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jueves, 21 de agosto de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO VIII

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS
CAPÍTULO VIII
SIN MIEDO

Cuando Soleil quedó inconsciente en el sendero oscuro, cayó en un sueño pesado y profundo del que no podía despertar, aunque escuchaba todo lo que pasaba a su alrededor, y sabía que Aldebarán, el búho y los seres mágicos no la dejarían sola, sin embargo al mismo tiempo, podía ver lo que habían hecho las sombras, que poco a poco iban tomando el control de los sueños de todos los niños de su ciudad, y mientras más sueños capturaban más fuertes se volvían, y ahora no tenían problemas para apoderarse de los sueños de los adultos … la ciudad entera estaba cayendo en los brazos de esa malévola oscuridad para ya no despertar y yacer atrapados en pesadillas eternas, pero Soleil sabía que así como existía la oscuridad, existía la luz, que aunque esas apariciones eran fuertes, también eran fuertes las hadas, los ángeles y su querido y valiente guardián, y que ella debía ser igual de fuerte, por su Nana, por sus amigos, por sus padres, por todas las personas de su ciudad. Supo que debía permanecer ahí para dar batalla y mandar un mensaje a esas sombras “¡AQUÍ HAY ALGUIEN QUE LOS VA DERROTAR!! ... ¡SIN MIEDO! – pensó la niña – tan pronto pensó eso, una intensa luz comenzó a rodearla quedando dentro de una gran burbuja luminosa, aquello atrajo la atención de las sombras que sin chistar se apresuraron al encuentro de Soleil luciendo sus caras más terroríficas y múltiples garras mientras gruñían, chillaban, aullaban y se retorcían.
Mas la luz de la burbuja de Soleil era tan intensa que en el acto las sombras comenzaron a retroceder cubriendo sus espantosos ojos, chillando de dolor y de rabia, fue entonces cuando llegó Vermalion, el ángel de los sueños, con sus enormes alas doradas, enfundado en su armadura, ondeando su reluciente espada, y tomándola con ambos brazos la estrelló en el suelo, éste se resquebrajó y las sombras cayeron en las grietas que lentamente estaban siendo inundadas con oleadas de luz convirtiendo a las sombras en piedra y luego en arenisca que se disipaba con el batir de las alas de Vermalion.
Soleil –decía el ángel – me manda tu guardián, él sigue luchando allá afuera para derrotar esta oscuridad, pero tu y yo la detendremos aquí, ahora que has enfrentado tu miedo y sabes que eres protegida, por mi, por Aldebarán. El búho. tu Nana y los seres mágicos debemos esparcir la noticia a todas esas personas que no pueden despertar de sus pesadillas, para que luchen, enfrenten sus miedos y se liberen, para poder debilitar esta oscuridad y que Aldebarán lleve a cabo con todo éxito su misión.
La pequeña sonrió y en su lenguaje de señas le agradeció a Vermalion y ambos envueltos en la luz de miles de estrellas avanzaron sin miedo hasta encontrar los sueños de sus amigos, que se no podían despertar de pesadillas terribles en las que sus profesores querían atraparlos, pero la luz de Soleil era tan deslumbrante que al verla, sus amigos olvidaron las terribles visiones que los habían acechado y viendo al ángel y a su amiga se atrevieron a dejar de lado sus miedos, armarse de valor y enfrentar a las sombras que, atónitas al verse debilitadas no tenían más que remedio que huir o ser convertidas en polvillo.
Así uno a uno, visitaron los sueños de todos los que habían quedado atrapados en las garras de pesadillas de la oscuridad y uno a uno todos los habitantes se enfrentaron a las sombras produciendo su propia luz, la luz de sus sueños, la luz de bellos recuerdos, la luz de amigos, de familia, la luz del amor de las mascotas, la luz del futuro, y uno a uno pudieron despertar dejando así débil a la oscuridad.

