martes, 18 de diciembre de 2018

EL MISTERIOSO CASO DE LOS MONSTRUOS NAVIDEÑOS, CAPÍTULO 2



EL HORRIPILANTE CASO DE LOS MONSTRUOS NAVIDEÑOS
CAPÍTULO 2
LAVANDA Y SALVIA

Elizabeth Segoviano TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS 2018

El helicóptero militar tipo blackhawk ya esperaba con los motores encendidos a su tripulación, así que en cuestión de minutos estaban por despegar Alondra Foxter, Kickster el gato, Santa Claus, y el duende Rÿpaliick.
Bajo el experto mando del piloto, quien era nada más y nada menos que la coqueta recepcionista y mano derecha de Al Foxter, la señorita Blizter. lograron atravesar tremendas ventiscas que actuaban como gigantescas garras queriendo retenerlos o aplastarlos como quien aplasta una mosca, aún así llegaron pronto a Ciudad Hegozentre para seguir las escazas pistas de los horripilantes monstruos ... o quizá debería decir, de los horripilantes niños.

Lo primero que Al Foxter hizo fue visitar a las primeras tres familias de los niños reportados como desaparecidos, el investigador habló con sus  padres, pero estaba más interesada en revisar sus habitaciones, computadoras personales, teléfonos y el contenido de sus mochilas.
La primer habitación correspondía a una niñita de nombre Atreya Kobinzka, tenía once años, le encantaba el ballet y era bastante buena para ello, leía revistas de moda y poseía un cuaderno con dibujos de sus propios diseños de ropa (la señorita Blizter pensó que la niña era talentosa), las paredes de su habitación estaban decoradas con carteles de boy bands y estrellas de cine, pero en su computadora no se veía mucho rastro de la personalidad artística de Atreya, todo de lo que hablaba con sus amigos desde hacía meses era de la interminable lista de regalos que quería para Navidad, lo único que se veía fuera de lugar era un mensaje de texto de una de sus instructoras de ballet, que le pedía que se enfocara más en sus clases y menos en el contenido de su lista de regalos absurdos, que ya estaba harta de escuchar que quería tablets, videoguejos, suscripciones a revistas, patines, tres smartphones, una cámara profesional, un abrigo de chinchilla artificial (Atreya era vegetariana y amaba a los animales) y boletos de primera clase en un vuelo a París con asiento de primera fila para la semana de la moda, eso era todo.

La segunda casa era de un niño de siete años, Bruno Pralinëé, su padre era el famoso chef estrella de la televisión matutina Mikel Pralinëé. A quien apodaban “el nazgul Pralinëé” porque era uno de los chefs laureados más estrictos, enojones, groseros y gritones y atemorizantes del mundo entero, en su cocina era dios, y más le valía a sus cocineros seguir sus mandamientos o podían terminar dentro del “especial del chef”, el pequeño Bruno había heredado el carácter enérgico, testarudo y gritón de su padre, motivo por el cual los empleados del restaurante y del estudio de televisión le decían “bebé nazgul” –es un verdadero monstruo esa criatura, dios ayude a su pobre madre que es todo un ángel- había dicho en entrevista la maquillista del programa de cocina “gourmet o muerte” que se grababa dos veces por semana.
La habitación de Bruno tenía jacuzzi, rampa para patinetas y su propio estudio de grabación, además de miles de juguetes, Al Foxter pensó que un niño al que le habían dado todo eso y todo el amor de sus padres, debía ser un niño feliz, sin embargo Bruno siempre hacía berrinches para conseguir lo que deseaba y en su teléfono lo único que había eran fotos y más fotos de autos de carreras, resulta que el nene quería su propio auto, no uno de juguete sino real, y quería que su padre le comprara el título de campeón de la serie NASCAR para Navidad.
Aunque su madre, la señora Kristin Pralinëé le había rogado al investigador que le ayudara a encontrar a su bebé, que el niño no era malo, en realidad tenía un corazón de oro y siempre le ayudaba a su padre a prepararle el desayuno a ella, que le gustaba rescatar pajaritos y era un buen estudiante pues siempre regresaba a casa con al menos una estrellita dorada por ser tan aplicado. –Al Foxter no era ajena al dolor de los padres, y si bien no podía entender como era que niños básicamente normales y buenos se habían convertido en esas criaturas horribles que acechaban a la gente, mordían, arañaban, aullaban, y de hecho hasta atacaban a otros niños, entendía que los padres sólo los querían de vuelta, en especial porque la Navidad estaba a escasos días de distancia. (y esa exactamente era la razón por la cual Alondra había tomado el caso, porque en Navidad siempre sucedían todo tipo de milagros, y había esperanza ... y si no los había, era hora de crearlos)

La última habitación que revisó Al Foxter era de un par de gemelos de nueve años, David y Andrew Mcmuscle, los chicos eran unos atletas dotados aún a esa temprana edad, y hasta hacía unos meses también habían sido ejemplares miembros de los exploradores, de ellos todo mundo decía que eran unos panes de Dios, siempre listos para ayudar y además graciosos.
Su abuelo, el señor Mcmuscle, quien había sido infante de marina le dijo al investigador que la tarde antes de su desaparición, los gemelos habían discutido acaloradamente porque no querían compartir el dinero que él les había dado como adelanto de su regalo navideño y por haberle ayudado a decorar la fachada de su casa –ellos jamás peleaban, no entiendo cómo pasó, lo último que vi es que una señorita los miraba con enfado desde la calle, porque en su pelea le aventaron sin querer una gran bola de nieve y me dijo que era una vergüenza que habiendo sido yo un soldado mis nietos no tuvieran respeto-.

