o las olas del mar, o las soltaban desde lo alto las estrellas fugaces y los cometas, o las susurraban los árboles…
Era casi una melodía que se repetía bajito, sin molestar a nadie, un mantra que arrullaba el sueño de los botones de flores y el de las semillas acurrucadas en la tierra esperando a que el sol las levantara en brazos para mostrarles el mundo.
¿De dónde provenían aquellas palabras? ¿Quién las decía? Nadie lo sabía, porque nadie más parecía escucharlas, sólo él, un muchacho delgado con encrespados bigotes y oscuros ojos inquisitivos, unos ojos que parecían tener el poder de ver más que otros ojos, quizá hasta podían ver el color de las auras, el fondo de las almas o ver los corazones sin máscaras.
Su nombre era Daitán y pasaba mucho tiempo inventando aparatos extraños que podían hacer mil cosas, como por ejemplo, un extravagante laberinto de cristal que subía, bajaba, se entrelazaba y vibraba de manera perturbadora, pero que al final dejaba escapar mucho vapor que se convertía en gorditas nubes diminutas que luego uno podía acomodar en una taza y éstas se convertían en el café más delicioso que alguien hubiera probado. Aunque también tenía una máquina que podía traducir sueños, pues es sabido que mucha gente necesita entender lo que sueña, sobre todo la gente que siempre tiene prisa y sueña atropelladamente y no se toman un segundo para reflexionar, Daitán tenía su máquina y ésta era capaz de traducir los más descabellados sueños para que la gente supiera qué es lo que realmente quieren hacer, no lo que tienen o deberían hacer, y ciertamente no lo que los demás quieren que hagan… pero decidió guardar su traductor de sueños cuando le pidieron que tradujera pesadillas… Daitán no se prestaba a propósitos oscuros y sin sentido.
Pero aquellas místicas palabras que parecían venir de todas partes y de ninguna lo tenían intrigado, ya le había preguntado a sus amigos, a su familia e incluso a los extraños que caminaban por la calle y nadie sabía de lo que estaba hablando; excepto su hermano Sösaku que no había escuchado exactamente aquellas palabras pero a veces, cuando todo estaba muy callado o estaba a punto de dormir le parecía escuchar una o dos palabras sueltas, y siempre eran palabras bonitas, como: ensoñación, creatividad, imaginación; palabras que bien podrían ser parte de una canción, un poema, un cuento o algo así.
Daitán y Sösaku estaban un poco preocupados porque eso de escuchar voces que nadie más puede oír podría significar que les faltaban un par de tornillos en la cabeza, pero una amiga de los hermanos, llamada Smyllen quien parecía un dulce duendecito navideño, les dijo que era muy posible que no estuvieran locos, sino que como hermanos, compartieran un vínculo que otros no tenían, entre hermanos hay algo especial, algo que nadie puede ver, pero se siente y quizá como Daitán era tan especial su hermano Sösaku también poseía esas mismas virtudes y por ello podían escuchar cosas que los demás ni en sueños podían.
La pequeña Smyllen podía verse muy dulce, tierna y con sus ojos encantadores y gran sonrisa a veces los hermanos no la tomaban muy en serio, Pero Smyllen poseía una sabiduría más allá de sus años de vida, y cuando hablaba en serio se notaba en el tono de su voz, algo en ella cambiaba y sonaba más como una mágica dama elfo soberana de los bosques, que como un tierno duendecito; Daitán no necesitó más que verla para saber que debía escuchar a su amiga.
Aquella noche al irse a dormir, los hermanos daban vueltas y vueltas en sus camas pensando qué podrían significar aquellas palabras, el sueño ya comenzaba a vencerlos cuando de repente lo escucharon claramente “A pesar de tantas estrellas, el universo puede ser un lugar muy solitario”.
Ambos chicos salieron corriendo de sus camas buscando por toda la casa, encendieron las luces, miraron por las ventanas… nada, nadie. No había absolutamente una sola alma en la calle o en su casa aparte de ellos.
-       ¿Crees que es un fantasma? –preguntó asustado Sösaku–
-       Bueno –comenzó a hablar Daitán en un tono un tanto distraído- siempre es una posibilidad, puede ser un fantasma, podríamos estar locos, o podría ser algo más…
-      ¡Espero que sea algo más! –Daitán le sonrió a su hermano de esa forma casi críptica que tenía para hacerle saber que ya tenía algún plan o invención para develar el secreto –.
Ambos corrieron a la habitación que hacía las veces de estudio, laboratorio, taller o lo que fuera necesario y se pusieron a trabajar, no sin antes encender el maravilloso laberinto-cafetera que producía nube tras nube de café mientras los hermanos reunían todo tipo de complicados aparatos de alta tecnología, la mayoría de su propia invención, algunos los desarmaban, para ir armando otras cosas, por doquier saltaban chispas, brillaban luces, se escuchaban zumbidos, chasquidos y hasta se electrocutaron un par de veces.
Pasaron horas y horas diseñando, programando y reprogramando complicados códigos de computadora y al cabo de muchos días con sus muchas noches de arduo trabajo por fin la tenían frente a ellos.
Una impresionante máquina con un sonar integrado que podía captar la voz que ambos habían escuchado… o al menos en teoría eso tenía que hacer.
Los hermanos se miraron emocionados, encendieron la máquina y…
¡No pasó absolutamente nada!
-        Algo debe estar mal –decía Sösaku preocupado– quizá los códigos    no son los correctos.
-      Tus códigos están bien –decía con decisión Daitán– lo que pasa es que la voz está en silencio, hay que dejar la máquina encendida y esperar.
Después de tantos y tantos días de trabajo ni siquiera el maravilloso y mágico café de Daitán podía mantenerlos despiertos, y rápidamente los hermanos se quedaron dormidos esperando que la alarma de la máquina se encendiera, pero el único sonido alarmante que salía del laboratorio eran unos sendos ronquidos, por lo que, cuando la máquina de verdad emitió sus agudos e intermitentes pitidos, ni Daitán ni Sösaku se dieron cuenta.