Mientras tanto de vuelta en el sendero retorcido, el sabio elfo Albornoux, Aldebarán, El búho y una guarnición de elfos y hadas se abrían camino con sus espadas de luz sin ser arañados siquiera por la oscuridad que comenzaba a replegarse, pero que aún no estaba vencida.
Todo acabará en donde empezó – pensó Aldebarán al ver que las sombras huían y apresuraron el paso para llegar al bosque del búho.
Una vez llegaron al gran árbol donde el buen búho tenía su nido los recibió su esposa búho feliz de ver a salvo al compañero de su vida.
-       Buhoo, amor mío- decía la búho - ¿ya no te irás más?
-       Temo que aún no estamos a salvo mi dulce ave del paraíso buhoo ¿todavía está aquí el hada que dejamos cuando me fui?
-       ¿Buhoo? ¿un hada? Eso, lo explica todo, no quiso comer ratones ni quería la sabrosa cena que le regurgitaba, así que tuve que conseguirle fresas silvestres pero no dejaba de parlotear, creí que quizá era una guacamaya buhoo, me hartó y tuve que cerrarle el pico con una gorda lombriz, se puso un poco verde pero desde entonces ya dejó de parlotear y dejó de querer escapar, buhoo, le dije que no era seguro andar merodeando … creo que se ha puesto algo triste y ahora no quiere salir del nido , mira.
En efecto  el hada Darkleryth estaba en el fondo del nido de la famita búho arrebujada entre las suave pelusa de dos bebés búho que se habían encariñado con ella. Al ver al gran maestro Albornoux la pequeña Darkleryth dio un gritito de susto y quiso huir pero la garra de Aldebarán ya la tenía bien sujeta, firme pero gentilmente.
    .    ¡Por todos los cielos chiquilla malcriada! –gritó Albornoux- ¿no ves lo    que tu insensatez ha desatado? ¿acaso no has visto la oscuridad que casi se apodera del mundo de los humanos?
-       yo no he hecho nada malo, he sido capturada por esta búho loca, yo no he hecho nada malo.
-       ¡semejante ignorante! ¡cara de hada y cabeza de piedra! ¿qué tienes en la cabeza? ¿acaso tienes mármol en lugar de sesos? Tu y tu rebeldía, tu y tu ignorancia, tu y tus prisas, tu y magia de hada y de bruja, semejante pedazo de alcornoque tus hechizos retorcidos, incompletos de bruja y hada a medias han desatado las oscuras pesadillas que atormentan el mundo de los humanos, tu, remedo de hada, tu y tu bocaza sin frenos le han puesto un maleficio a una niña inocente que nada ha hecho para merecer tanto terror y tantas preocupaciones.
-       ¿qué? ¿qué hechizo? ¿qué niña?
-       Soleil –intervino Aldebarán, la niña que te rescató una tarde de tormenta, la niña buena e inocente que te arropó con la capa de su muñeca, la niña linda que cepilló tu cabellera, la niña gentil que te dio a beber chocolate caliente, la que te sonrió, la que te invitó a regresar a su casa cuando quisieras, la que te trató con toda amabilidad y cortesía … mi niña, mi protegida, la razón de que yo esté aquí luchando espada con espada con tus hermanos elfos y hermanas hadas para rescatar sus sueños y los sueños de todos los que cayeron en las garras de la oscuridad.
-       ¿Soleil? –el hada se llevó las manos al rostro y lloró, notó que Albornoux, el búho, el oso y sus hermanos tenían armaduras de batalla, que estaban cansados y preocupados y cayó de rodillas sobre la garra del guardián - ¡lo siento, lo siento! No era mi intención, yo, yo quería que ella tuviera sueños dulces y que me olvidara, yo … yo nunca quise hacer daño …
el Hada no acababa de hablar cuando un torbellino oscuro la arrebató de las manos de Aldebarán y todos se quedaron perplejos, todos excepto la esposa del búho que más rápida que una saeta emprendió el vuelo sin importarle ninguna oscuridad y de un solo picotazo logró recuperar a Darkleryth para depositarla nuevamente al cuidado de Aldebarán, pero cuando estaba a punto de hacerlo el torbellino tomó a forma de una monstruosa pantera y le asestó tremenda mordida a la valiente búho que cayó como piedra en alguna parte del bosque, al ver aquello el búho gritó y se lanzó en contra de la sombra, su cota de malla hecha con estrellas fundidas le daba pelea a la sombra, pero Aldebarán y los demás tampoco se quedaron quietos y el oso lanzó con todas sus fuerzas su espada lunar que fue a clavarse en el ojo de la criatura que aullaba como un monstruo de pesadilla, las hadas ya habían lanzado una lluvia de flechas mágicas y Albornoux con su báculo le lanzaba bolas de luz del alba hasta que de la temible sombra solo quedaron cenizas.
Las hadas de inmediato sobrevolaron el bosque en pos de la búho y la encontraron maltrecha y con un ala rota, pero con vida, al ver aquello Darkleryth lloró desconsoladamente mientras corría al encuentro de la pobre búho que la había salvado de un terrible destino, se posó sobre ella y dijo : ” licht, licht, orion licht, volare, volare amor, licht amor profundere “ y de las palmas del hada se comenzó a derramar una bella luz tornasolada que bañó a la búho sanándola casi de inmediato.
-       El camino correcto –dijo Albornoux, cuando escoges el camino correcto tu magia es correcta Darkleryth, deja ya tus rebeldías infantiles y haz el bien que puedes hacer en este mundo.
-       Si gran maestro, es como usted dice, soy una cara de hada pero sesos de piedra, yo no quise lastimar a nadie, y haré todo lo que pueda para resarcir el daño que he hecho, por favor, mi señor guardián, guíeme para ayudar a Soleil, para vencer la oscuridad que he hecho posar sobre todos.