El cerebro de Al Foxter trabajaba a toda prisa tratando de hacer conexiones entre los niños, pero no había nada, excepto que mientras más se acercaba la Navidad los niños se habían vuelto muy codiciosos y hasta agresivos. En aquel momento saltó del helicóptero el pequeño Kickster y se echó a correr hacia el final de la calle, Alondra de inmediato dejó sus pensamientos de lado y corrió detrás de su gato.
El felino salió disparado a toda velocidad hacia una zona boscosa  en la que pudieron ver uno de los horripilantes monstruos en plena transformación, en vez de pelo tenía púas parecidas a las de los erizos de mar, sus ojos eran saltones y descomunalmente grandes, tenía colmillos y trompa de jabalí salvaje, cornamentas que parecían supurar algún tipo de ponzoña, barriga enorme llena de pelos, escamas en las manos, lengua de serpiente ... y lo único humano que quedaba eran los tenis color rojo que seguían en sus pies, ensartados por unas uñas afiladas como garras de oso.
El monstruo vio a Al Foxter y su comitiva, aulló y se perdió en el bosque. Pero mientras todos observaban al monstruo, Kickster corría hacia unos arbustos, de ellos se escuchó un bufido como de gato, lo cual hizo que el pelaje de kickster se erizara y bufó también, ello llamó la atención de Al y logró tomar su cámara con filtro UV que detectaba el calor corporal y el cambio de temperatura, así logró ver una figura humana que se alejaba con la rapidez de un puma.




-            Al –decía Santa Claus– ¿qué piensas?
-            Que ahora las cosas van teniendo sentido Santa, esto es magia, es un hechizo, estamos lidiando con una bruja, y no debe vivir lejos.
-            ¿Una bruja? ¡Santas galletas de jengibre! ¿Y cómo la vamos a atrapar?
-            Las brujas son un poco parecidas a los ratones Santa, dejan un rastro que los gatos saben seguir a la perfección, es una suerte que mi Kickster sea un buen cazador, él nos guiará.

Alondra apenas terminaba de decir esas palabras cuando el gato nuevamente salió corriendo, esta vez en dirección al vecindario, justo al otro lado de la calle, y allí, a plena vista estaba una casita con un amplio y bien cuidado jardín, una huerta, un precioso pino que podía verse por las ventanas y una corona llena de moños en la puerta, pero también en la entrada de la puerta dos grandes macetones, uno con lavanda y otro con salvia.
Santa Claus, Alondra y el duende Rÿpaliick se miraron unos a otros completamente desconcertados y contrariados.
-            ¿Qué pasa? –decía la coqueta señorita Blizter– ¿es muy peligrosa esta bruja? ¿Qué sucede?
-            Lavanda y salvia –decía Al–  ninguna bruja malvada las soporta
-            ¿Y eso qué significa?
-            Que la bruja que ha hecho esto es una bruja buena, una bruja blanca.
-            Pero incluso la magia más blanca en las manos equivocadas ya no es blanca.
-            Pero si es una bruja blanca ¿cómo puede su magia ser oscura?
-            La magia mi niña –explicaba Santa– no es blanca ni oscura, la magia sólo es... y será como sea el corazón de la hechicera.
-            ¿Entonces esta bruja se ha hecho malvada?
-            No, no lo creo –afirmaba Al– creo que ella piensa que está haciendo un bien.
-            ¿Convertir niños inocentes en monstruos es un bien?
-            Ese es el punto señorita Blizter, ella no cree que sean inocentes.
CONTINUARÁ ...

lunes, 17 de diciembre de 2018

EL MISTERIOSO CASO DE LOS MONSTRUOS NAVDEÑOS, CAPÍTULO 1


EL HORRIPILANTE CASO DE LOS MONSTRUOS NAVIDEÑOS
  CAPÍTULO 1
AL FOXTER

Elizabeth Segoviano TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS


Una hermosa corona hecha de pino, musgo, muérdago, flores de noche buena y un moño de terciopelo rojo coronado por una campanilla de cobre perfumaban la sala de espera en una lujosa oficina  cuyo letrero indicaba:

“Al Foxter, Investigador Privado"     
                                                                  
Sentados ansiosamente en los mullidos sillones negros se encontraban una ancianita, y un par de agentes de policía muy mal disfrazados queriendo pasar por hombres de negocios.