El ocaso ya estaba tiñendo el cielo cuando Sösaku por fin despertó, lo primero que hizo fue ver la máquina y al leer la pantalla del computador y la del sonar lo único que pudo hacer fue jalar a su hermano por el cuello de la camisa, Daitán se pegó tremendo golpe en la frente, pero fue suficiente para hacerlo despertar y observar los resultados de la máquina; no era una voz ¡ERAN MILES!
-         ¿De dónde provienen? –apresuraba Daitán a su hermano, porque él aún no podía enfocar bien la vista después de tan tremendo golpe–
-      Las coordenadas dicen –empezó Sösaku con voz nerviosa– las coordenadas indican …
-      ¿Qué? ¡por Dios, habla Sösaku!
-      ¡LAS ESTRELLAS! ¡las coordenadas de las voces vienen de las estrellas Daitán!
-      ¡Lo sabía!
-      ¿Lo sabías?
-      ¡Lo presentía hermanito!
-      ¿Y tú crees que las estrellas están hablando, o son extraterrestres?
-      Estrellas, extraterrestre, personas ¿qué más da?
-      ¿No importa?
-      “A pesar de tantas estrellas, el universo puede ser un lugar muy solitario”, eso es lo que dice la primer voz, eso me dice que tan sólo es alguien que quiere contar una historia, alguien que necesita ser escuchado, no importa quién o qué sea. ¿tú no quieres saber si son las estrellas? ¿no te interesa saber qué historias quieren contar?
-      ¡Claro! Pero …
-      ¿Cómo? –Daitán volvió a sonreírle a su hermano y Sösaku supo que ya había un plan en marcha–.


Después de un día de descanso Daitán salió a la calle a buscar a algunos amigos, la tarea que tenía en mente era titánica y no podía hacerlo solo, pero tenía la plena convicción de que todos sus cálculos funcionarían, lo sentía en las venas, algo le decía que sí, que era el camino correcto.
Por supuesto que podía contar con Smyllen, no tenía ni que preguntarlo, pero necesitaba más tripulación.



Quizá otras personas hubieran pensado que Daitán y Sösaku no estaban cuerdos.
Otras personas les hubieran aconsejado tener vidas más “normales”. Otras personas les hubieran dicho “dejen de pensar tonteras”.
Otras personas les hubieran pedido que dejaran de soñar y pusieran los pies en la tierra … otros les habrían llenado la cabeza de dudas y miedos como quien da un regalo envenenado.
Sin embargo, los “imaginadores” y hacedores de sueños son seres especiales que han nacido con una especie de radar con el que saben encontrar a otros creativos, inventores hacedores de sueños. Y estos “imaginadores” tienen una cualidad única: donde hay un problema, ellos ven una posibilidad, una solución, una forma de cambiarlo todo, y un obstáculo nunca lo es, no para ellos. Para los “imaginadores” un obstáculo no es más que un escalón para llegar más alto.


Daitán no tenía que explicarle gran cosa a sus amigos imaginadores, pues eran como él, y sin chistar ya tenía una buena tripulación que los exploradores y piratas de antaño envidiarían.
Por supuesto Daitán tenía que ser el capitán, no solo porque era su idea, sino porque bajo su mando nadie dudaba, los miedos se disipaban, y si quedaba alguno éste rápidamente se convertía en arrojo.
El Segundo de abordo era Sösaku, pues su pericia y nivel de organización hacían que todo corriera como una maquinaria bien aceitada, y con frecuencia Daitán recurría a él no solo por consejo sino por una visión un tanto más sensible del mundo, cosa que siempre venía bien, pues eso mantenía a todos con la humildad bien enraizada en la tierra, y los sueños bien puestos en esas estrellas que trataban de alcanzar.
La pequeña Smyllen era verdaderamente un elfo, parecía que contaba con una fuente inagotable de energía que era contagiosa, además siempre sabía cómo poner a todos en su lugar cuando era necesario sin tener que ser estricta y era tan valiente como brillante, uno nunca puede subestimar los poderes mágicos de los elfos (aunque sean pequeños).
También contaba con la pericia y genialidad de Natto, un chico de barbas bien rizadas que prácticamente hablaba el idioma de las máquinas, computadoras e incluso de los inventos de Daitán, con él todos se sentían seguros de poder crear cualquier cosa.
Otra imaginadora era Deiji, una linda chica de ojos grandes y sinceros que se había subido al proyecto de Daitán porque una vez él le tradujo un sueño, y ese sueño decía que ella podía hablar con las estrellas, ese es un poder precioso que mucha gente niega tontamente, pero Deiji no, ella era valiente, decidida, organizada y soñadora, y bajo las órdenes de Daitán era un tesoro invaluable.
El último imaginador abordo, pero no menos importante era Eisbär el encargado de documentar el viaje, su tacto, sentido del humor, sensibilidad y alegría eran perfectos para capturar las tristezas, dichas, desventuras y curiosidades de aquella épica aventura.