-       Debemos ir a la casa de Soleil, ahí donde lanzaste tu hechizo por vez primera y deshacerlo, cuando lo hagas las sombras irán hacia ti, pero todos estaremos para terminarlas.
-       Si mi señor.
Cuando llegaron a la casita de Soleil notaron que aunque ya eran casi las siete de la mañana, parecía medianoche pero Darkleryth estaba decidida a ponerle fin a toda esa detestable situación así que se sentó en la ventana de la niña mirando sus juguetes y su cama vacía, mirando las marcas de lucha que habían dejado las sombras y mirado la profunda oscuridad que sumergía todo, se aclaró la garganta e intentó decir el hechizo de aquella tarde, pero no lo recordaba.
-       ¡No recuerdo! – gritó horrorizada – adventus …sogno …
-       concéntrate, le decía el guardián mientras los demás asumían sus posiciones y alistaban sus armas, respira, concéntrate.
-       Adviniere … sigilos … no eso no es … por todos los cielos, no recuerdo.
-       No mires esta oscuridad Darkleryth –decía Albournoux tomando sus manos- cierra los ojos, recuerda aquella tarde, recuerda el olor a lluvia, recuerda el calor de las manos de Soleil mientras cepillaba tu pelo, recuerda el sabor del chocolate caliente, respira … y dime al ído las palabras del hechizo
-       Advere … -dijo temblando el hada – advere somnious efugiare somnious, advere oscuritate … eso es, eso es lo que dije
-       Muy bien, ahora repite conmigo ¡ETATIRUCSO EREDVA, SOMNIOUS, ERAIGUFE SOMNIOUS EREDVA! ¡Todos, con nosotros repitan!
¡ETATIRUCSO EREDVA, SOMNIOUS, ERAIGUFE SOMNIOUS EREDVA! Dijeron todos al unísono y el cielo rugió, centelleó el suelo tembló y una inmensa sombra del tamaño de un edificio se apreció en mitad de la calle, mostrando sus colmillos babeantes al hada, pero su oscuridad estaba palideciendo gracias a que Soleil y Vermalion habían estado despertando a la gente, iluminando sus pesadillas, así que el primero en atacar fue Aldebarán con su espada lunar, sin miedo alguno, rechazando los manotazos de aquella descomunal sombra con su escudo de atrapa sueños que al tocar a la entidad oscura le arrancaba trocitos así que se fue quedando sin uñas, sin dedos, sin trozos de piernas y las hadas y elfos y Albornoux también repelían todos sus intentos de atacar con flechas encendidas en el fuego de Igne y estocadas de espadas forjadas en la luz de las constelaciones, reduciendo así a la bestia oscura a trozos y mientras lo hacían el sol comenzó a clarear la larga noche que habían vivido, el trinar de los pájaros regresó, y ellos en sus piquitos llevaban gotas de rocío que reflejaban la bendita luz del sol y aquella llovizna dorada acabó por doblegar a la oscuridad para que Aldebarán la absorbiera con su escudo. Al hacerlo los hilos que entrelazaban la mágica red se deshicieron, el caracol y la roca se estrellaron  y se hicieron polvo y aquel polvo voló directamente hacia Albornoux que lo puso dentro de un frasco con la luz de Venus y que resguardarían en el gran salón de la Stella Eterna en el castillo de Mizar, donde sería resguardada por Vermalion para que nunca jamás pudiera revivir esa oscuridad y dañara a alguien.
Los amigos se miraron unos a otros sonriendo, cansados pero felices de haber tenido éxito en aquella empresa tan peligrosa y por la ventana vieron una inmensa luz aparecer, en ella venía Vermalion volando suavemente con Soleil en los brazos para depositarla en su cama, también levantó al fornido Aldebarán como si fuera un ordinario osito de peluche y lo depositó junto a la niña, los besó a ambos y hadas, elfos, ángeles y seres mágicos regresaron a Mizar. Dejando detrás de sí una estela dorada y el eco de palabras dulces y amables que los invitaban a regresar a Mizar cuando quisieran.
Soleil abrazó a su guardián y delicadamente le quitó la armadura, también tomó al valiente búho, le dio en besito en la cabeza y le quitó la cota de malla y el casco y todo lo depositó en un cofre de madera a los pies de su cama, lo cerró con llave y se la puso al cuello a Aldebarán para que si alguna vez necesitaba usarla de nuevo pudiera sacarla sin problema alguno, el búho tomó a Darkleryth que se había ocultado detrás de unos libros y la sentó en su lomo para llevarla de vuelta al bosque donde quería vivir para proteger a las aves y los animales del bosque, esta vez con el permiso y la bendición de su gran maestro Albornoux.
Luego de unos minutos solo quedaban Soleil y Aldebarán acurrucados bajo el edredón de su cama cuando se abrió la puerta y entraron sus padres y su Nana, Soleil les contó todo lo que había sucedido, pero sus padres le dijeron que todo lo había soñado, la pequeña entonces miró a su Nana quien se sentó en la cama acariciando su cabello hasta que sus padres salieron de la habitación, la niña le preguntó en lenguaje de señas a su Nana si ella le creía, y la vieja Nana le guiñó un ojo y le dijo, claro que si mi niña, yo te creo porque Aldebarán alguna vez fue mi guardián, pero nunca peleó tan fuerte como la hecho por ti, te ví en mis sueños, te sentí, sentí tu valentía y supe que tu y Aldebarán nos rescatarían a todos.
Nunca dudes mi pequeña, ni de tus sueños ni de tus fuerzas, ni de tu valor y llegarás a las estrellas.
Aldebarán las abrazó a las dos y los tres volvieron a acurrucarse entre las sábanas.
 FIN