Al Foxter era un investigador muy bien conocido por su máxima discreción y  máximos resultados, incluso la policía recurría a sus servicios –en completo secreto, por supuesto–  ya que de cara al público y los medios no querían quedar en ridículo al admitir que no sabían realizar la mitad de las investigaciones que tenían pendientes, la verdad era que sin los servicios de Al Foxter toda Ciudad Moona sería un caos.
La reputación del investigador Foxter ya era internacional, sin embargo nadie sabía con exactitud quien era o como se veía, ese privilegio estaba reservado solo para el pequeño círculo de amigos y familiares del investigador, y un círculo aún más pequeño de clientes exclusivos que contaban no solo con la confianza, sino con la estima de Al Foxter.
Aquella noche invernal en la que las ráfagas de nieve no dejaban ver más allá de la nariz, aterrizó en la azotea del rascacielos un helicóptero, de él bajó un corpulento hombre vestido por completo de negro, gabardina, sombrero, bufanda, guantes, botas, lentes, todo él parecía casi una sombra, a no ser por la blanquísima barba blanca que caía espesa y brillante sobre su barriga.
El hombre se apresuró escaleras abajo, con los movimientos y la rapidez de un ninja (algo verdaderamente sorprendente para un hombre de su edad y tamaño) detrás de él un hombre muy, muy bajito igualmente vestido de negro intentaba seguirle el paso, mas al tener tan cortas piernas y encima llevar cargando un gran y pesado portafolios de metal, se empezó a rezagar.
-            ¡Jefe! –gritaba el hombrecillo– ¡espéreme jefe!
-            ¡de prisa! ¡no hay tiempo! –mascullaba el hombre corpulento mientras regresaba y tomaba en brazos al hombrecillo con todo y portafolio como si no pesaran más que una hoja para seguir su desenfrenada carrera hacia la oficina del investifador Foxter–
-            Jefe, hay elevador, no tiene porque correr treinta pisos hacia abajo
-            ¡Entiende que no hay tiempo para elevadores! ¡todo quedará arruinado!

En un minuto exacto el hombre corpulento bajó treinta pisos y llegó corriendo a la oficina del investigador, allí la recepcionista de inmediato dio aviso por la computadora: “El señor C. Ha llegado” –Tecleó rápidamente, al instante llegó el mensaje del investigador: “hazlo pasar de inmediato, deshazte de los demás clientes, diles que sus casos serán resueltos, pero que ahora debo marcharme”.
La dulce recepcionista se levantó de un brinco y poniendo sus altísimos tacones en movimiento saludó con una reverencia al señor corpulento mientras le abría la puerta. –Señor C. Al le espera– dijo, y como le fue ordenado sacó al resto de los clientes que visiblemente molestos salieron, aunque no sin mascullar algunas maldiciones. La recepcionista entonces cerró con llave y tres seguros la oficina, bajó las persianas, desenfundó su arma paralizante y metiéndose un caramelo de menta y cereza a la boca regresó a su escritorio, calmada, pero alerta.
De repente una sombra apareció en la persiana de la puerta principal, la señorita volvió a levantarse con su arma paralizante lista en la mano derecha y un tubito de gas pimienta en la izquierda, lentamente se acercó a la puerta sin que sus tacones de quince centímetros hicieran un solo ruido y abrió la persiana de un golpe, entonces dejó escapar un suspiro de alivio y guardó el gas pimienta en el bolsillo de su abrigo, sacó las llaves y abrió para dejar pasar a un elegante gatito atigrado con un collar púrpura y una chapita de plata en la que se leía el nombre “Kickster” era el astuto gato de Al Foxter, su inseparable compañero (y el verdadero “jefe” de la oficina, pues todos accedían a sus caprichos solo porque el gato era tremendamente guapo).
El gato saltó a su exclusiva silla de terciopelo púrpura y se puso a “amasarlo” como acostumbraba hacer antes de tomar una siesta mientras la recepcionista le tomaba fotos altamente tiernas y fotogénicas para saciar a los miles de seguidores que tenía en instagram, kickster era el famoso gato detective, siempre posaba altivo y esponjado para la prensa cuando algún caso era resuelto.

En la oficina de Al Foxter el señor C. Se quitó el sombrero y dejó al descubierto sus abundantes rizos blancos mientras el investigador se deshacía de una perfecta máscara de latex y descubría su verdadera personalidad.
-            ¡Mi querida Alondra! –decía el hombre corpulento–
-            ¡Santa Claus! – exclamaba la chica mientras abrazaba a Santa y al hombrecito muy, muy bajito-  ¡mi querido Rÿphaliick!
-            ¡Alondrita! –gritaba Rÿphaliick aferrándose con cariño al cuello y los rojizos risos de Alondra Foxter, la investigadora más famosa y efectiva de ciudad Moona–.
-            Chicos, los estaba esperando desde esta mañana
-            Lo siento mucho Alondra – decía Santa– las ventiscas de nieve no nos permitían salir del polo norte, parecía que nos quedaríamos atrapados, la mala suerte se ha posado sobre nosotros y sobre la Navidad, Alondra, no importa lo que hagamos, todo parece perdido.
-            No te preocupes Santa, llegaremos a la raíz del problema, te lo prometo ¿qué tienen para mí?