Desde lo alto del más alto rascacielos de la ciudad se alcanzaba a escuchar el alboroto que causaban las herramientas de Daitán y su tripulación al construir lo que sería su navío, si, escucharon bien, su navío, no un cohete. Daitán tenía la firme convicción de que su navío lograría desafiar la gravedad, cruzar la atmósfera y llegar a las estrellas. En la ciudad todos pensaban que a “esa gente” les faltaban muchos tornillos en la cabeza, pero encontraban divertido burlarse de ellos y no podían esperar a ver como fracasaba la nave de Daitán.
Aquello no tenía la menor importancia para la tripulación, ellos creían en lo que hacían y creían en su capitán, si tenían éxito, lo tendrían juntos, si fracasaban, lo harían juntos … solo que para los imaginadores el fracaso no existe, porque si uno intenta con todas sus fuerzas realizar un sueño, aunque éste no se cumpla, no puede decirse que fracasó, intentar siempre es un éxito … fracasar sería permanecer estático, desear algo y no hacer nada al respecto, soñar pero no atreverse a luchar, tener miedo y quedarse agazapado ¡eso sí sería un fracaso!
Al cabo de muchos días de arduo trabajo, de pruebas y errores, de noches sin dormir y cansancio por fin estaba listo, era enorme y deslumbrante  un navío de gran envergadura y su sala de máquinas era la creación más impresionante de Daitán y Sösaku.
Aquella tarde, después de llenar las bodegas de provisiones y herramientas, la tripulación completa se sentó a la mesa para brindar por el comienzo de su gran aventura y para bautizar el barco.
Abajo en la ciudad, la gente comenzaba a arremolinarse alrededor del rascacielos, todos listos para tomar fotos de lo que ellos esperaban fuera un fracaso.
A las dieciocho horas con cincuenta y ocho minutos y treinta y tres segundos, hora en la que comenzaría el ocaso Daitán, Sösaku, Smyllen, Deiji, Eisbär y Natto tomaron cada uno una botella de burbujeante Champagne y al unísono gritaron: “¡ TE NOMBRAMOS ROHKEUS! ¡AUDAZ NAVÍO QUE SURCARÁ LOS CIELOS! “QUE SEUS BENDIGA NUESTRO CAMINO HACIA LAS ESTRELLAS!”
Acto seguido abordaron el barco, y encendieron las máquinas. Una inmensa nube de vapor cubrió el rascacielos, luego hubo un destello…
Y el navío Rohkeus comenzó a elevarse lenta y silenciosamente, sus cambiantes tonos de azul le hacían ver como una gran estrella, y como tal, comenzó a elevarse suavemente por entre las nubes cual si fuera una pluma de ganso. Era una verdadera maravilla ver aquel navío inmenso moverse como una bestia mítica.
En las calles la gente permanecía estática y boquiabierta, no podían creer lo que sus ojos presenciaban, más de uno deseó haber creído en ellos, y remontarse sobre aquella fantástica embarcación, otros, avergonzados se iban a casa, pero pensando que quizá era buen momento de desempolvar viejos sueños y perseguir nuevos horizontes.


A bordo del Rohkeus la tripulación aún no celebraba del todo, pues aunque estaban volando todavía tenían que pasar la prueba más dura, salir del planeta.
Una hora después del despegue el navío había llegado a la estratósfera, y seguía ganando altitud y rapidez, todos estaban un poco nerviosos, pero al ver la seguridad de Daitán y Sösaku perdieron el miedo.
La primer estrella parecía estar a tan poca distancia que quizá podrían rozarla con el barco, en ese momento hubo algo de turbulencia, las luces parpadearon y el barco se inclinó un poco hacia la derecha ¡pero lo habían logrado! ¡Ya estaban fuera del planeta!
La tripulación gritó y aplaudió, todos llenos de emoción, Sösaku al fin encendió su radar y las voces se hicieron tan claras que parecía que hubiera miles de personas a bordo.
Fijaron rumbo hacia la primer estrella que habían escuchado, era una bastante pequeña, de luz un tanto morada, Deiji intuyó que aquella estrella era algo tímida así que le pidió a Daitán que se acercaran lentamente, cuando estuvieron junto a la estrella la voz se detuvo. Deiji se quedó en la cubierta del Rohkeus y comenzó a hablar pausada y amablemente.
-         Hola, venimos desde muy lejos porque recibimos tu mensaje. Quisiéramos ser tus amigos y escuchar tus historias. ¿el mensaje si era tuyo verdad?
-      Si –respondió tímidamente la estrellita morada–
-      Decías que a pesar de tantas estrellas el universo podía ser un lugar muy solitario.
-      Si … lo es, sobre todo para una estrella de mi tamaño ¡las otras estrellas son tan grandes! Me asustan.
-      Yo creo que todas las estrellas son grandes, podemos percibir tu luz desde el planeta tierra ¿lo sabías?
-      No, no lo sabía, tampoco sabía que habían escuchado mi mensaje, siempre mando mensajes, pero nunca se si han sido escuchados.
-      ¡Esta vez los escuchamos!
-      ¿Ese barco es tuyo? ¿cómo hicieron que un barco volara? ¿eso es normal? ¿cómo se llama? ¿vienes con muchas personas?
-      ¡Wow! Son muchas preguntas
-      Lo siento, soy curiosa
-      Yo no capté tu mensaje, fue él, Daitán, el capitán del Rohkeus.
Cuando Deiji dijo eso Daitán subió a la cubierta del barco y saludó a la tímida estrella con un gentil gesto, la estrella estaba fascinada de ver a un auténtico capitán de un barco estelar y no pudo resistirse a darle un abrazo a Daitán, quien sorprendido solo sonrió al darse cuenta de que la pequeña estrella morada estaba feliz de verlos.
Así se enteraron que no todas las estrellas del universo contaban historias, pero sí eran muchas las que anhelaban contar cosas a los seres humanos, a otras estrellas y si se podía hasta a los alienígenas.
Las estrellas contadoras de historias son un poco diferentes a otras estrellas, algunos dirían que son extravagantes, o incluso raras, así como sucede con todos los que son imaginadores, la tripulación del Rohkeus aprendió que este gran grupo de estrellas contadoras de historias se hacen llamar Séiza Ráita, y que cientos, miles, quizá más, estaban ansiosos por contarle sus historias a Daitán y a toda la tripulación del Rohkeus.