 Pues así amigos soñadores, llegamos al final de esta historia, espero la hayan disfrutado y agradezco infinitamente a quienes la han seguido y comentado aunque me demoré bastante en terminarla, una historia cien por ciento real, una historia muy mía que ojalá los haya entretenido y les haya dibujado una sonrisa ... yo sé que Aldebarán seguirá protegiendo el sueño no solo de Soleil sino de muchos pequeños y que el hada Darkleryth irá a lomos del búho a visitar a la niña y beber chocolate .... y yo ... bueno yo seguiré escuchando sus historias y si ellos me lo permiten seguiré compartiendo con ustedes otras aventuras. :D un beso y un abrazo xoxo Eliz

sábado, 9 de agosto de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO VI



CAPÍTULO VI
EL MOMENTO MÁS OSCURO ES ANTES DEL AMANECER


Desde lo alto del espeso follaje en un árbol, el gran búho recobraba la conciencia, pero sus ojitos no lograban distinguir más que un mar de sombras con grotescas muecas simulando algún tipo de sonrisa, en ningún rincón había un solo atisbo de luz y se preguntó si acaso eso era todo, si la batalla estaba perdida y si el mundo que había conocido sucumbiría ante aquel maléfico hechizo que no tenía sentido ... el búho se entristeció y comenzó a llorar, sus lágrimas se deslizaron a través del plumaje en su rostro y cayeron entre las hojas; el ave notó que sus lágrimas resplandecían, reflejando alguna luz, la oscuridad pareció arreciar igual que un viento invernal, lo que hizo a las lágrimas brillar como un puñado de estrellas ... entonces lo escuchó fuerte y claro, el sonido inconfundible de la maltrecha armadura de Aldebarán todavía ofreciendo batalla, a pesar de que las maléficas sombras habían encajado sus negras garras en su blanca piel, sin importar si mientras lanzaba otra estocada los horribles colmillos de aquellos seres se hundían más y más, Aldebarán seguía luchando.
En aquel momento el búho pensó que debía ser igual de fuerte que Aldebarán y no rendirse, si había tanta oscuridad tratando de detenerlos debía ser porque  los seres mágicos no estaban lejos. Entonces levantó presuroso el vuelo, sintiendo como las sombras le arrancaran las plumas de las alas y trataran de tirarlo, ignoró los macabros sonidos burlones que emitían, solo le importaba encontrar la luz de los seres mágicos.
Volando a todo lo que le daban sus alas el búho cruzó el retorcido sendero que desembocaba en un bosque diferente, uno lleno de luces, colores y vida;