El duendecillo Rÿphaliick entonces dejó sobre el escritorio el portafolios y Santa Claous pulsó la combinación digital, cuando el maletín se abrió, Alondra Foxter examinó el contenido, eran una serie de fotografías bastante extrañas y algunos recortes de periódicos de diversas ciudades en los que se hablaba del peligro inminente que corrían los niños, pues al parecer, horrendas criaturas estaban apareciendo para secuestrarlos, ya que en cada lugar en donde que se había informado de los avistamientos de esas criaturas monstruosas se reportaban las desapariciones de igual número de niños.
-            ¿La prensa tiene razón Santa, son secuestros?
-            No ... no lo son Alondra, nadie pide rescate, los niños simplemente desaparecen ...
Alondra Foxter tomó las fotografías, las puso bajo una lupa, las examinó un par de minutos, luego las digitalizó, las puso en su computadora y las analizó con varios programas.
-            Santa ¿tienes fotos de los niños desaparecidos?
-            Si, están en el compartimento al fondo del portafolios

Alondra tomó las fotos de los niños y las miró un minuto, se dirigió al armario de su oficina, sacó una nueva máscara de latex en la que se perdieron sus facciones femeninas, y le pidió a su recepcionista que le pusiera a Kickster sus botas para nieve y el chaleco antibalas de fibras de kevlar afelpado que le había mandado confeccionar.
-            ¿Qué pasa Alondra? –decía ansioso Santa Claus– ¿has descubierto algo?
-            Eso me temo querido Santa ... los niños no han desaparecido
-            ¿Cómo? ¿qué dices? ¿entonces dónde están?
-            Obsérvalo tu mismo –decía Alondra Foxter señalando la pantalla de la computadora, en ella el programa de reconocimiento facial indicaba que las horripilantes criaturas monstruosas de las fotos ¡eran nada más y nada menos que los niños!
-            ¡Santas estrellas polares! ¿Alondra que vamos a hacer? Mientras más se acerca la Navidad, más monstruos aparecen, la policía ya no puede proteger las ciudades ¡incluso han llamado al ejército! ¡en un par de horas los atacarán con todo lo que tengan para detenerlos!
-            ¡NO! Santa, debes llamar a las jefaturas de policía ahora mismo, explícales la situación, diles que bajo ninguna circunstancia deben lastimar a los monStruos, pídeles que tan solo los contengan, no pueden lastimarlos.
-            Por supuesto Alondra, ahora mismo los llamo.
-            Rÿpaliick ¿cuál fue la primer ciudad donde empezó esto?
-            Ciudad Hegozentre
-            ¡Pues allá vamos!







lunes, 12 de noviembre de 2018

ZARZAMORA ES TAL COMO ES

Elizabeth Segoviano TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
ZARZAMORA ES TAL COMO ES
Muchas cosas flotan … flotan las hojas de los árboles, cuando el aliento del otoño lo tiñe todo de cambiantes cafés,rojizos, anaranjados y amarillos; flotan las plumas de las aves que se caen cuando emprenden el vuelo en busca de más cálidos cielos; flotan las palabras, que a veces se quedan largo tiempo suspendidas en el viento; flotan los trocitos de confeti, las gotitas del rocío matinal, flotan los aromas, sobre todo aquellos que nos recuerdan momentos felices, flotan los sonidos e incluso los besos … ¿pero alguna vez habías visto flotar a una elfo? Éso fue lo que le sucedió a Zarzamora, la más pequeña de seis hermanitas guardianas de los bosques.