Ya habían pasado varias semanas en las que toda la tripulación del Rohkeus se había desplegado para escuchar tantas historias como fuera posible ¡pero eran tantas historias! ¡eran tantas Séiza Ráita! Que no era posible visitarlas a todas, el buen Eisbär que encontró muy entretenido grabar sus conversaciones con las Séiza Ráita ya se estaba quedando sin espacio para almacenar tanta información, y aunque las estrellas no querían dejarlo ir, porque era tan afable y bondadoso como un osito de peluche, comprendieron que el Rohkeus debía regresar a casa pronto.
Daitán y Sösaku también lo sabían, por ello se habían estado preparando intensamente en la elaboración de otra maquinaria, una todavía más grande y compleja que la del radar, esta vez estaban creando un sistema de comunicación entre los Séiza Ráita y la tripulación del Rohkeus, así no sólo Daitán podría escucharlos, cualquiera que accediera a sus sistema podría escuchar las cientos de historias de los Séiza Ráita … cualquiera podría escuchar a las estrellas, y las estrellas ya no estarían tan lejos de nosotros ni tan solitarias.
A esta compleja máquina la nombraron Rohkeus Alfa y aunque el momento de la despedida había llegado, nadie estaba triste, porque seguirían en contacto, los Séiza Ráita creando historias, y la tripulación del Rohkeus al mando de Daitán estarían alimentando a Rohkeus Alfa para que siempre estuviera disponible para cualquier imaginador que quisiera escuchar una buena historia.
Aunque cada año, cuando el otoño está en su máximo esplendor, el gran navío Rohkeus y toda su tripulación emprenden de nueva cuenta el gran viaje hacia los Séiza Ráita para visitarlos y abrazarlos y hacerles saber que sus preciadas historias están llegando a oídos de imaginadores que quieren soñar e intentar, y crear …
Y si eres observador y eres imaginador, tú también podrás escuchar a las estrellas y ver al Rohkeus surcar el cielo, y quien sabe, quizá puedas subir a bordo y ser parte de su tripulación o quizá descubras que perteneces a las alturas, allá con los Séiza Ráita, o tal vez eres una nueva clase de imaginador que llegará más lejos de lo que ha llegado el Rohkeus, quién sabe ... 
Hoy todo es posible, mañana, todo será real.  



  



     