-            ¡Buuhoo, auxilio! ¡en el nombre de Aldebarán guardián de los sueños, ayuda buuhoo!
-            ¿Aldebarán? –dijo una voz clara y melodiosa que parecía surgir de entre las nubes-
-            Si buuhoo, el guardián de los sueños, está siendo atacado junto con su protegida en el sendero oscuro ¡ayuda!
-            ¿Sin armadura? ... ¡imposible!
-            Buuhoo la pequeña nos hizo una armadura, buuhoo
-            ¡imposible! ¡que locura! ... –luego de un momento en silencio resonó en el ambiente el profundo llamado de un caracol de mar invocando a los seres mágicos- ¡Elfos prepárense!  ¡luciérnagas, libélulas vayan con las hadas arqueras! ¡dos líneas de ataque por los flancos! jinetes del viento conmigo, hadas de la luna en la retaguardia, guardianes de las estrellas en las catapultas ¡vamos! ¡por los sueños, por todo lo que es pequeño, inocente y bueno! ¡vamos por el honor del reino de las hadas, por la luz dentro de todos, por Aldebarán!
-            ¡POR ALDEBARÁN! –se sumaron miles de voces de seres mágicos, insectos y animales

Ante los atónitos ojos del búho, miles de criaturas pequeñas aparecieron abarrotando el cielo, había elfos montados sobre colibríes, diminutas y menudas hadas con relucientes arcos y flechas de plata a lomos de libélulas, abejas y luciérnagas, había mariposas con monturas esperando a que cientos de duendecillos alistaran sus espadas, a lo lejos aparecieron decenas de seres luminosos cargando sacos cuidadosamente atados en las catapultas, había cervatillos, ardillas, lobos, pájaros de todo tipo, una familia de osos ... todos con armaduras refulgentes. El búho no podía creer que todos esos seres estuvieran dispuestos a unirse a la batalla, pero algo interrumpió su contemplación, una decena de hadas lo rodeaba confeccionándole una cota de malla tan ligera como sus plumas, también un casco que brillaba como hielo pero que era cómodo y abrigador, después volvió a resonar el caracol de mar y al grito de ¡ALDEBARÁN!  Aquel incontable ejército comenzó a marchar hacia el oscuro sendero retorcido, y al frente por fin descubrió a la criatura detrás de todas las órdenes, un elfo de gran estatura (comparado con las hadas) de barbas azules trenzadas y a juego con su larga cabellera enfundado en una armadura dorada y un casco con cuernos de toro, el gran búho supo que era el guardián de la estrella de Aldebarán y con renovados bríos también se unió a la marcha para volver a darle batalla a las sombras.

En el fondo del retorcido sendero plagado de oscuridad, Aldebarán cubría el cuerpo inconciente de Soleil sintiendo que sus fuerzas menguaban con cada segundo, sin embargo en ese momento en que todo parecía demasiado oscuro resonó un caracol, el sonido se alzó sobre los gruñidos, chillidos y aullidos de las sombras, luego la inconfundible voz de su amigo búho y después todo fue un mar de luces y voces que clamaban su nombre.
-            ¡ALDEBARÁN NO PELEA SOLO!
-            BUUHOO EL GUARDIÁN NUNCAESTÁ SOLO BUUHOO
-            ¡ALDEBARÁN, ALDEBARÁN, ALDEBARÁN!