Todas las hermanas habían recibido mágicos dones para poder realizar su misión, y todas eran muy hermosas … excepto la pequeña Zarzamora … o al menos éso pensaba ella, porque no tenia el largo, sedoso y rojizo cabello de su hermana mayor, Cereza, ni los ojitos color violeta de la pispireta de Arándano, tampoco tenía la sonrisa perfecta de la tierna Fresa, ni la melodiosa voz de Mora y definitivamente no era tan alta y delgada como la guapa de Grosella; Zarzamora era bajita, algo llenita, con largos rizos rebeldes color de la noche y nadie, ni siquiera las orugas acataban sus órdenes porque aún era muy pequeña, lo cual significaba que tampoco contaba con un don mágico como los de sus hermanas; motivo por el cual nuestra amiguita se frustaba y desesperaba y,al verla así sus hermanas siempre le decían lo mismo “sólo espera, ya crecerás” pero a Zarzamora le parecía imposible llegar a ser tan linda y poderosa como sus hermanas, y se la pasaba deseando ser alguna de ellas … o alguien más … quien fuera, menos ella misma.
Así que una mañana Zarzamora decidió que no iba a esperar más y se fue a recorrer los bosques para recolectar todos los pétalos rojos que pudo apretujar en su bolsita;los tenía de tulipanes, claveles, margaritas, flores silvestres y por supuesto, de rosas, y con ellos hizo una pintura sumamente aromática y se tiñó el cabello. Luego de lavarlo y cepillarlo por más de tres horas para que se quedara quietecito, por fín se decidió a salir de su habitación a mostrarle a sus hermanas su nuevo “look”.
– ¿Pero qué le hiciste a tu hermoso cabello Zarzamora?-interrogaron asombradas todas las hermanas al unísono-
– … pues … lo teñí … ¿qué? … ¿no les gusta?
– Hermanita-decía Fresa- es que así no eres tú
– ¡Ése es el punto! ¡no quiero ser yo! ¡Cereza tiene el cabello rojo y se ve hermosa! ¿porqué no puedo yo verme así?
– ¡Zarzamora,tu ya eres hermosa!
– ¡No es cierto!
Sin embargo, la discusión de las hermanas feé interrumpida por un penetrante zumbido que se hacía cada vez más y más intenso … bzzz … bzzzz … BZZZZZ-se escuchaba- y en segundos la pobre de Zarzamora estaba rodeada de abejas que habían encontrado sumamente atractivo el olor de su cabellera, y por más que las hermanas le ordenaban a los insectos que se alejaran, el dulce olor era tan irresistible que nuestra amiguita no tuvo más remedio que correr hacia el río y lavar su pelo.
Aquella tarde Zarzamora se quedó largo rato a la orilla del agua observando su reflejo. -Que mejillas tan grandes tengo, mis ojos son tan oscuros y mis piernas son tan cortitas-pensaba- entonces se inventó un hechizo para que sus ojitos cambiaran de color y contenta con lo que había hecho regresó a casa.
– ¡Zarzamora que bueno que volviste!-decía su hermana Arándano- Ya es hora de cenar … ¿que tienes en los ojos? ¿estás enferma?
– No … ¿porqué?
– ¡Niña! ¿cuántas veces te hemos dicho que la magia no se usa en cosas tan triviales?
– No te enojes … tú tienes los ojos color violeta, nadie más tiene los ojos de ese color … tú eres especial …
– Tú también lo eres …
– ¡No entiendes nada!-decía llorosa nuestra elfo mientras corría a su habitación, y al verse al espejo notó que su hechizo no estaba bien hecho porque sus ojitos cambiaban de color, iban del amarillo al rosa y al azul en un instante, así que deshizo el encantamiento y se fue a dormir soñando que era tan guapa como su hermana Grosella-.
Aquella mañana Zarzamora se despertó viendo a través de la ventana a sus hermanas haciendo crecer árboles y haciendo florecer cada rincón, las vió hablando con los animales y las escuchó cantar melodiosamente, como si fueran aves trinando en primavera. La elfo no cantaba y tampoco podía hacer florecer de la nada los bosques y sentía como si no perteneciera a su familia, ella era diferente … demasiado, y éso la entristecía profundamente.
Día con día su mirada se fue apagando, y dejó de ser hablantina, su enorme sonrisa simplemente desapareció de su rostro, dejó de comer e incluso sus abultados y rebeldes rizos se alisaron.
Todo éso tenía sumamente preocupadas a sus hermanas que intentaban animarla y le cocinaban sus platillos favoritos, le llevaban regalos y le hacían mimos, le decían cuánto la amaban y le hacían cosquillas … pero aún así Zarzamora no sonreía; la casa de las hermanas, y el bosque entero parecía demasiado silencioso desde que la pequeña ya no hablaba, e incluso las noches se habían tornado frías y oscuras porque la luna, extrañamente, tampoco aparecía.
Fue en una de ésas tardes heladas en las que el viento soplaba fuertemente que Zarzamora decidió salir a caminar; pero el viento que todo lo había visto estaba esperándola para jugarle una broma, de a poquito fue soplando cada vez más fuerte hasta que hizo que la elfo que ahora estaba súper flaquita, tan flaquita que si se paraba de perfil sólo se le veía la nariz, comenzara a elevarse del piso, primero sólo unos pocos centímetros, pero después salió volando como una hoja.
La pequeña quiso asirse de alguna rama, pero estaba tan débil que no pudo, también quiso pedir ayuda a sus hermanas, pero su voz había perdido potencia y apenas era un susurro. El viento la elevó más y más por entre las nubes, casi rozando las estrellas, le diO vueltas y más vueltas hasta que Zarzamora comenzó a reír; fue entonces que el viento la depositó suavemente en un frondoso árbol de peras y le dijo: mi querida niña, no quiero que vuelvas a ponerte triste, ni que vuelvas a pensar que no eres hermosa ¡porque realmente lo eres! Tu rizada cabellera siempre me hace cosquillas cuando sales corriendo a seguir mariposas, y en tus ojos tan oscuros, profundos y brillantes se reflejan todas las estrellas, y, por si no lo has notado, es tu sonrisa la que atrae a la luna llena, es tu risa y son tus charlas las que hacen que los ríos corran felices … y eres tú, toda tú, así como eres, la que hace que yo sea fresco y suave y no gélido y tosco.
Un par de lagrimitas llenas de ternura salieron de los ojos de nuestra elfo que ya no se sentía menos bonita ni menos poderosa que todas sus hermanas, pues ella controlaba la luna, los ríos y el viento. Y comenzó a comer una jugosa y dulce pera para que el viento ya no se la llevara de un soplido, y de regreso a casa Zarzamora se miró en la cristalina agua y ya no deseó ser como sus hermanas, ellas eran lindas, pero también Zarzamora, y era diferente, como lo somos todos, y era especial, igual que tú y yo.