lunes, 3 de diciembre de 2018

DICIEMBRE ESTABA TRISTE




Elizabeth Segoviano 2018©Copyright



   El mes de noviembre comenzaba a alejarse ya, con sus divertidos disfraces de brujas y tiñendo las banquetas con follaje multicolor, para que diciembre se sintiera bienvenido y juguetón, pero el último mes del año no quería llegar con bombo y platillos, ni deseaba ser estridente o vestirse de luces titilantes, diciembre estaba algo triste y temeroso, porque ser el mes que trae la Navidad no es nada sencillo.
Diciembre quería sentirse como antes, humilde, sencillo, alegre, feliz, anhelaba las fiestas de antes en las que una taza de humeante y aromático ponche podían llenar el alma de calidez y dibujar una sonrisa, aquellas fiestas en las que adornar el pino de Navidad y romper una piñata llena de fruta y dulces era más que suficiente para ser feliz ... ¡que tiempos aquellos! Ahora todo era diferente, ahora al llegar diciembre la gente abarrota los centros comerciales para comprar cosas que nadie necesita ...
Y los niños, los niños ya no creen en Santa Claus y no saben de qué se trata realmente la Navidad, tan solo quieren regalos y más regalos que terminan en el botadero y ya.
Por eso diciembre estaba triste, porque ya casi nadie recordaba que debíamos celebrar el nacimiento de nuestro salvador, y dar gracias por nuestras familias y amigos y reflexionar en lo afortunados que podemos ser si tenemos la suerte de compartir la cena con nuestros seres queridos en completa paz.
Diciembre quería ser como antes, pero no podía ... diciembre quería detener el calendario, o gritar al mundo entero que se detuviera a pensar lo que realmente era la Navidad ... aunque eso no era posible, el tiempo no espera a nadie y debe seguir su curso. Entonces Diciembre decidió cerrar los ojos y tratar de pasar los días encerrado en sus recuerdos, de hecho diciembre cerró los ojos tan pero tan fuerte que empezó a nevar como nunca había nevado.
Fue en aquel silencio que diciembre empezó a escuchar un sonido peculiar, sonaba conocido, pero no podía recordar que era, sonaba a un tintineo o una voz, sonaba como un timbre y una canción, le hacía cosquillas en las orejas, y sintió mucha curiosidad. Decidió abrir los ojos, primero el derecho y luego el izquierdo, pero había nevado tanto que ni el propio diciembre podía ver más allá de su nariz. Y tuvo que frotar sus manos y decir unas cuantas palabras mágicas (que no puedo repetir porque podrían causar un incidente climatológico) para que dejara de nevar y saliera un poco el sol.
Detrás de la cortina de espesos copos de nieve y neblina por fin encontró el sonido que tanta curiosidad le había causado.
Provenía de una campanilla de cristal en las manos de un niño que jugaba en su habitación con la ventana abierta.
Diciembre se quedó un rato observando al pequeño, su casa tenía un hermoso pino decorado con esferas, flores y moños, debajo de él no había regalos, pero en la cocina la mamá del pequeño estaba haciendo postres y la calle entera olía a galletas, fruta y canela. Y el curioso mes decidió meterse en la casa como si fuera una sombra o un fantasma bueno, como un huésped que llega de sorpresa y se enteró de que no había elegantes regalos en la casa ni una docena de juguetes para el niño que se llamaba Oli porque le había rogado a sus padres que en vez de regalos le dieran dinero o ayuda al refugio de animales del que hacía apenas unas cuantas semanas él había adoptado un perrito llamado Zorro (porque su pelaje era rojizo y en realidad era un cachorro muy astuto) el niño había pensado que si Zorro iba a pasar una Navidad feliz, calientito, con la barriguita llena y con muchos mimos, quería que los demás animalitos también tuvieran una mantita abrigadora y un plato de comida rica y abundante. Y los padres de Oli se conmovieron tanto con la petición de su niño que gustosos ayudaron al refugio en vez de comprar un montón de regalos.


Oli estaba feliz con su Zorro y su pino navideño y ansioso de probar la deliciosa cena que su mamá estaba cocinando, y su corazoncito puro de niño rebosaba bondad y magia, aquello había inspirado profundamente al mes de diciembre, que ya no estaba triste, así que volvió a frotar sus manos y dijo otras cuantas palabras mágicas (que sigo sin poder repetir porque son palabras secretas que solo diciembre sabe pronunciar y escribir) y el sonido de la campanita con la que jugaba Oli comenzó a tocar las notas que vibraban en su corazón ... y en las del corazón de Zorro, y el viento invernal llevó las notas por todo el mundo inspirando actos buenos y lindos, esparciendo palabras bellas y amables y sueños de paz. Así, poco a poco cientos de personas en todo el planeta parecían salir de sus pequeños mundos y volvían a recordar la esencia de la navidad, y recordaban el ejemplo de nuestro salvador, y diciembre volvió a sentirse orgulloso, porque gracias a Oli y Zorro él había recuperado la esperanza en las personas, y había recordado que no hay mejor momento para la esperanza que el día de Navidad, y cerró los ojos pero esta vez para escuchar las numerosas notas armoniosas que salían de los corazones de la gente y se puso a soñar que el tiempo corría despacito y la Navidad podía durar más.






lunes, 12 de noviembre de 2018

ZARZAMORA ES TAL COMO ES

Elizabeth Segoviano TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
ZARZAMORA ES TAL COMO ES
Muchas cosas flotan … flotan las hojas de los árboles, cuando el aliento del otoño lo tiñe todo de cambiantes cafés,rojizos, anaranjados y amarillos; flotan las plumas de las aves que se caen cuando emprenden el vuelo en busca de más cálidos cielos; flotan las palabras, que a veces se quedan largo tiempo suspendidas en el viento; flotan los trocitos de confeti, las gotitas del rocío matinal, flotan los aromas, sobre todo aquellos que nos recuerdan momentos felices, flotan los sonidos e incluso los besos … ¿pero alguna vez habías visto flotar a una elfo? Éso fue lo que le sucedió a Zarzamora, la más pequeña de seis hermanitas guardianas de los bosques.