Una lluvia de flechas encendidas con un polvo mágico hizo un cerco alrededor del oso y Soleil, las sombras que intentaron traspasarlo chillaron terriblemente y desparecieron, dos filas de elfos a lomos de aves y lobos comenzaron a repartir golpes de espadas de plata, los cervatillos envestían con sus cuernos protegidos en cotas de malla a cuanta grotesca criatura encontraran envuelta en sombras, sobre el viento viajaban seres luminosos lanzando bolas de un fuego color violeta que encendía a las sombras como si fueran paja, y detrás de ellos llegaron unas catapultas en las que lanzaban sacos de polvo de estrellas que al ser lanzados al aire se encendían y al caer perforaban toda oscuridad, Aldebarán se incorporó y comenzó a golpear lo que quedaba de aquellos seres con su escudo de atrapa sueños y pronto aquel sendero que antes parecía un abismo de oscuridad estaba iluminado como la vía láctea .
Por encima de los árboles aún se levantaba una gigantesca criatura sombría que gruñía y enseñaba los colmillos, pero que se fue desvaneciendo lentamente en la bruma de la mañana.
-            ¡Buuhoo vencimos!
-            Al menos por ahora –dijo el elfo- habrá otro ataque ... esas sombras están enfurecidas.
-            ¿Pero porqué? –preguntó Aldebarán mientras cargaba en brazos a Soleil quien seguía inconciente-
-            Mi señor –el elfo hincó una rodilla en el suelo en señal de respeto y todas las demás criaturas luminosas se quitaron sus cascos  e hicieron lo mismo- guardián por favor perdónenos por haber tardado tanto en ir a su encuentro, había mandado a un grupo de elfos a buscarle pero jamás regresaron ... yo ... yo no puedo creer que hayan llegado hasta aquí, su voluntad es muy fuerte, al igual que la de su pequeña protegida ... sin duda alguna las estrellas les concedieron su gracia.
-            Un poco de suerte, un poco de fuerza, pero sobretodo amor, mi señor elfo, el amor que Soleil siente por su abuela, por sus amigos, por sus sueños, por el mundo bueno que conoce su corazón, esa fue la luz que nos guió ... pero no entiendo ¿porqué tanta oscuridad? ¿porqué tanta saña contra una niña que nunca ha hecho ningún mal?
-            Para averiguarlo mi señor Aldebarán, necesitamos a Soleil, debemos llevarla a al castillo de Mizar, nuestro padre, el elfo más poderoso y sabio que existe,  sabrá encontrar la respuesta.
-            Andando, no podemos esperar más mi señor elfo.
-            Aldebarán, su viaje ha sido largo, la pelea ha mermado sus fuerzas, permítanos llevarlos a Mizar con el honor, el respeto y el lujo que merecen ...
-            No hay necesidad, puedo llevar a mi pequeña ...
-            Buhoo ¡pero estás herido! Y Soleil también, deja que los lleven, no seas testarudo, buhoo
-            Su amigo el valiente búho tiene razón mi señor guardián, además llegaremos más rápido si nos permiten llevarlos.
-            ... está bien mi señor elfo ... pero también llevarán al búho ¿verdad?
-            Por supuesto.


El elfo guerrero silbó una bella tonada y en un segundo estaban frente a él una deslumbrante carreta de oro tirada por unicornios, cubierta con delicadas sedas y llena de almohadas que parecían nubes, de su interior bajaron cuatro hadas que ayudaron a recostar a Soleil al tiempo que le cantaban los más dulces y tiernos arrullos que jamás se hayan escuchado, luego subió el búho quien no aguantó la curiosidad y se echó sobre los almohadones de un salto para descubrir que en verdad eran nubes, esponjosas, vaporosas, cálidas y al contacto olían a lluvia, a pasto recién cortado, a rosas y lavandas, a moras y  vainilla, aquellas fragancias envolvieron al búho quien de inmediato se quedó dormido, Aldebarán sonrió y también subió a la carreta y dos hadas se ocuparon de retirarle la armadura destrozada y remendar los cortes que tenía en la piel. El oso no quería perder ningún detalle del viaje, pero la calidez de las almohadas, el canto de las hadas, los tenues perfumes que despedían, el suave vaivén de la carreta y el tremendo cansancio pudieron más y cerró los ojos para sumergirse en un sueño esperanzador en donde se veía en la habitación de Soleil sentado ante su mesa de juguete vistiendo un elegante chaleco de terciopelo púrpura mientras tenían una fiesta de té rodeados de aves, hadas y sus juguetes. Era como si ninguna preocupación u oscuridad hubieran existido nunca, el guardián sonrió  y en ese momento una melodiosa voz resonó claramente en su sueño, la voz decía : “así será ... tu sueño, como todos los sueños son posibles, si vienen del lugar más puro de tu corazón, ellos tocarán la luz del amanecer” ...
Aldebarán sintió renovadas sus fuerzas y lentamente abrió los ojos para toparse cara a cara con el gran elfo de Mizar quien tenía las manos llenas de una luz hermosa que se estaba derramando sobre el oso como si fuera el agua de una dulce cascada.
CONTINUARÁ ... ;)  

jueves, 10 de julio de 2014

EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS CAPÍTULO V


EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS
CAPÍTULO V
A DONDE TU VAYAS, YO VOY
Autora:Elizabeth Segoviano copyright©2014