Y con el viento tomando sus manos Zarzamora regresó a casa tan hablantina y sonriente que la luna regresó y todas las hermanas se reunieron alrededor de una fogata para asar malvaviscos y cantar, contar historias, reír y ser ellas mismas y felices por ser así, todas diferentes, todas hermosas, todas tal y como son.

este video me gustó para esta historia porque a veces nosotros mismos nos echamos para abajo! y nosotros mismos debemos decir NO, como en la canción no mates mi vibra! :P

martes, 30 de octubre de 2018

PEQUEÑA BRUJA Y GRAN GATO


¡FELIZ DÍA DE BRUJAS!
derechos reservados ELLIZABETH SEGOVIANO 2018

El antiguo pueblo de Samhain es casi como cualquier pueblo … podría ser como el tuyo o el mío, hay un ayuntamiento, y una gran iglesia, hay museos y una plaza con un bello jardín.
Hay un kiosko donde tocan música todos los domingos, y un mercado grande lleno de cosas ricas, hay una estación de tren y una de autobús y un  “heli-escoba puerto” muy moderno, también está el gran colegio de ciencias mágicas que es un gran castillo… ¿Es que no te lo había dicho? El pueblo de Samhain es un pueblo de brujas y magos, todos son muy sabios y poderosos.



En la escuela, como en la tuya, les enseñan aritmética, literatura y deportes … pero también escritura de hechizos, botánica de hierbas mágicas, elaboración de escobas y varitas, confección de sombreros, capas y zapatos puntiagudos.
¡Y otra materia muy importante! Medicina de animales mágicos. Porque los magos y brujas deben saber cuidar muy bien de sus conejos, búhos, ranas, sapos, serpientes, gatos, liebres y cualquier criaturita que tengan en su poder.
En el colegio de ciencias mágicas hay aprendices de brujas y magos de diferentes edades, allí estudia Gwydion Eliphas, una brujita que es muy inteligente pero al ser tan pequeña nadie la toma en serio, nadie le hace caso … nadie la entiende, así como nadie entendía su nombre, y como no podían o no querían pronunciarlo, todos en el colegio decidieron simplemente llamarle pequeña bruja, porque no había nadie más pequeña que ella en todo el colegio.



En el zoológico de Samhain, como en el de tu ciudad, hay muchos animales, tienen jirafas y elefantes, linces, camellos, orangutanes, tortugas, pingüinos y leones. Entre los leones se encuentra uno muy grande y melenudo cuyos padres nombraron Chukwuemeka, y es el más valiente … pero también el más curioso y soñador, y lo que sueña Chukwuemeka es ser la mágica mascota de una bruja. Pero al ser un león todos en el zoológico se burlaban de él pues no había manera de que un león tan grandote pudiera, por ejemplo, montarse en la escoba de una bruja. Y como todos se burlaban del león y nadie lo tomaba en serio,y nadie le hacía caso y nadie le entendía, así como nadie entendía su nombre, y como no podían, o no querían pronunciarlo, todos en el zoológico decidieron simplemente llamarlo gran gato, porque no había “gato” más grande y más gato que él.




Deben saber que el día de brujas en el pueblo de Samhain es una gran festividad, hay desfile y el pueblo entero adorna cada rincón con calabazas, velitas, mantelitos y esqueletos de pan y caramelo, las brujas usan sus mejores medias rayadas, pulen sus botines puntiagudos y acicalan a sus gatos y escobas.
Los magos usan sus capas elegantes y los sombreros de fieltro, bañan muy bien a sus conejos, hay bocadillos de fiesta, montones de caramelos y todo el día hay espectáculos mágicos para culminar el día con un gran concierto.
Pequeña bruja no estaba entusiasmada de participar en los mágicos espectáculos de aquel año, pues realmente no la dejaban hacer nada, todos decían que era tan, pero tan pequeña, que hacían todo por ella, vamos ¡ni siquiera le permitían colgar los adornos! Pero cuando le dijeron que ella podría participar en el espectáculo para los animales del zoológico, pequeña bruja no lo pensó dos veces, pues sabía que los animales no pensarían que por ser pequeña era menos bruja, o menos mágica.

Gran gato estaba algo triste porque otro día de brujas había llegado, y él seguía sin siquiera conocer a una bruja, seguía soñando despierto con ser el mágico amigo fiel de una buena y poderosa bruja, y remontar con ella el cielo estrellado, cruzar frente a la luna llena lanzando hechizos que convirtieran las gotas de lluvia en caramelos y la hojarasca de otoño en tostaditas de pan para comer con jalea.
Pero cuando les avisaron que tendrían un espectáculo de magia solo para ellos, gran gato se puso feliz ¡por fin podría conocer una bruja de verdad! Le pediría un autógrafo, se tomaría una “selfie” y quizá, si se portaba bien hasta lo invitaría a pasear un día con ella. Entonces Gran Gato se dio un baño de burbujas, cepilló sus colmillos, recortó sus garras, esponjó su melena se puso loción para estar bien guapo y no asustar a las brujas.