Todas las hermanas habían recibido mágicos dones para poder realizar su misión, y todas eran muy hermosas … excepto la pequeña Zarzamora … o al menos éso pensaba ella, porque no tenia el largo, sedoso y rojizo cabello de su hermana mayor, Cereza, ni los ojitos color violeta de la pispireta de Arándano, tampoco tenía la sonrisa perfecta de la tierna Fresa, ni la melodiosa voz de Mora y definitivamente no era tan alta y delgada como la guapa de Grosella; Zarzamora era bajita, algo llenita, con largos rizos rebeldes color de la noche y nadie, ni siquiera las orugas acataban sus órdenes porque aún era muy pequeña, lo cual significaba que tampoco contaba con un don mágico como los de sus hermanas; motivo por el cual nuestra amiguita se frustaba y desesperaba y,al verla así sus hermanas siempre le decían lo mismo “sólo espera, ya crecerás” pero a Zarzamora le parecía imposible llegar a ser tan linda y poderosa como sus hermanas, y se la pasaba deseando ser alguna de ellas … o alguien más … quien fuera, menos ella misma.
Así que una mañana Zarzamora decidió que no iba a esperar más y se fue a recorrer los bosques para recolectar todos los pétalos rojos que pudo apretujar en su bolsita;los tenía de tulipanes, claveles, margaritas, flores silvestres y por supuesto, de rosas, y con ellos hizo una pintura sumamente aromática y se tiñó el cabello. Luego de lavarlo y cepillarlo por más de tres horas para que se quedara quietecito, por fín se decidió a salir de su habitación a mostrarle a sus hermanas su nuevo “look”.
– ¿Pero qué le hiciste a tu hermoso cabello Zarzamora?-interrogaron asombradas todas las hermanas al unísono-
– … pues … lo teñí … ¿qué? … ¿no les gusta?
– Hermanita-decía Fresa- es que así no eres tú
– ¡Ése es el punto! ¡no quiero ser yo! ¡Cereza tiene el cabello rojo y se ve hermosa! ¿porqué no puedo yo verme así?
– ¡Zarzamora,tu ya eres hermosa!
– ¡No es cierto!
Sin embargo, la discusión de las hermanas feé interrumpida por un penetrante zumbido que se hacía cada vez más y más intenso … bzzz … bzzzz … BZZZZZ-se escuchaba- y en segundos la pobre de Zarzamora estaba rodeada de abejas que habían encontrado sumamente atractivo el olor de su cabellera, y por más que las hermanas le ordenaban a los insectos que se alejaran, el dulce olor era tan irresistible que nuestra amiguita no tuvo más remedio que correr hacia el río y lavar su pelo.
Aquella tarde Zarzamora se quedó largo rato a la orilla del agua observando su reflejo. -Que mejillas tan grandes tengo, mis ojos son tan oscuros y mis piernas son tan cortitas-pensaba- entonces se inventó un hechizo para que sus ojitos cambiaran de color y contenta con lo que había hecho regresó a casa.
– ¡Zarzamora que bueno que volviste!-decía su hermana Arándano- Ya es hora de cenar … ¿que tienes en los ojos? ¿estás enferma?
– No … ¿porqué?
– ¡Niña! ¿cuántas veces te hemos dicho que la magia no se usa en cosas tan triviales?
– No te enojes … tú tienes los ojos color violeta, nadie más tiene los ojos de ese color … tú eres especial …
– Tú también lo eres …
– ¡No entiendes nada!-decía llorosa nuestra elfo mientras corría a su habitación, y al verse al espejo notó que su hechizo no estaba bien hecho porque sus ojitos cambiaban de color, iban del amarillo al rosa y al azul en un instante, así que deshizo el encantamiento y se fue a dormir soñando que era tan guapa como su hermana Grosella-.
Aquella mañana Zarzamora se despertó viendo a través de la ventana a sus hermanas haciendo crecer árboles y haciendo florecer cada rincón, las vió hablando con los animales y las escuchó cantar melodiosamente, como si fueran aves trinando en primavera. La elfo no cantaba y tampoco podía hacer florecer de la nada los bosques y sentía como si no perteneciera a su familia, ella era diferente … demasiado, y éso la entristecía profundamente.
Día con día su mirada se fue apagando, y dejó de ser hablantina, su enorme sonrisa simplemente desapareció de su rostro, dejó de comer e incluso sus abultados y rebeldes rizos se alisaron.
Todo éso tenía sumamente preocupadas a sus hermanas que intentaban animarla y le cocinaban sus platillos favoritos, le llevaban regalos y le hacían mimos, le decían cuánto la amaban y le hacían cosquillas … pero aún así Zarzamora no sonreía; la casa de las hermanas, y el bosque entero parecía demasiado silencioso desde que la pequeña ya no hablaba, e incluso las noches se habían tornado frías y oscuras porque la luna, extrañamente, tampoco aparecía.
Fue en una de ésas tardes heladas en las que el viento soplaba fuertemente que Zarzamora decidió salir a caminar; pero el viento que todo lo había visto estaba esperándola para jugarle una broma, de a poquito fue soplando cada vez más fuerte hasta que hizo que la elfo que ahora estaba súper flaquita, tan flaquita que si se paraba de perfil sólo se le veía la nariz, comenzara a elevarse del piso, primero sólo unos pocos centímetros, pero después salió volando como una hoja.
La pequeña quiso asirse de alguna rama, pero estaba tan débil que no pudo, también quiso pedir ayuda a sus hermanas, pero su voz había perdido potencia y apenas era un susurro. El viento la elevó más y más por entre las nubes, casi rozando las estrellas, le diO vueltas y más vueltas hasta que Zarzamora comenzó a reír; fue entonces que el viento la depositó suavemente en un frondoso árbol de peras y le dijo: mi querida niña, no quiero que vuelvas a ponerte triste, ni que vuelvas a pensar que no eres hermosa ¡porque realmente lo eres! Tu rizada cabellera siempre me hace cosquillas cuando sales corriendo a seguir mariposas, y en tus ojos tan oscuros, profundos y brillantes se reflejan todas las estrellas, y, por si no lo has notado, es tu sonrisa la que atrae a la luna llena, es tu risa y son tus charlas las que hacen que los ríos corran felices … y eres tú, toda tú, así como eres, la que hace que yo sea fresco y suave y no gélido y tosco.
Un par de lagrimitas llenas de ternura salieron de los ojos de nuestra elfo que ya no se sentía menos bonita ni menos poderosa que todas sus hermanas, pues ella controlaba la luna, los ríos y el viento. Y comenzó a comer una jugosa y dulce pera para que el viento ya no se la llevara de un soplido, y de regreso a casa Zarzamora se miró en la cristalina agua y ya no deseó ser como sus hermanas, ellas eran lindas, pero también Zarzamora, y era diferente, como lo somos todos, y era especial, igual que tú y yo.