Aldebarán salió al jardín cuando los rayos del sol ya bañaban todo en un resplandor rosado, con calma se recostó sobre su barriguita sintiendo el húmedo rocío en el césped y cuidadosamente le acercó el hocico a una florecilla de diente de león ... la flor entonces abrió sus diminutos ojos y le hizo un guiño, el guardián sonrió y comenzó a soplar hasta que los finos pelillos de la flor salieron flotando con la brisa, todos los pelillos se dirigieron hacia el oeste para perderse en un sendero olvidado.
El guardián supo que tendría que recorrer ese sendero si deseaba la ayuda de los seres mágicos ... sin embargo, aquel sendero era largo, retorcido, oscuro y no había sido recorrido en muchos años, no sería fácil adentrarse en él.
-         ¡Decisiones, decisiones! –se escuchaba un susurro-
-         ¿Quién anda ahí?- dijo Aldebarán incorporándose rápidamente, pero no logró ver nada o a nadie-
-         ¡El guardián necesita tomar decisiones! –susurró la voz mientras una brisa juguetona revolvía el pelaje del oso- ¡el guardián necesita observar, observar con cuidado todas las señales!
Aldebarán supo que podía confiar en esa voz ... la voz del viento, que era muy sabio por todo lo que había visto y recorrido, también por todas las voces que había escuchado; el oso observó a su alrededor viendo el follaje de los árboles estremecerse y finalmente miró al cielo, en aquel gigantesco lienzo azul, el viento había dibujado algo, un enorme círculo con líneas entrecruzadas y plumas colgando ...
-         ¡un atrapa sueños! –gritó Aldebarán-
-         un atrapa sueños, una armadura y una filosa espada debe construir mi señor guardián, si acaso el sendero intenta cruzar- susurró el viento-
-         ¡Serás un caballero! –gritó de repente el gran búho blanco que ya había despertado-
-         Eso indican las señales, amigo búho.
-         Pero ... buuhoo ... aquí no hay quien te haga una armadura buuhoo ¿cómo vas a conseguir esas cosas? Buuhoo
-         ¿Nunca has escuchado ese sabio dicho, amigo búho?
-         ¿¿buuhoo??
-         ¡Donde hay voluntad, hay manera!

La voz del guardián había despertado a Soleil, quien desde la ventana escuchaba atenta la conversación, y al enterarse de que Aldebarán necesitaba una armadura, corrió a la cocina recogiendo coladores de pasta y ralladores de queso, un rollo de papel aluminio, un par de cucharones de latón, los cubiertos de plata de su abuela y un par de charolas para hornear. Y salió corriendo haciendo tremendo escándalo con todos sus artefactos de cocina.
Al llegar al jardín tiró todos cachivaches en el césped mientras Aldebarán y el gran búho blanco la miraban extrañados, hasta que Soleil le puso un colador de pasta en la cabeza al oso y entonces entendieron que con aquellas ollas y charolas podían hacer una armadura.
-         buuhoo ¡yo también quiero una armadura!
-         ¡no! –gritó el guardián– tu no puedes ir conmigo amigo búho, es muy peligroso.
-         Pero necesitas ayuda, sé que me necesitas.
-         Es muy arriesgado ... –Aldebarán entonces miró a Soleil y notó que sus ojos resplandecían de fiereza y valor, y supo que ella también quería ir, ¡a donde tu vayas, yo voy! Es lo que clamaban los pensamientos de la niña–  quizá es lo mejor, iremos los tres, juntos nadie podrá vencernos.
-         ¡buuhoo! ... pero todavía necesitamos un atrapa sueños.
-         De eso me encargo yo, ayúda a Soleil con nuestras armaduras.

El guardián se paró en el centro del jardín y susurró : a todos los guardianes llamo yo, pequeños y grandes por igual, de todos los puntos cardinales, tráiganme sus señales, todos juntos por un bien mayor, préstenme su sabiduría, préstenme su luz, juntos somos invencibles, juntos somos todos la magia que protege aquello que es pequeño, puro y bueno.
Apenas terminó de pronunciar aquellas palabras, el jardín entero pareció despertar de un sueño, los árboles se movían al ritmo del viento y dejaron caer suaves y flexibles ramas que el oso tomó y doblándolas las entretejió para hacer un enorme y fuerte círculo perfecto, apenas lo sostuvo en las garras una decena de arañas salieron de entre los arbustos y treparon al círculo de ramas para empezar a tender sus fuertes hilos plateados elaborando  una preciosa y complicada red que sostenía entre el tejido una roca de río, un trocito de cuarzo y el viejo caparazón que había desocupado un caracol, por último llegaron un gorrión, una paloma, un mirlo, un colibrí y por su puesto el gran búho blanco para donar todos una pluma de sus preciosas alas y sujetarlas al enorme atrapa sueños que habían confeccionado.
Acto seguido, guardián, protegida y búho se ataron sus armaduras improvisadas y emprendieron el viaje por el camino oscuro para encontrar la ayuda de las hadas y seres mágicos que aún habitaban en alguna parte del corazón del bosque.