Por fin la hora del espectáculo había llegado, la gente del zoológico había adornado todo, pusieron una tarima con cortinas y en punto de las cinco Gran Gato observó cómo iban aterrizando las brujas en sus elegantes escobas, todas en formación, y hasta adelante iba una brujita de lo más linda, pequeña, pero volaba con elegancia, algo tenían sus ojitos violetas que Gran Gato no podía dejar de verla. Hicieron trucos y hechizos con hermosas pócimas de colores, aparecieron ranitas y flores, globos y palomas, pusieron a sus escobas a bailar solas y a sus sombreros a cantar unas rimas preciosas.
Gran Gato estaba tan feliz que hasta le salieron lagrimitas de la emoción, era el que aplaudía con más ganas, chiflaba y les echaba porras, y al final de la función, cuando las brujitas estaban haciendo reverencias para agradecer la amable atención del público, Gran Gato les dio a cada una de ellas un clavel rosado, pero a la brujita más pequeña le dio dos y le sonrió con gran timidez. Aquel bello gesto conmovió mucho a Pequeña Bruja que tampoco le había quitado los ojos de encima al león, le parecía muy gallardo y atento y seguro que él no pensaba que ella era demasiado pequeña para ser bruja.
Armándose de valor, Gran Gato se acercó y le pidió su autógrafo a Pequeña Bruja que gustosa se lo dio y se tomaron fotos, intercambiaron números telefónicos y mientras las otras brujas recogían todo el escenario, ellos dieron un paseo por el zoológico hablando de magia y Pequeña Bruja le confió a Gran Gato cómo se sentía, y que no le gustaba para nada que se burlaran de ella, Gran Gato entendía muy bien y le confesó lo mismo a Pequeña Bruja, ambos se miraron a los ojos y algo muy dentro de ellos hizo una chispa, se conectó, algo encajó perfecto y ambos supieron que desde aquel momento serían amigos ¡los mejores amigos! Y Gran Gato prometió que siempre la cuidaría y guardaría celoso sus secretos, Pequeña Bruja prometió que Gran Gato sería su fiel amigo mágico y que un día ambos surcarían el cielo en noche de brujas, lo juró por su escoba y su sombrero. Y fueron juntos al concierto donde bailaron y cantaron y comieron caramelos hasta bien entrada la noche cuando todos los animalitos del zoológico debían regresar a sus guaridas y descansar.
Pequeña bruja estaba determinada a cumplir su promesa y estudió mucho más de lo que normalmente estudiaba, practicó y buscó y rebuscó en antiguos libros y pergaminos.


Su empeño era tal que sus profesores y compañeros tuvieron que preguntarle que hacía, a lo que ella respondió que quería que un león fuera su compañero de vuelo. Por supuesto todos en el colegio de ciencias mágicas se burlaron de Pequeña Bruja.

En el zoológico, cada noche Gran Gato le contaba a sus amigos que pronto remontaría el cielo con su amiga bruja. Por supuesto todos los animales se burlaron de Gran Gato.

Luego de todo un año de soportar burlas, Pequeña Bruja fue al zoológico con sus compañeras de clase para presentar un nuevo espectáculo por el día de brujas, todos estaban felices y aplaudían pero el gran final estaba reservado para Pequeña Bruja, que pidió a Gran Gato que subiera al escenario y fuera su asistente.
Ahora, Gran Gato –decía Pequeña Bruja– siéntate derechito, con la cabeza en alto y pronuncia conmigo estas palabras mientras te rocío con mis polvos mágicos, repite: “ ¡Cielo estrellado, luna azul, luna roja, luna llena, luna cara de bola, cometas y estrellas fugaces, denme sus plumas de magia y colores , denme el poder de las constelaciones!”
Al terminar su hechizo, los polvos de Pequeña Bruja cubrieron a Gran Gato con un resplandor dorado que se extendió por todo el escenario, los asistentes contenían el aliento…
Al cabo de unos segundos y con un estruendoso y potente rugido, Gran Gato se sacudió y todos pudieron ver que tenía un reluciente par de alas doradas que batía con elegancia. Entonces Pequeña Bruja puso su pequeña escoba en la melena de Gran Gato, a manera de adorno, y luego se montó en su lomo y puff… comenzaron a volar por el cielo del atardecer, con la luna llena y las estrellas mirándolos embelesados.
Y abajo, en la tierra, los animales y los compañeros de Pequeña Bruja se quedaron con los ojos cuadrados, las bocas abiertas y con los calzones caídos, porque jamás creyeron que Pequeña Bruja tendría tal poder, y los animalitos del zoológico no podían creer que Gran Gato no mentía ni exageraba, y que su sueño, después de todo, era posible … ¡aunque parecía imposible!


Aquella noche de brujas, Pequeña Bruja y Gran Gato se dieron el gusto de  volar hasta el amanecer, regresando a la tierra solo para tomar sus pertenencias y salir de viaje para demostrarle al mundo que no hay nadie que pueda decirles que sus sueños no pueden ser, que nadie es demasiado pequeño o demasiado grande para soñar y trabajar por su sueño, que no importa si el mundo entero se ríe, uno tan solo debe sonreír e intentar y ser feliz, sin importar si eres grande o pequeño.
Si esta noche de brujas ves en el cielo aparecer una silueta de un GRAN GATO Y UNA PEQUEÑA BRUJA dales mis saludos y quizá conviertan las gotas de lluvia en caramelos y la hojarasca del otoño en tostaditas de pan para que las comas con jalea.