Y con el viento tomando sus manos Zarzamora regresó a casa tan hablantina y sonriente que la luna regresó y todas las hermanas se reunieron alrededor de una fogata para asar malvaviscos y cantar, contar historias, reír y ser ellas mismas y felices por ser así, todas diferentes, todas hermosas, todas tal y como son.

este video me gustó para esta historia porque a veces nosotros mismos nos echamos para abajo! y nosotros mismos debemos decir NO, como en la canción no mates mi vibra! :P

martes, 30 de octubre de 2018

PEQUEÑA BRUJA Y GRAN GATO


¡FELIZ DÍA DE BRUJAS!
derechos reservados ELLIZABETH SEGOVIANO 2018

El antiguo pueblo de Samhain es casi como cualquier pueblo … podría ser como el tuyo o el mío, hay un ayuntamiento, y una gran iglesia, hay museos y una plaza con un bello jardín.
Hay un kiosko donde tocan música todos los domingos, y un mercado grande lleno de cosas ricas, hay una estación de tren y una de autobús y un  “heli-escoba puerto” muy moderno, también está el gran colegio de ciencias mágicas que es un gran castillo… ¿Es que no te lo había dicho? El pueblo de Samhain es un pueblo de brujas y magos, todos son muy sabios y poderosos.



En la escuela, como en la tuya, les enseñan aritmética, literatura y deportes … pero también escritura de hechizos, botánica de hierbas mágicas, elaboración de escobas y varitas, confección de sombreros, capas y zapatos puntiagudos.
¡Y otra materia muy importante! Medicina de animales mágicos. Porque los magos y brujas deben saber cuidar muy bien de sus conejos, búhos, ranas, sapos, serpientes, gatos, liebres y cualquier criaturita que tengan en su poder.
En el colegio de ciencias mágicas hay aprendices de brujas y magos de diferentes edades, allí estudia Gwydion Eliphas, una brujita que es muy inteligente pero al ser tan pequeña nadie la toma en serio, nadie le hace caso … nadie la entiende, así como nadie entendía su nombre, y como no podían o no querían pronunciarlo, todos en el colegio decidieron simplemente llamarle pequeña bruja, porque no había nadie más pequeña que ella en todo el colegio.



En el zoológico de Samhain, como en el de tu ciudad, hay muchos animales, tienen jirafas y elefantes, linces, camellos, orangutanes, tortugas, pingüinos y leones. Entre los leones se encuentra uno muy grande y melenudo cuyos padres nombraron Chukwuemeka, y es el más valiente … pero también el más curioso y soñador, y lo que sueña Chukwuemeka es ser la mágica mascota de una bruja. Pero al ser un león todos en el zoológico se burlaban de él pues no había manera de que un león tan grandote pudiera, por ejemplo, montarse en la escoba de una bruja. Y como todos se burlaban del león y nadie lo tomaba en serio,y nadie le hacía caso y nadie le entendía, así como nadie entendía su nombre, y como no podían, o no querían pronunciarlo, todos en el zoológico decidieron simplemente llamarlo gran gato, porque no había “gato” más grande y más gato que él.




Deben saber que el día de brujas en el pueblo de Samhain es una gran festividad, hay desfile y el pueblo entero adorna cada rincón con calabazas, velitas, mantelitos y esqueletos de pan y caramelo, las brujas usan sus mejores medias rayadas, pulen sus botines puntiagudos y acicalan a sus gatos y escobas.
Los magos usan sus capas elegantes y los sombreros de fieltro, bañan muy bien a sus conejos, hay bocadillos de fiesta, montones de caramelos y todo el día hay espectáculos mágicos para culminar el día con un gran concierto.
Pequeña bruja no estaba entusiasmada de participar en los mágicos espectáculos de aquel año, pues realmente no la dejaban hacer nada, todos decían que era tan, pero tan pequeña, que hacían todo por ella, vamos ¡ni siquiera le permitían colgar los adornos! Pero cuando le dijeron que ella podría participar en el espectáculo para los animales del zoológico, pequeña bruja no lo pensó dos veces, pues sabía que los animales no pensarían que por ser pequeña era menos bruja, o menos mágica.

Gran gato estaba algo triste porque otro día de brujas había llegado, y él seguía sin siquiera conocer a una bruja, seguía soñando despierto con ser el mágico amigo fiel de una buena y poderosa bruja, y remontar con ella el cielo estrellado, cruzar frente a la luna llena lanzando hechizos que convirtieran las gotas de lluvia en caramelos y la hojarasca de otoño en tostaditas de pan para comer con jalea.
Pero cuando les avisaron que tendrían un espectáculo de magia solo para ellos, gran gato se puso feliz ¡por fin podría conocer una bruja de verdad! Le pediría un autógrafo, se tomaría una “selfie” y quizá, si se portaba bien hasta lo invitaría a pasear un día con ella. Entonces Gran Gato se dio un baño de burbujas, cepilló sus colmillos, recortó sus garras, esponjó su melena se puso loción para estar bien guapo y no asustar a las brujas.