Apenas se habían internado unos cuantos metros en el sendero cuando un extraño rugido estremeció árboles y arbustos que cayeron al piso formando una alta y densa muralla obstruyendo el camino a sus espaldas, ahora ya no había vuelta atrás, la única salida se encontraba hacia adelante. Incluso la luz del sol se había oscurecido; por ello el gran búho blanco lideraba el paso, pues con su vista nocturna bien aguzada podía descubrir cualquier criatura o peligro que estuviera al acecho.
Luego de media hora de caminar en calma, el inconfundible y penetrante espantoso chillido de un halcón rompió el tenso silencio haciendo que los tres amigos se agacharan al mismo tiempo, el búho de inmediato escudriñó el cielo pero no podía ver al ave que cada vez chillaba más y más fuerte.
Pero Aldebarán creyó ver algo cruzar apenas por el rabillo del ojo, de inmediato tomó su escudo de atrapa sueños, e instintivamente Soleil apuntó la luz de su linterna hacia la piedra de cuarzo en el centro del escudo, entonces la descomunal sombra con forma de halcón chilló aún más terriblemente, de repente aulló y se convirtió en temible coyote, luego otro chillido y se volvió una rata, otro chillido y ... ¡puff! la luz que emitía la piedra en el escudo de Aldebarán la convirtió en un humo negruzco que el escudo absorbió.
-         ¡Era un explorador! –decía con seguridad el guardián–
-         ¿buuhoo? ¿explorador?
-         Si, ahora saben que estamos en camino ... ¡debemos apresurarnos! ¡búho, no importa lo que pase, no voy a permitir que te lastimen ni a ti ni a Soleil.
A partir de ese momento cientos de sombras de todos tamaños y formas comenzaron a acecharlos, con sus garras de doble filo y largos colmillos retorcidos, pero Aldebarán parecía haber sido hecho para esa batalla, aunque tenía una cara tierna y una barriguita suave, se movía como el viento dando certeras estocadas con el atizador de chimenea que le había dado Soleil, aunque el papel aluminio había cedido con los arañazos de las sombras, el resto de su armadura soportaba las duras envestidas, y Aldebarán no dudaba en cubrir a la pequeña con su cuerpo peludo, al igual que el gran búho blanco que también estaba peleando fieramente en el aire con otras tantas sombras malévolas, y tiraba de ellas con su fuerte pico lanzándolas al escudo de Aldebarán que las absorbía a todas como si fuera una aspiradora.
Soleil tampoco se quedaba atrás y repartía estocadas por doquier, imitando a su guardián, pero las sombras enfurecidas se arremolinaban sobre ellos como un enjambre de abejas hasta que se vieron envueltos en una oscuridad profunda y temible poblada de todo tipo de aullidos, chillidos y gruñidos.
Una inmensa sombra que cambiaba de forma entre un gran lobo, una pantera  un ogro logró golpear al búho y éste salio despedido hacia un tupido árbol en donde quedó inconciente, la terrible sombra cambió de forma otra vez para atacar a Soleil, en la oscuridad solo brillaban un par de ojos infernales que la miraban con odio, Aldebarán corrió para interponerse entre aquellos ojos y la niña, que asustada había caído, perdiendo parte de su armadura, el atizador que usaba como espada y su linterna. Las enormes fauces de la bestial sombra se abrieron preparadas para hundir los colmillos en la niña, pero se toparon con el escudo de Aldebarán que ante el ataque empezó a resplandecer, la fuerza de la sombra era arrolladora y después de un día completo de batalla el valiente Aldebarán estaba débil, sacando fuerzas del coraje, el oso blandió su atizador justo hacia el ojo derecho de la sombra, ésta se retorció y gritó, pero no se dio por vencida, y empezó a tirar mordidas por doquier, una de ellas aterrizó en el brazo de Aldebarán que sintió como perforaba su endeble armadura y su piel, Soleil lloraba horrorizada e impotente al no poder gritarle a aquella aparición que se detuviera, pero tomando fuerza cogió una rama y golpeó el ojo herido de aquel ser, luego sintió tremendo golpe en el pecho que la dejó sin aliento y todo se oscureció ...
CONTINUARÁ ;)