domingo, 9 de septiembre de 2018

PRESUMIENDO EL VIAJE ... DE MIS CUENTOS

Yo nací siendo escritora ... suena extraño lo sé. Pero es cierto.
Nací llena de letras y de un algo especial que me permite escuchar a las estrellas, y entender el idioma de la lluvia, y el antiguo dialecto del viento. Se entender a las aves. Sé reconocer a las hadas y dragones que se ocultan detrás de objetos comunes, y no tengo sangre en las venas, tengo tinta,  grafito y cera de crayones.
Asi soy yo, esa soy yo, soy mis historias y personajes, y cuando empecé este largo y sinuoso viaje sabía que no sería fácil, pero no esperaba que fuera ¡ tan pero tan hermoso!
Ser famosa nunca ha sido la meta, tampoco hacerme millonaria ...(aunque si eso sucediera no me molestaría claro) no, la meta era compartir mis historias y con suerte que alguien las encontrara lindas, que hicieran sonreír a los niños ... esa fue, es y será la gran meta, y mis cuentos, como botellitas lanzadas en las olas del mar, han encontrado poco a poco pequeños y grandes soñadores a quien hacer sonreír.
Mis cuentos vuelan por muchos países, ¡hasta en idiomas que no entiendo! y eso me ha hecho muy feliz.
Pero me siento particularmente feliz cuando llegan a los niños de mi país, como los niños de un kinder en Ciudad Juárez donde tienen una biblioteca con mi nombre, un honor que me llena de orgullo y felicidad, o como ahora que el genial equipo de AUDACIA LIBROS PAR ESCUCHAR SIN LÍMITES ha llevado mis cuentos a muchas escuelas en Jalisco, en donde los niños reciben un proyecto llamado EL CLUB AUDACIA que es un momento para relajarse, escuchar un cuento, leer y dibujar, soltando así su imaginación, como estos pequeños soñadores que trabajaron con mi cuento EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS

Y miren que buenos artistas son!!!


Estos detalles son los que me indican que no elegí el camino equivocado, nací siendo escritora, soy contadora de historias, soy soñadora y este es mi viaje ... o almenos el de mis cuentos.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

¡LOS SUEÑOS IMPORTAN!


Hola queridos soñadores,
Sé que les debo nuevos cuentos, y ya casi están listas algunas nuevas sorpresas pero hoy vengo a decirles algo que me tiene enojada, indignada, y entristecida … y estoy molesta con muchos papás y mamás y algunos profesores … ¿por qué? Porque no me gusta que le digan a los niños que sus sueños son inalcanzables, que sean realistas.
Los sueños son algo delicado y bonito, como una esfera de cristal y los sueños de los niños son igualmente frágiles.
Una de las hermosas virtudes de todos los niños es que pueden soñar cien cosas increíbles a la vez, y la verdad es que no sabemos cuáles serán realidad en el futuro.
Decirle a los niños que sus sueños son tontos, irreales, inalcanzables o imposibles es terrible, no les regalen a sus hijos o alumnos miedos o frustraciones, los niños son increíblemente creativos y testarudos y tenaces, muchos adultos no son así, y quizá todos deberíamos ser así.
A mis pequeños soñadores les digo ¡SUEÑEN! Sueñen cosas grandes, inmensas, imposibles, las estrellas son suyas.
El escritor Shel Silverstein dijo:
“Escucha a los NO DEBES, niño, escucha a los NO LO HAGAS. Escucha a los NO DEBERÍAS, los IMPOSIBLES, los NO LO HARÉ. Escucha a los NUNCA HE, y luego escúchame atentamente – Todo puede pasar, niño, TODO puede ser”.
Where the Sidewalk Ends.
Así que, soñadores les regalo este pequeño poema



 que nadie les diga que no son grandes, que nadie les diga que sus sueños no pueden ser.
Xoxo Eliz, empedernida soñadora y escritora.



jueves, 26 de julio de 2018

¡AUDACIA LIBROS PARA ESCUCHAR SIN LÍMITES Y MIS CUENTOS!

Queridos soñadores,

Ya les había contado que AUDACIA LIBROS PARA ESCUCHAR SIN LÍMITES está publicando algunos cuentos míos, AUDACIA es una app disponible para android (más adelante disponible para ios) donde pueden escuchar mis cuentos y miles de libros más, tienen una audioteca libre para que puedan escuchar cientos de libros, novelas, cuento infantil, poesía etc. ¡¡sin costo!! Y también tienen una sección premium donde encontrarán aún más títulos desde clásicos hasta autores nuevos.
También pueden ordenar los libros en papel, así que si escuchan un cuento que les guste mucho, pueden ordenar su copia.




                                                https://audacia.lat/

Los títulos míos que pueden escuchar en AUDACIA son :

MARBLE QUIERE VOLAR
EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS 
EL REGALO DEL MAR ....
Y recién salidos en los estrenos de este mes ... (que pueden distinguir por una estrellita dorada en las portadas)

EL SELLO DE LYRAX
VIN-VAN BRUSH PINTA LAS ESTRELLAS
LA ATRAPA SUEÑOS Y EL HACEDOR DE ESTRELLAS.

¡Así que anímense a ser audaces! Y dejen que AUDACIA consienta sus oídos contándoles un cuento. 
Y por si fuera poco AUDACIA también les ofrece una estación de radio con música para todos los gustos ... ¿y ustedes ya son audaces?