Por fin la hora del espectáculo había llegado, la gente del zoológico había adornado todo, pusieron una tarima con cortinas y en punto de las cinco Gran Gato observó cómo iban aterrizando las brujas en sus elegantes escobas, todas en formación, y hasta adelante iba una brujita de lo más linda, pequeña, pero volaba con elegancia, algo tenían sus ojitos violetas que Gran Gato no podía dejar de verla. Hicieron trucos y hechizos con hermosas pócimas de colores, aparecieron ranitas y flores, globos y palomas, pusieron a sus escobas a bailar solas y a sus sombreros a cantar unas rimas preciosas.
Gran Gato estaba tan feliz que hasta le salieron lagrimitas de la emoción, era el que aplaudía con más ganas, chiflaba y les echaba porras, y al final de la función, cuando las brujitas estaban haciendo reverencias para agradecer la amable atención del público, Gran Gato les dio a cada una de ellas un clavel rosado, pero a la brujita más pequeña le dio dos y le sonrió con gran timidez. Aquel bello gesto conmovió mucho a Pequeña Bruja que tampoco le había quitado los ojos de encima al león, le parecía muy gallardo y atento y seguro que él no pensaba que ella era demasiado pequeña para ser bruja.
Armándose de valor, Gran Gato se acercó y le pidió su autógrafo a Pequeña Bruja que gustosa se lo dio y se tomaron fotos, intercambiaron números telefónicos y mientras las otras brujas recogían todo el escenario, ellos dieron un paseo por el zoológico hablando de magia y Pequeña Bruja le confió a Gran Gato cómo se sentía, y que no le gustaba para nada que se burlaran de ella, Gran Gato entendía muy bien y le confesó lo mismo a Pequeña Bruja, ambos se miraron a los ojos y algo muy dentro de ellos hizo una chispa, se conectó, algo encajó perfecto y ambos supieron que desde aquel momento serían amigos ¡los mejores amigos! Y Gran Gato prometió que siempre la cuidaría y guardaría celoso sus secretos, Pequeña Bruja prometió que Gran Gato sería su fiel amigo mágico y que un día ambos surcarían el cielo en noche de brujas, lo juró por su escoba y su sombrero. Y fueron juntos al concierto donde bailaron y cantaron y comieron caramelos hasta bien entrada la noche cuando todos los animalitos del zoológico debían regresar a sus guaridas y descansar.
Pequeña bruja estaba determinada a cumplir su promesa y estudió mucho más de lo que normalmente estudiaba, practicó y buscó y rebuscó en antiguos libros y pergaminos.


Su empeño era tal que sus profesores y compañeros tuvieron que preguntarle que hacía, a lo que ella respondió que quería que un león fuera su compañero de vuelo. Por supuesto todos en el colegio de ciencias mágicas se burlaron de Pequeña Bruja.

En el zoológico, cada noche Gran Gato le contaba a sus amigos que pronto remontaría el cielo con su amiga bruja. Por supuesto todos los animales se burlaron de Gran Gato.

Luego de todo un año de soportar burlas, Pequeña Bruja fue al zoológico con sus compañeras de clase para presentar un nuevo espectáculo por el día de brujas, todos estaban felices y aplaudían pero el gran final estaba reservado para Pequeña Bruja, que pidió a Gran Gato que subiera al escenario y fuera su asistente.
Ahora, Gran Gato –decía Pequeña Bruja– siéntate derechito, con la cabeza en alto y pronuncia conmigo estas palabras mientras te rocío con mis polvos mágicos, repite: “ ¡Cielo estrellado, luna azul, luna roja, luna llena, luna cara de bola, cometas y estrellas fugaces, denme sus plumas de magia y colores , denme el poder de las constelaciones!”
Al terminar su hechizo, los polvos de Pequeña Bruja cubrieron a Gran Gato con un resplandor dorado que se extendió por todo el escenario, los asistentes contenían el aliento…
Al cabo de unos segundos y con un estruendoso y potente rugido, Gran Gato se sacudió y todos pudieron ver que tenía un reluciente par de alas doradas que batía con elegancia. Entonces Pequeña Bruja puso su pequeña escoba en la melena de Gran Gato, a manera de adorno, y luego se montó en su lomo y puff… comenzaron a volar por el cielo del atardecer, con la luna llena y las estrellas mirándolos embelesados.
Y abajo, en la tierra, los animales y los compañeros de Pequeña Bruja se quedaron con los ojos cuadrados, las bocas abiertas y con los calzones caídos, porque jamás creyeron que Pequeña Bruja tendría tal poder, y los animalitos del zoológico no podían creer que Gran Gato no mentía ni exageraba, y que su sueño, después de todo, era posible … ¡aunque parecía imposible!


Aquella noche de brujas, Pequeña Bruja y Gran Gato se dieron el gusto de  volar hasta el amanecer, regresando a la tierra solo para tomar sus pertenencias y salir de viaje para demostrarle al mundo que no hay nadie que pueda decirles que sus sueños no pueden ser, que nadie es demasiado pequeño o demasiado grande para soñar y trabajar por su sueño, que no importa si el mundo entero se ríe, uno tan solo debe sonreír e intentar y ser feliz, sin importar si eres grande o pequeño.
Si esta noche de brujas ves en el cielo aparecer una silueta de un GRAN GATO Y UNA PEQUEÑA BRUJA dales mis saludos y quizá conviertan las gotas de lluvia en caramelos y la hojarasca del otoño en tostaditas de pan para que las comas con jalea.